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De marcha con la brigada pro-genocida de Belgrado

Ratko Mladic fue responsable de la muerte de 20.000 musulmanes y sarajeveses. Sin embargo, para muchos serbios, Mladic no es un criminal, es un héroe de guerra, y cualquier comentario que ponga en duda su formidable lista de asesinatos se rechaza como...
3.6.11

El pasado jueves 26 de mayo, la policía serbia encontró al criminal de guerra más buscado de Europa, Ratko Mladic escondido en una granja. Durante el periodo que fue militar en el ejército bosnio-serbio, Mladic fue responsable de la muerte de 20,000 musulmanes y sarajeveses. Sin embargo, para muchos serbios, Mladic no es un criminal, es un héroe de guerra, y cualquier comentario que ponga en duda su formidable lista de asesinatos se rechaza como si fuera propaganda de Occidente. Así que imaginaos lo cabreados que estaban cuando el jefe de Mladic, Radovan Karadzic –ex-presidente de la República de Serbia– fue arrestado hace tres años.

En 2008, los serbios aún no se había acostumbrado a ver a su destituido líder como si fuera Dr Noel Sharkey después de fumar a escondidas de la pipa de crack de Craig Charles. En sus mentes, Karadzic aún tenía más pelo y autoridad que Mladic, así que es fácil entender por qué tías buenas como ésta se echaron a la calle junto a los usuales batallones de nacionalistas serbios y hooligans de extrema derecha para luchar contra los tres puntos claves del imperialismo occidental: la policía, los turistas y los irresistibles Filet-O-Fish de McDonalds.

El tipo del medio es el hermano de Radovan, Luka Karadzic. Sale a la calle cada día para protestar por la injusta acusación a un criminal de guerra propenso al genocidio y responsable de la atrocidad más grande en Europa desde la segunda Guerra Mundial. A su izquierda está Mladen Obradovic, líder de Obraz , un grupo nacionalista que cree que todos los “Sionistas, demócratas, gays, musulmanes, croatas y criminales son enemigos de Serbia”. A su lado, la EDL parece un patio de colegio. También les gusta atacar a la policía.

Antes de que os pongáis a gritar “¡Nazis!” al ver ese extraño saludo con los tres dedos que parece un saludo nazi, deberíais saber que estos tíos odian a los nazis ya que sus héroes, Tito y los guerrilleros, lucharon contra Hitler. De hecho, el saludo con los tres dedos, es un saludo nacionalista serbio relacionado con la Santísima Trinidad y con el hecho de que los serbios tradicionalmente se saludan dándose tres besos. ¿No os parece el símbolo nacionalista más mono de todos los tiempos?

Hooligans en acción. Estos tíos son capaces de avanzar por ambos flancos de la manifestación acosando a cualquier fotógrafo extranjero o cámara que se acerque demasiado a los pura sangre serbios.

La presencia policial era bastante apocalíptica, y con razón, ya que a principios de año grupos nacionalistas se manifestaron durante una semana entera cuando Kosovo declaró su independencia, prendiendo fuego a la embajada de Estados Unidos y destrozando cualquier tienda que vendiera productos occidentales.

La primera marcha terminó con pocos altercados pero como soy una persona curiosa, decidí seguir a los otros manifestantes toda la semana. El miércoles, el tipo de la foto, el policía militar serbio Ongzjen Mihailovic, decidió hacerme una visita guiada de la protesta, presentándome a gente que luchó con él durante la guerra de Bosnia y también me enseñó objetos del genocidio. Declaró que Karadzic y Mladic eran grandes líderes que no eran culpables de nada, antes de ponerse a hablar de forma elocuente sobre su odio hacia occidente mientras lucía una chaqueta del equipo de baloncesto de más éxito de la historia americana.

Para confirmar que la cultura pop del bloque del este lleva un retraso de unos 40 años estaba este hombre que se acercaba a toda la gente para decirles que presenciar y escuchar la masacre de cientos de inocentes era “realmente maravilloso, tío”.

La ruta de los manifestantes estaba encabezada por unos chavales vestidos con uniformes paramilitares cantando canciones sobre cómo Kosovo es aún parte de Serbia y sobre cómo debería suicidarse el presidente pro occidental, Boris Tadic, al pasar por delante de su casa. Me pregunto si aún tiene los cromos de Pokemon que le di.

¿Os preguntáis por qué esta foto está borrosa y toda la gente corre hacia mí? Eso es lo que pasa cuando los seguidores de Karadzic apuntan pistolas en dirección a la policía que vigila la casa del presidente. Y, claro, a los policías les dio por cargar con porras y granadas de humo.

Después de sobrevivir a mi primera carga policial, Ongjzen me dijo que debía quedarme en la ciudad hasta el domingo ya que los seguidores de Karadzic de toda Yugoslavia iban a celebrar una manifestación. Con un inquietante brillo en sus ojos me aseguró que habría jaleo. No me lo quería perder, así que me quedé un día más para ver a 30.000 personas emborracharse en el centro de Belgrado y escuchar discursos de famosos, miembros de la familia de Karadzic y cantantes pop travestis.

Rodeando la manifestación había un cordón policial, y todos me miraban con pena como si supieran lo que se avecinaba. Me pregunté a mí mismo: “¿Se cumplirá la profecía de Ongjzen de violencia sin sentido?”

Se cumplió.

Cuando terminó el discurso, todos los nacionalistas borrachos y enfadados estaban aburridos y buscaron algo con qué entretenerse, así que como si de una escena de Braveheart se tratara cargaron semi desnudos contra la policía, conmigo en medio. Me golpearon por ser inglés antes de que los manifestantes empezaran a tirar adoquines y cohetes caseros, a lo que la policía respondió lanzando gas lacrimógeno. Mucho gas lacrimógeno. Estudiantes: si alguna vez os volvéis a quejar de la brutalidad policial en vuestro país, id a Serbia y tal vez aprenderéis a amar a vuestros polis por ser una panda de ositos grandes y suaves.

El altercado duró unos 45 minutos. La mayoría de los manifestantes fueron golpeados, les dispararon pelotas de goma y les atacaron con gas lacrimógeno dejando atrás una cantidad épica de escombros y armas caseras.

Después de una semana de manifestaciones, brotes de violencia y fervor nacionalista, Karadzic fue finalmente extraditado el día siguiente dejando atrás un montón de hombres jóvenes enfadados esperando a la siguiente ocasión para poder luchar contra la policía. Al menos parece que las autoridades serbias han aprendido la lección de los altercados del 2008 y la extradición de Mladic se llevó a cabo sin complicaciones.