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Viajes

Pompeya en el Caribe

El volcán de Montserrat liberará a la isla de la Corona.

La micro nación de Montserrat se encuentra en una esquina perdida del Caribe, se trata de una isla que la Reina nunca pudo dejar ir. La ciudad capital de Plymouth, un protectorado inglés al día de hoy, fue construida para complacer a la decadente aristocracia inglesa de la era georgiana. En su momento, las tierras alrededor de Plymouth estuvieron llenas de esclavos explotados hasta los huesos para llenar las arcas del imperio.

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Pero los colonizadores del siglo XVII olvidaron un detalle cuando se instalaron en la isla: estaban construyendo su paraíso en las faldas de un gigantesco volcán activo, con un agudo problema de gastroenteritis. El volcán Montserrat estuvo inactivo durante siglos, pero finalmente hizo erupción en 1995 y destruyó la isla. Las erupciones subsecuentes dejaron dos terceras partes del país inhabitable. Las zonas afectadas se han convertido en zonas de exclusión controladas por el gobierno local, y el resto de la población tuvo que salir del país o reubicarse en la punta norte del país. Pero con la última erupción en 2010, y una probabilidad de 70 por ciento de otra el año próximo, parece que el Montserrat está determinado a cubrir toda la tierra con su lava.

Para ver los restos fantasmales que dejara el Montserrat, renté un helicóptero en Antigua, la isla turística, paraíso fiscal, y centro de rehabilitación de celebridades. Entramos desde el este, y la que alguna vez fuera la hermosa costa de Montserrat  es ahora una planicie lunar, con grandes canales y cráteres en la superficie. El piloto me informó que, justo debajo de esa delgada capa de tierra, Montserrat seguía ardiendo, lo que destruyó mi sueño de un recorrido al atardecer por los campos de cenizas.

Las fumarolas que salían de la boca del volcán adquirieron mayor peso conforme nos acercábamos. En el último momento, justo antes de ser tragados por el humo y la ceniza, el piloto dio la vuelta y sobrevoló algunas casas abandonadas en la ladera, donde pudimos ver los restos quemados del bosque, cerillos usados que se erguían sobre la tierra.

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Estas fotos son parte del escenario pompeyesco de Plymouth: una catedral sumergida, un edificio de entretenimiento, la antigua residencia del gobernador y las oficinas principales del banco de la isla, Barclay.

Cuando nos acercamos a lo que solía ser la preparatoria de Plymouth, vi filas de sillas azules montadas para clase. El piloto me dijo que los estudiantes habían regresado a la escuela unos días después de la primera erupción, creyendo que todo se resolvería pronto y las cosas regresarían a la normalidad. Al día siguiente, el volcán hizo erupción una vez más.

Tras el desastre de 2010, muchos nativos de Montserrat recibieron la ciudadanía británica y volaron para empezar sus nuevas vidas en Reino Unido. Los pocos miles de residentes que se quedaron, permanecen confinados a la punta norte de la isla y basan su economía en la recolección de minerales extraños de la ceniza volcánica. A veces se les permite regresar a la zona de exclusión, escoltados por seguridad. Visitan los restos de sus casas y reúnen sus cosas perdidas, o rinden tributo a aquellos que perdieron la vida.

Mientras sobrevolábamos las ruinas del pueblo de Harris, mi piloto me contó cómo eran las cosas ocho años antes; el aeropuerto internacional de Montserrat y sus complejos industriales, ahora sumergidos bajo la lava.

Pero incluso en sus mejores momentos, Montserrat siempre fue un país abandonado en medio del Caribe, y los locales parecen haberse adaptado muy bien a la reducción de espacio. La vida en la isla esmeralda continúa su rumbo, y los periódicos locales informan sobre los más recientes acontecimientos y escándalos, así como de las oportunidades laborales, de becas y vivienda, como cualquier comunidad en el resto del mundo que no vive bajo un perpetuo estado de emergencia. Tras mi rápido tour por la zona de exclusión, regresamos por el mar Caribe a la hermosa seguridad y monotonía de Antigua.

@alex_hoban