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En El Salvador puedes caer 30 años al bote por buscar un aborto

El embarazo de ‘Beatriz’ pone en riesgo su vida, pero la corte impidió su aborto.

Actualización, 6 de junio, 12:40 PM.: Este lunes en El Salvador, ‘Beatriz’ tuvo una cesárea para dar a luz a su bebé despues del fallo de la corte suprema. Su niña nació sin cerebro y murió un par de horas despues, anuncio el ministro de salud del país.

Hace unas semanas, la suprema corte de El Salvador decidió no dejar que una mujer de 22 años, conocida como Beatriz, abortara aun cuando se encuentra en riesgo de sufrir lesiones graves como consecuencia del embarazo, y a pesar de que el feto tiene casi cero por ciento de probabilidades de sobrevivir.

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El aborto es ilegal en El Salvador, pero la gente que apoya a Beatriz esperaba que la suprema corte pudiera hacer una excepción en este caso. Después de deliberar durante 15 días, la corte salvadoreña dio a conocer el destino de Beatriz, alias de la mujer de 22 años con cinco meses de embarazo que había estado apelando por un “aborto terapéutico” que podría salvarle la vida. No podemos afirmar que morirá cuando dé a luz dentro de cuatro meses, pero es una posibilidad si tomamos en cuenta que sufre de lupus, un padecimiento que ha causado una enfermedad renal como uno de sus múltiples efectos secundarios. También es debido a esta enfermedad que el feto es anencefálico, lo que significa que faltan algunas partes de su cerebro y su cráneo, por lo tanto su esperanza de vida es de un par de semanas.

La pregunta que se ha balanceado en la cuerda floja durante estas semanas es la siguiente: En este país firmemente católico –el cual ha declarado el aborto como ilegal desde 1998, aún en casos de violación, incesto o mortalidad materna– ¿podría esta joven mujer ganarse el derecho a elegir a favor o en contra de un aborto en el nombre de su propia salud y seguridad?

¿Le preocupa esta pregunta a la gente de El Salvador? No realmente. Ni siquiera el actual presidente de izquierda, Mauricio Funes, ofrece comentarios al respecto.

Platiqué con Adam Cassandra, el portavoz de Human Life International, una fuerte organización católica pro vida en Virginia, la cual tiene una organización de afiliados muy influyente ubicada en El Salvador, llamada Sí a la vida. Él cree que los medios internacionales de comunicación liberales han sido muy alarmistas con el caso de Beatriz, y que nadie, ni siquiera un político descaradamente pro vida, saldrá en apoyo a las políticas salvadoreñas. “En el caso de Beatriz, los medios de comunicación han dicho que se le niega a esta joven el derecho de un ‘aborto que podría salvarla’ debido a las estrictas políticas del gobierno. Siguen con esto aun cuando un grupo de expertos médicos aseguraron a la suprema corte que su vida no está en ningún peligro durante el embarazo y que un aborto no mejorará sus probabilidades de sobrevivir”.

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Es cierto que un equipo de doctores salvadoreños han dicho que Beatriz no morirá a causa del embarazo —también es un hecho que las mujeres con lupus ya no experimentan tantos riesgos como antes—. Este argumento se basa en que esas mujeres con lupus tienen acceso a atención médica que no es tercermundista, la cual incluye la opción de abortar si el embarazo pone en riesgo la vida de la madre.

En el caso de Beatriz, también hay un séquito de médicos del Hospital Nacional de Maternidad que son conscientes de las complicaciones de su embarazo anterior —preeclampsia, presión arterial alta, también causada por lupus— que recomiendan fuertemente el aborto, ya que según ellos, es la opción más viable para su salud.

En El Salvador, más del 40 por ciento de las mujeres tienen a su primer hijo antes de cumplir 20 años. Desde que el código penal estableció prohibir todo tipo de aborto en 1998, ha habido 628 mujeres encarceladas por este delito. La sentencia promedio para un aborto provocado va de dos a ocho años en prisión. Algunas mujeres han sido condenadas a sentencias de hasta 30 años, cuando los cargos se convierten en “homicidio calificado”. Hay un caso muy famoso de una mujer que fue exonerada después de cumplir ocho años, cuando se descubrió más tarde que, de hecho, había dado a luz a un bebé que nació muerto y no fue ella quien trató de terminar su vida.

Una mujer —madre de dos niños, también sentenciada a 30 años— murió en prisión después de un año porque no recibió el tratamiento adecuado para su linfoma mientras estuvo presa. De acuerdo con algunos grupos de derechos humanos, alrededor de 60 mujeres embarazadas salvadoreñas murieron en 2012 debido a los riesgos de salud que pudieron haberse evitado a través de abortos terapéuticos. En 1998 —el primer año del nuevo código penal— más de 7,400 mujeres ingresaron a hospitales salvadoreños por complicaciones relacionadas con abortos. El Salvador tiene una de las tasas de mortalidad materna más altas de América Latina.

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Nadie quiere que Beatriz muera. Y tampoco se debe creer que el hecho de que la suprema corte haya negado el derecho al aborto es automáticamente una sentencia de muerte. Si todo sale bien, dentro de cuatro meses ella dará a luz a un niño muy enfermo con una esperanza de vida máxima de un mes. En este caso específico, la histeria no debería de estar alrededor de un gobierno conservador tratando de matar a una mujer, porque ésa no es la cuestión más importante aquí. Más bien, la principal preocupación es que un gobierno conservador tiene el poder de pensar en ello.

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