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Cultură

Pizza wars

Florida es sinónimo de pendejadas alocadas. Esto es probablemente porque es un lugar a donde la gente escapa de los rigores de ser un humano bípedo
13.1.12

El interior quemado de una franquicia Papa John’s en Lake City, Florida. El incendio no mejoró los niveles de venta de la competencia. Florida es sinónimo de pendejadas alocadas. Esto es probablemente porque es un lugar a donde la gente escapa de los rigores de ser un humano bípedo obligado a poner atención a estupideces como semáforos y el clima. Pero dentro de este apéndice de los Estados Unidos, hay espacios llenos de fealdad que te hacen preguntarte si toda la península es alimentada por reruns de mala televisión. Tomemos por ejemplo, Lake City, que está a 80 kilómetros al oeste de Jacksonville y se proclama como la entrada a la Florida. Su salida a la carretera muestra una gigantesca bandera confederada, lo que advierte sobre la clase de gente con la que se va a tratar. También es donde, advertencia de celebridad, el asesino en serie Ted Bundy mató a su última víctima, Kimberly Leach de 12 años. Claro, Lake City no sería un lugar tan grandioso para vivir sin el esfuerzo de sus residentes que siempre se esfuerzan, como este octubre, en el que los gerentes de un Domino’s Pizza, Sean Everett Davidson de 23 y Bryan David Sullivan de 21, supuestamente incendiaron a la competencia: un Papa John’s del otro lado del pueblo. Según los reportes publicados, Sean reclutó a Bryan para incendiar a su rival, a varias cuadras de distancia, porque Sean estaba harto de ver pasar los camiones de Papa John’s por su negocio, donde las cosas no iban tan bien. Sean le dijo a la policía que él y Bryan creían que las ventas aumentarían en su Domino’s si la competencia dejaba de trabajar y vender sus pizzas. ¿Motivo? Un bono de unos cientos de dólares, dividido entre los dos, si podían vender más pizzas. Después de hacer su plan digno de un premio Nóbel, el par construyó unos dispositivos incendiarios con un reloj de cocina, una batería y una bolsita con pólvora. Después de no poder incendiar el Papa John’s con uno de estos aditamentos, decidieron utilizar un acelerador para prender el edificio, quemando los brazos de Bryan en el proceso. También le platicaron a varias personas sobre su plan, lo cual ayudó a la policía a arrestarlos por provocación de incendio. A finales de noviembre, el Papa John’s sigue quemado, pero es muy claro que los pirómanos no saben destruir un edificio correctamente. Cuando me detuve en el Domino’s donde trabajaban Sean y Bryan, no había clientes y los teléfonos no sonaban, aún sin competencia. Si se hubieran salido con la suya, probablemente no hubieran alcanzado su bono. “Sullivan había trabado con la compañía desde los 16, y era el único trabajo que había tenido jamás”, dijo uno de sus ex-colegas. “Nunca se había metido en problemas. Hacemos revisión de antecedentes a todos los empleados, pero uno nunca puede saber cuándo alguien hará algo estúpido”.