Porno-terrorismo, poesía y performances extremas en 'Barcelona Queer'

El fotógrafo Helio León convivió con el movimiento transfeminista de Barcelona y estuvo muy cerca de poetas, activistas del posporno y artistas de performance. Su visión y su implicación personal quedan plasmadas en esta serie de fotos.

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oct. 24 2014, 8:21am

Cuando llegué a Barcelona en 2010, no sabía casi nada sobre el movimiento transfeminista. Recuerdo haber leído comentarios de Diana Pornoterrorista en algún blog. También recuerdo que siendo adolescente soñaba con hacer un porno diferente. Algo con profundidad, con drama o algo así y por eso ya había investigado sobre el posporno. En realidad me imaginaba algo diferente a lo que encontré.

La poesía de Patricia Heras

A los pocos días de llegar a Barcelona, una amiga me pasó el anuncio de otras amigas suyas en el que decían algo así como que buscaban a una perra con la que compartir piso. Sentí una gran curiosidad, lo cierto es que había algo en ese piso que me atraía mucho. Allí vivían Diana Pornoterrorista y Patricia Heras. Pero no era solo por ellas, había algo en el propio espacio. Era la atmósfera, algo parecido a un agujero negro. Al poco tiempo me mudé a vivir con ellas.

Ocurrieron muchas cosas. Fue un tiempo de gran intensidad, de alegría y de dolor, con momentos de mucha diversión y también de soledad extrema. Al mes de llegar allí, Patricia ingresó en prisión imputada por un delito falso. Patricia era poeta, un ser muy sensible y hermoso. Yo la admiraba mucho. Ella misma escribió un relato sobre la noche en la que comenzó toda esa farsa estatal y policial que culminó con su suicidio el 26 de abril de 2011.

La mirada del fotógrafo

Entonces la fotografía para mí era algo inconsciente, lo sigue siendo, pero ahora la entiendo mejor. Veía algo muy íntimo reflejado en el entorno: mis propias heridas, las heridas de mi femineidad y de mi masculinidad. Por supuesto, todo depende de los ojos y de la mente del que mira, pero yo me centré en buscar esa parte de mí en las imágenes. Lo que siempre busco es una intimidad que va más allá.

Por otro lado estaba el hogar, algo desordenado y caótico y a la vez hermoso, muy hermoso para mí. Siento una gran atracción hacia este tipo de lugares. Y, por supuesto, la curiosidad de conocer otro mundo desde dentro, el deseo de formar parte de él. En muchos momentos sentía como si estuviera en el interior de alguna escena gótica de un cómic que hubiera leído en mi adolescencia. Ninguna imagen es únicamente el recuerdo fijado de un evento, ocurren muchas cosas a la vez, es complejo.

La performance de Lady Pain

No tenía ninguna idea preconcebida, no suelo tenerla cuando voy a un lugar nuevo, simplemente me dejo llevar por la intuición, por los deseos y los acontecimientos que suceden. Todos esos años en Barcelona fueron como un entrenamiento intensivo, descubrí muchas cosas desde el punto de vista humano. Descubrí, por supuesto, nuevas posibilidades de afecto y de experimentación con el cuerpo. Algo que abrió muchas puertas en mi cabeza, conocer todo esto de primera mano, conocerlas a todas. Fue una experiencia muy importante en mi vida. También descubrí, definitivamente, que las drogas sintéticas no son para mi y que en la vida la tragedia es inevitable y te hace crecer. Crecer mucho.

Recuerdo de manera muy intensa una performance extremadamente delicada de la gran Lady Pain. Es difícil de describir, porque era todo muy sutil como una composición musical que va subiendo y bajando en intensidad hasta culminar en algo orgásmico. En este caso, la performance terminaba con ella suspendida de unos ganchos en su espalda y meciéndose en el espacio mientras tocaba la flauta travesera. Podías ver en su cara una expresión de éxtasis muy real. Creo que todos estábamos flipando. Terminé como colocado por la emoción, sin haber tomado nada (en aquella época ya lo había dejado) y la sensación me duró toda la noche. Lady Pain es un ser increíble.

La intimidad del individuo

Todo fue intenso. En algunos momentos yo estaba fuera y en otros completamente dentro. Con el tiempo me mudé a vivir a otro lugar, pero seguía yendo a fiestas y eventos siempre que podía. Lo cierto es que me interesan mucho más los individuos y la intimidad, que la fiesta y los actos grupales. Pero aquí las barreras de la intimidad se difuminaban. Al final estas fotos son mucho más sobre mí que sobre el movimiento transfeminista. Ahora mantengo contacto con la mayoría de ellas: siento un gran amor y respeto.

Fotos y texto por Helio León

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