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Tranquilo, las series en internet no se han acabado

Hemos dicho adiós a Seriespepito, Peliculaspepito o Series.ly. Te damos algunas alternativas (legales y no tanto) para saciar tus ansias de películas y series.

por Miguel Á. Refoyo
18 Diciembre 2014, 10:40am

El mundo de Internet está revuelto con la situación actual que se viene encima. Siempre se había intuido como una mano que amenazaba bofetada, nunca como una realidad tangible. Sin embargo, las cosas parecen haber cambiado y el guantazo llega con esa inminente entrada en vigor de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual a partir del primer día del año venidero. Tanto es así, que la citada reforma ha reabierto el eterno debate sobre la inseguridad jurídica que desordena la diferenciación entre la vulneración de los derechos de autor y la criminalización de los usuarios cuya propensión de uso es el mismo que el explotación final de la red, que no es otra que la de compartir contenidos.

Escudada en términos que derivan hacia una ambigüedad que no deja claro el rasero con el que se aplicará la ley, la reforma establece la eterna batalla; los que creen que cualquier acto de compartir material vulneran los derechos de autor es piratería y aquéllos que defienden el libre acceso a la cultura como valor que debe ser protegido y que tiene su pilar de difusión del enlace.

La nueva reforma parece tener un objetivo muy claro: meterle caña a los 'uploaders' que se lucren a través de sitios webs y favorezcan las descargas no autorizadas. La persecución no afecta tanto a los buscadores, aunque estos también propaguen enlaces a ciertos contenidos sin derechos. El problema llega a la hora de determinar cuándo se trata del intercambio de archivos aportados por los usuarios sin ánimo de lucro y cuándo se está transgrediendo el usufructo de estos contenidos en perjuicio de sus autores. La diferencia es fácil ¿no? Pues no debe porque la ley no contempla la posibilidad del intercambio de copias privadas. El hecho de institucionalizar el canon digital o la criminalización del enlace es de por sí un descojono.

Tampoco se entiende el gravamen a los 'agregadores' de contenidos que han obligado a Google News a hacer las maletas y pirarse de España. Con ello, se deterioran las licencias Creative Commons, perjudicandoa los que renuncien a cobrar por sus contenidos dando acceso a terceros a un beneficio por medio de un polémico derecho irrenunciable. Es la causa de un proteccionismo de modelos de negocio obsoletos que impone una serie de obstáculos a la innovación contra natura de la propia transformación de Internet y de todo tipo de servicios de interés público ¿Qué pasa entonces con toda esta movida? Pues que mientras unos obtengan su beneficio, importa bien poco menoscabar la democratización de las sociedades de gestión de derechos.

Es evidente un cambio de hábitos de consumo cultural. Lo que mola es ver las series y películas cuando a uno prefiera y desde casa, sin horarios fijos. Es poco romántico y algo misántropo, pero es así. Ahora tiras de Internet y asunto zanjado. Es la época de la inmediatez, la realidad digital. Esto ha dado como consecuencia un choque de perspectivas entre los usuarios acostumbrados a ver las películas y las series por el morro y los que asumen sus propias exigencias de calidad a la hora de disfrutar un producto online. El cierre voluntario a principios de año de Seriesyonkis anunció cambios en el sistema de visualización desde este tipo de páginas. Lo mismo ha pasado con Seriespepito, Peliculaspepito y Series.ly. Ninguna está operativa, pero con una ligera diferencia.

Mientras los administradores de las dos primeras tendrán que enfrentarse a un delito contra la Propiedad Intelectual por obtener un beneficio procedente de la publicidad de las webs y cobros por cuentas Premium, los propietarios de Series.ly, viéndole las orejas al lobo, han optado por retirar todos sus enlaces ilegales anunciando que transformarán el presunto trapicheo visual hacia una política legal que orientará la página hacia un 'streaming' regulado con precios asequibles. No han sido las únicas; AllinMega y Magnovideo también han dejado de operar y el gigante The Pirate Bay también se ha ido al garete. Otras páginas como Sintonizzate, Cuevana, Seriesid y Peliculasid o Seriesdanko tienen los días contados y han puesto sus barbas a remojar viendo el percal que se atisba y ya proponen nuevas estrategias para seguir disfrutando de forma gratuita si resides en España o Francia.

Aquí vienen las alternativas

Con el cataclismo de este entramado se comienza a abrir la alternativa lógica como solución a la piratería. Si bien es cierto que existe otros arreglos más o menos legales para seguir viendo cine y series por la filosa como Popcorn Time y páginas que funcionan mediante el intercambio de archivos con sistema P2P como KickAss Torrents, Mininova, BitSnoop o Torrentz, hay otras que ya se establecen como unavía de presente para disfrutar del 'streaming' legal con calidad HD. Son los conocidos canales multiplataforma que se pueden habilitar desde un ordenador, una tablet iOS o Android, un móvil y, por supuesto, las SmartTV. Casi todos ellos ofrecen tarifas planas VOD (Video on Demand), donde cada usuario elige entre un catálogo de series y películas ajustado a su horario y precio.

El más conocido es Filmin, avalado por el Ministerio de Cultura y con un nutrido catálogo. Canal+ Yomvi es la versión digital para internet del Canal + de toda la vida, que acoge gran parte de la parrilla de la cadena con versiones en DUAL y con deporte incluido. Wuaki.tv alberga miles de episodios y más 3.500 películas de alquiler que van desde los 2 o 3 euros hasta una clavada de 14, al igual que Nubeox, que por un módico precio de 10 euros proporciona películas, series y una gran selección de canales de televisión de pago. Pero estamos en lo mismo, ya que con los estrenos te pueden soplar hasta 16 euros.

También existe una variedad de plataformas dedicadas a ofrecer series nacionales y contenidos propios, como es el caso de Mitele y Atresplayer (con toda la producción específica de Mediaset y AtresMedia, respectivamente) y RTVE, con un surtido histórico de series y programas de ayer y de hoy. Por último Movistar Series, que por siete pavos apuesta por series HD para clientes de Movistar Televisión. Incluso existe una modalidad desde consolas con PlayStation Store y Xbox Store. Incluso los más puretas pueden encontrar el clásico videoclub pero en digital con Cineclick ¿Los inconvenientes? Sus secciones gratuitas suelen muy limitadas y la variabilidad de precios va en función de la novedad o la adquisición de derechos de una película o serie según la plataforma.

Por otra parte, Netflix, el propulsor internacional de este modelo de distribución de contenidos, desembarcará en nuestro país a finales de 2015 con una tarifa plana de bajo coste y más de 100.000 títulos, algo que dinamitará el mercado legal referido anteriormente. Su buen funcionamiento dependerá de la calidad de servicios y velocidad de la banda, ya que España ocupa el vigésimo quinto puesto mundial con unos cochambrosos 6,6 megas por segundo, que eterniza cualquier función interactiva con la red. Lo que está claro es que la búsqueda del Santo Grial de Internet reside en el equilibrio del crecimiento lógico del mismo, aceptando que existen acciones dentro de su uso que son totalmente lícitas y que se pretenden criminalizar por intereses de terceros, induciendo a la persecución hacia los usuarios.

En otros términos, están meando hacia arriba y mojándonos a todos ¿La consecuencia? El impedimento de la socialización del medio y su libertad. Lo ideal sería un sistema legislativo que satisficiera tanto a los creadores en coexistencia con la libre circulación de obras con beneficios para todos y que se dejara de tratar a la cultura como un lujo. Podemos esperar sentados.