De hombre a mujer en un solo matrimonio
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De hombre a mujer en un solo matrimonio

Después de cinco años de matrimonio con su esposa Ine, Jakob quiso una vagina y cambiarse el nombre a Anja.
9.5.16

Después de cinco años de matrimonio con su esposa Ine, Jakob quiso una vagina y cambiar su nombre por Anja.

Desde pequeño Jakob soñaba con convertirse en niña. A los 20 años ya era miembro de la COC, una organización holandesa para defender los derechos de los gays y transexuales, y a los 21 experimentó su primer gran amor con un hombre mucho mayor que él, quien falleció. Por entonces Jakob comenzó a tomar hormonas para aumentar el volumen del pecho y bajar la intensidad del vello. Su voz grave y masculina no se suaviza con las pastillas. Jakob se volvió especialista en divorcios y así fue como conoció a Ine, quien le llamó la atención desde que entró a su oficina para terminar con un matrimonio infernal.

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Con el pretexto de continuar con el trámite comenzaron a verse. Ine disfrutaba de la manera de hablar de Jakob, su volumen alto y confiado, cómo movía las manos y su presencia distinguida con sus dos metros de altura.

Además, la hacía reír. Él, por su parte, sentía algo más: "Ahí, en el jardín de su casa, pensé: ¿qué está pasando aquí? Hay electricidad entre nosotros, una química que nunca había sentido antes". Después de un año Jakob le propuso matrimonio, para sorpresa de Ine. En la boda, ambos fueron maquillados y llevaban flores en el pecho.

Jakob continuó tomando las hormonas y su vida sexual se vio afectada. Así que pensaron que un curso de tantra podría ser el inicio de la solución. Anja, con su voz grave y volumen alto, lo cuenta: "El curso empezó con bailes, pláticas y ejercicios".

En cierto punto, el maestro preguntó si alguien quería decir algo. "Yo me quedé ahí y dije: Quiero una vagina", comenta Anja. "Era algo que quería desde el fondo de su corazón. Lo tuve que aceptar", dice Ine. Pero cuando la transición terminó Ine no sintió atracción por el cuerpo femenino de su pareja, así que puso fin a los encuentros sexuales con el amor de su vida.

Ahora, Anja e Ine, de 66 y 62 años respectivamente, siguen construyendo una historia juntas en un pueblito de Holanda. Ine no se imagina sin Anja y Anja se siente la mujer más afortunada al lado de Ine. Juntas forman un típico hogar holandés. Una casa de madera decorada con libros, decenas de pinturas y las muñecas que Ine colecciona. Su rutina permanece igual.

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De vez en cuando, Anja levanta la mirada para comentar el nacimiento de Dalí, la muerte de Puccini o el nombre del hermano de Claude Monet. Ine la escucha con una sonrisa mientras teje ropa para muñeca. La química que nació en aquel jardín continúa viva.