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El triste e incierto destino de la gran barrera de coral australiana

Un grupo de investigadores australianos asegura que el cambio climático ha disparado en un 175% las posibilidades de que el gran arrecife de coral del país quede completamente desteñido.
11.5.16

El paulatino emblanquecimiento que está devastando el legendario e icónico arrecife de coral australiano ––al que ya se ha descrito como el acontecimiento más agresivo padecido por el gran coral en toda su historia–– no se habría producido jamás de no haber sido por la intervención del ser humano. Así lo concluye un nuevo y devastador estudio.

Según una reciente exploración aérea, el 93% de los pequeños arrecifes de coral que integran la gran barrera australiana ha empezado a mostrar síntomas de emblanquecimiento a causa del calentamiento de las aguas oceánicas.

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Los investigadores llegaron a la conclusión de que las elevadas temperaturas del agua en el mar del Coral durante el mes de marzo ––las mismas temperaturas que provocaron el emblanquecimiento––, se han "incrementado dramáticamente" por los efectos del cambio climático.

Los resultados son tan preocupantes que los investigadores decidieron publicarlos sin esperar la habitual revisión de sus colegas. Y lo han hecho así con el único objetivo de advertir al público que el cambio climático es la principal causa de lo que está sucediendo.

"Los métodos sí han sido contrastados por nuestros colegas, de manera que nuestra confianza en los mismos es absoluta, casi tanta como la que tenemos en los resultados y en su precisión", comentó el doctor Andrew King, uno de los autores del estudio, que trabaja como investigador en climas extremos en la Universidad de Melbourne.

Los hallazgos preliminares publicados la semana pasada constituyen el primer intento por cuantificar el impacto que está teniendo el cambio climático en la gran barrera.

Para lograr esto, los científicos analizaron el impacto del calentamiento atmosférico de las temperaturas oceánicas en ––o cerca de–– la superficie del agua. Los investigadores compararon a computador los simulacros del clima de la Tierra, en los que se contempla la influencia directamente humana y que ha prescindido de valorar la influencia de los gases de efecto invernadero generados por la humanidad.

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"Hemos analizado las elevadas temperaturas registradas en marzo y hemos descubierto que las probabilidades de que estas hayan sido infligidas por seres humanos se han disparado en un 175%", comentó King.

King y su equipo estiman que la emisión de gases de efecto invernadero es responsable del aumento de las temperaturas en marzo —que cifran un nuevo récord de calor— en casi un grado centígrado.

"Digamos que de no haber habido humanos, la temperatura del lugar habría sido un grado más baja", explicó King.

Según el estudio, además, la influencia de El Niño en el fenómeno sería irrelevante.

"A nivel general, su influencia es muy débil".

Anomalías de la temperatura de la superficie del mar. Mar del Coral (1900-2016). (Imagen por Agencia Australiana de Meteorología)

Sin embargo, lo más preocupante es que los investigadores creen que las temperaturas que provocaron el desastre en marzo podrían convertirse en las temperaturas habituales de la zona en 2034.

El coral es un organismo simbiótico en el que vive un tipo de alga a la que se le conoce como zooxantela y que es la responsable de conferir al coral su aspecto multicolor. Pero cuando el alga en cuestión está sometida a grandes temperaturas, como pasó en marzo, provoca que el coral mismo la expulse de su formación, lo que hace que la misma se vuelva blanca.

Por lo general, los corales que han experimentado emblanquecimientos moderados se pueden recuperar siempre y cuando las temperaturas disminuyan de nuevo. En ese caso la zooxantela regresa a formar parte del organismo. Sin embargo, cuando los emblanquecimientos son más habituales, más severos, tal y como los descritos en la investigación, entonces la capacidad de recuperación del arrecife queda seriamente cuestionada.

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"En especial, las partes situadas al norte del arrecife serán las más castigadas. Y quedarán dañadas de tal manera que no habrá forma de que se reparen", explicó King. "Es posible que en la zona sur del arrecife el daño no sea tan trágico. En tal caso, existiría la posibilidad de intentar salvar el pedazo de arrecife castigado con una disminución de la emisión de los gases de efecto invernadero".

Los autores del estudio aseguraron que sus resultados son consecuentes con la investigaciones anteriores en la materia.

El profesor asociado Jason P. Evans, un experto investigador en el Centro de Investigación sobre el Cambio Climático en la universidad de Nuevo Gales del Sur, aseguró que los métodos empleados por los científicos se contarían entre los mejores con los que trabajan los investigadores de hoy en día. Así, Evans sugirió que los resultados deberían de considerarse "robustos".

El profesor Terry Hughes, líder de la Fuerza Especial australiana destacada para combatir el emblanquecimiento del gran arrecife, afirmó que los resultados del estudio no son particularmente sorprendentes. Según explicó, los resultados son una nueva evidencia más que delata hasta qué punto Australia tiene un margen de maniobra cada vez más escaso para contener las emisiones de los gases de efecto invernadero.

La gran Barrera todavía no está muerta, pero no cabe duda de que ha quedado seriamente dañada por los paulatinos emblanquecimientos que ha padecido", dijo. "Tenemos que coordinar seriamente las políticas destinadas a desarrollar nuevas minas de carbón y valorar su influencia en el emblanquecimiento del coral". Este artículo fue publicado originalmente en VICE News, nuestra plataforma de noticias.