Retratos de mujeres afganas encarceladas por ‘delitos contra la moral’

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Retratos de mujeres afganas encarceladas por ‘delitos contra la moral’

Esta fotógrafa visitó siete cárceles de mujeres en Afganistán y habló con más de 100 mujeres para entender cuáles eran sus "delitos contra la moral".
18.5.15

Las mujeres retratadas prefirieron mantenerse en el anonimato.

A pesar de que la caída del régimen talibán extremo en 2001 ayudó a reducir la violencia contra las mujeres en Afganistán, todavía falta mucho para que las mujeres puedan vivir seguras. A medida que las tropas extranjeras se retiran y que la presencia internacional se vuelve cada vez más discreta, también se reduce el financiamiento y el apoyo para el desarrollo de programas. Se teme que la sociedad retome valores más tradicionales y que vuelva a incrementar la violencia contra las mujeres.

Uno de los ejemplos más recientes de violencia ocurrió en marzo, cuando un grupo de hombres mató a golpes a una estudiante en la región central de Kabul. Después quemaron su cuerpo y lo arrastraron al río principal de la ciudad. La muerte de la chica de 27 años de edad, quien según Reuters fue "acusada erróneamente de haber quemado un Corán", desencadenó una serie de protestas violentas en las calles de Kabul.

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La ley de la Sharia —el sistema legal basado en el Corán— todavía se ejerce en gran medida y el "zina", relaciones sexuales extramaritales y prematrimoniales, es el principio común que hace que muchas mujeres terminen a la cárcel.

La fotógrafa polaca-canadiense Gabriela Maj visitó siete cárceles de mujeres en Afganistán, habló con más de 100 mujeres para entender cuáles eran sus "delitos contra la moral", y presentó sus historias con fotografías en el libro Almond Garden, traducción directa de "Badam Bagh", la penitenciaría de mujeres más famosa del país, ubicada en las afueras de Kabul. Le pedí a Gabriela que me contara qué aprendió de sus visitas a estas cárceles.

VICE: Hola, Gabriela, ¿me puedes hablar un poco sobre las condiciones en las que viven estas mujeres?
Gabriela Maj: Hay entre cinco y diez mujeres en cada celda. Las celdas se abren durante el día para que puedan moverse y pasar tiempo en un espacio abierto (si es que hay). En general, las condiciones son básicas pero aceptables. Tienen acceso a agua potable y a sanitarios. Se les da de comer dos veces al día.

Lo más interesante es que las instalaciones son relativamente nuevas. Se construyeron hace poco gracias al financiamiento extranjero. Por ejemplo, el gobierno italiano gastó una gran cantidad de dinero en remodelar y construir más cárceles.

¿Cuáles fueron los delitos de las mujeres de tus fotografías?
La mayoría fueron detenidas por delitos contra la moral. Este término abarca todas las formas de acusar a una mujer de haber cometido "zina", como huir de casa, de un matrimonio forzado, una violación e incluso un embarazo producto de esa violación…

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Hay mujeres inocentes que viven en instalaciones abiertas junto a mujeres que son peligrosas y que presentan un comportamiento violento. Esto genera un ambiente volátil y difícil, en especial para criar a un hijo. Las cárceles no cuentan con apoyo psicológico a pesar de que la mayoría de las mujeres padecen de estrés postraumático.

En el libro mencionas que algunas mujeres eran culpables de delitos como asesinar a sus esposos y estrangular o cortar la garganta de sus agresores. En estos casos, ¿crees que "merecen" sus sentencias?
La mayoría de ellas fueron arrestadas y encarceladas injustamente. Después de un rato dejé de hacer la distinción entre las que eran "culpables" y las que no. Si estas mujeres hubieran tenido una vida diferente, acceso a una educación o a un sistema legal capaz de ofrecer protección para las víctimas de abuso, probablemente habrían tomado otras decisiones. De haber sufrido lo que ellas vivieron, estoy casi segura de que habría hecho lo mismo. ¿Qué harías si tu esposo te obligara a prostituirte o si te violara un grupo de desconocidos?

¿Cuál fue el caso que más te impactó?
Todos los casos eran perturbadores. Había una asesina en serie que fue arrestaba junto con otros cinco familiares hombres por haber matado a 137 personas. Esta mujer sufrió de abuso desde una edad muy temprana y siempre estuvo expuesta a la clase violencia que ejercía con esos hombres. No cabe duda de que esas experiencias dejaron secuelas psicológicas muy graves. Su comportamiento era impredecible y tenía ataques violentos.

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En tus fotos hay muchas mujeres que posan con sus hijos. ¿Dan a luz en prisión? Las autoridades permiten que los bebés vivan con sus madres?
Muchas llegan embarazadas a la cárcel. La mayoría como producto de una violación o de una relación ilegítima fuera del matrimonio. A veces dan a luz en instalaciones especiales fuera de prisión pero casi siempre es dentro.

Como fueron declaradas culpables de delitos contra la moral, la familia suele rechazar a la madre y al hijo ya que el "zina" significa una gran vergüenza para la familia. En el peor de los casos, la familia amenaza con matar a la víctima porque aún se acostumbran los crímenes de honor en Afganistán. Cuando esto pasa, los niños no tienen a dónde ir que no sea la cárcel. Técnicamente, los niños pueden quedarse a vivir en la cárcel hasta los cinco años de edad.

¿Y qué pasa cuando salen?
Algunos regresan con su familia y otros terminan en orfanatos. Por desgracia, muchos terminan en la calle y tienen muy pocas oportunidades. Esto demuestra cómo la justicia no solo desperdicia los pocos recursos que tiene —resulta muy caro mantener a estas mujeres en la cárcel—, sino que destruye a las comunidades y a las familias. No sólo arruina la vida de las mujeres, también la de los niños.

En el libro también mencionas que hay redes de prostitución dentro de las cárceles. ¿Podrías hablar más sobre eso?
No lo vi con mi propios ojos pero escuché a los guardias y a la gente (fuera de la cárcel) hablar sobre eso en los cinco años que estuve ahí. También las mujeres encarceladas hablaban de eso. El director recién designado de una de las cárceles me platicó abiertamente que llegó para reemplazar al director porque se descubrió que explotaba sexualmente a las prisioneras.

Existe un grave problema judicial en Afganistán o simplemente los "delitos contra la moral" siguen muy arraigados en la mente de la población?
El sistema judicial en Afganistán está lleno de corrupción y hay un grupo significativo de conservadores que ejercen poder sobre el gobierno afgano. Si fuera un problema legal, se podría arreglar con facilidad. El problema es que aún hay una percepción social muy arraigada. Las mujeres de las familias con las que conviví se horrorizaron al saber que pasé tiempo con mujeres recluidas, en especial si habían cometido un delito contra la moral.

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Que te acusen de este delito es prácticamente una sentencia de muerte en la sociedad afgana. La reacción es muy fuerte. Lo peor que puedes hacer como mujer es traer deshonor a su familia. Ser familiar de una de esas mujeres es como tener lepra.

¿Hay grupos locales de apoyo?
Existe una organización comunitaria que opera en Afganistán bajo la dirección de mujeres afganas llamada Women for Afghan Women, financiada parcialmente por donadores internacionales independientes. Tienen un sistema de albergues para mujeres que se escaparon de su familia o que acaban de salir de la cárcel y no tienen a dónde ir. También cuentan con programas educativos para los niños y ofrecen apoyo legal. Sin embargo, hay tantas mujeres en esta situación que no es posible satisfacer la demanda.

¿La comunidad internacional ofrece apoyo suficiente?
Tras la caída del régimen talibán en 2001, hubo mucho financiamiento por parte de la comunidad internacional a través de programas en apoyo a la salud de las mujeres y a la educación. Habían programas para que las mujeres en la cárcel aprendieran a leer y algún oficio para que así pudieran tener un ingresos seguro cuando salieran de la cárcel.

Sin embargo, la mayoría de esos programas ya no existen. Cuando se fueron las tropas, también se fue el apoyo para el país. No hay esperanza para estas mujeres. Y es peor cuando salen de la cárcel porque no tienen las herramientas ni los recursos para ser independientes.

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@alicetcherno

Abajo puedes ver más fotografías.