Este inventor diseñó un ataúd sustentable de compostaje

Bob Hendrikx creó el Loop Living Cocoon, un ataúd biodegradable hecho de micelio de hongos, como parte de su sueño de ayudarnos a vivir y morir de manera sostenible.
4.1.21
Imagen: Michelle Urra
Imagen: Michelle Urra

Al haber crecido en Eindhoven, la Ciudad de la Luz de los Países Bajos, Bob Hendrikx siempre apreció las grandes ideas. A lo largo de su niñez, se vio influido por la historia de los hermanos Phillips, quienes en 1891 compraron un almacén en la ciudad y comenzaron a fabricar lámparas de filamento de carbono.

“Lo que ellos hicieron fue absolutamente único y especial y se extendió por todo el mundo”, dijo Hendrikx en una llamada.

Ahora, él tiene grandes ideas propias.

El inventor de 26 años lanzó recientemente el Loop Living Cocoon, un ataúd biodegradable. Lo hace a partir de micelios, la parte vegetativa de los hongos. Empiezan blancos y finos, algo similar a las telarañas o el algodón de azúcar; pero, una vez que se secan y son tratados, comienzan a parecerse más a la espuma de poliestireno, o incluso al cuero. Hendrikx puede hacer uno de sus capullos o ataúdes en solo siete días. Cuestan aproximadamente 1,800 dólares y están disponibles en toda Europa.

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"Todo el ataúd es un organismo", dijo Hendrikx.

Una vez que es enterrado, el ataúd se biodegrada en un promedio de 30 a 45 días. Deja tras de sí una rica comunidad de microorganismos, que se alimentan con el cuerpo. La descomposición en un ataúd tradicional puede llevar hasta 20 años. Si bien su investigación aún está en curso, Hendrikx estima que los usuarios de Loop Living Cocoon se descompondrán en solo dos o tres años. En lugar de dejar desperdicios de madera y mangos de latón, los hongos limpian el suelo, ya que también consumen aceites, metales y plásticos.

"No tiene sentido talar un árbol o incinerar nuestros cuerpos porque deberíamos ser un valor agregado", dijo Hendrikx.

Las semillas de esta idea se plantaron el otoño pasado, cuando Hendrikx presentó su casa viviente —básicamente un Tamagotchi gigante y orgánico— en la Dutch Design Week 2019. El prototipo de tamaño natural también estaba hecho de micelios.

Una mujer se acercó a Hendrikx y en broma le preguntó si el mismo material podría proporcionar un hogar (temporal) a los muertos. Él estaba seguro de que sí podría, y rápidamente desarrolló prototipos para lo que se convertiría en el Loop Living Cocoon. Unos mese después, enterró a su primer cliente.

El ataúd ecológico es parte de toda una filosofía de diseño sustentable de Hendrikx. "Realmente todo se trata de seres vivos", dijo. "Me imagino un mundo donde cada objeto que uso está vivo". En el futuro ideal de Hendrikx, se despierta en una casa viviente, "donde el musgo crece en las fachadas, donde mi camiseta está [viva] al igual que mi piel".

Para hacer de esto una realidad, tuvo que cambiar su propia manera de pensar: "Ya no pongo atención en los materiales, sino en los organismos", dijo Hendrikx, quien estudió arquitectura. A través de concursos de diseño, instalaciones de arte y ventas, espera cambiar también la perspectiva de otras personas.

Hendrikx no está seguro de lo que traerá consigo 2021; pero tiene muchas ideas entre las cuales elegir.

"Tengo una lista", dijo. "Se llama ‘Big Dreams of Bob’ [Los grandes sueños de Bob] y cada semana le agrego cosas nuevas". Quiere comprar lotes vacíos en las ciudades de todo el mundo y convertirlos en bosques. Ha considerado fabricar pelotas de playa gigantes (estamos hablando de algo de unos 50 metros de diámetro) e inflarlas en los centros urbanos, solo para generar un poco de confusión y entusiasmo. En este momento, está enfocado en la idea del hormigón biológico "esponjoso".

No importa lo que depare el futuro, "tengo que nutrir a mi niño interior", dijo Hendrikx. "Quiero ser siempre ese niño".