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A problemas mayores, soluciones mayores: Honduras quiere convencer a sus aliados de la coalición conocida como "Triángulo del Norte" — El Salvador y Guatemala — de crear un frente tripartita para combatir a las pandillas que crecen rápidamente en los tres países centroamericanos.
"Dado que estamos sufriendo los mismos problemas, deberíamos organizar un esfuerzo conjunto para trabajar más de cerca y de manera efectiva", dijo a los reporteros el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, durante una gira de trabajo en la ciudad de San Pedro.
El plan que el mandatario Hernández ha propuesto es que la nueva fuerza regional esté integrada por elementos de la policía nacional de cada país, fuerzas armadas, autoridades migratorias y servicios de inteligencia para luchar en conjunto contra los grupos delictivos.
La táctica internacional, afirmó, ya fue compartida con el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, al igual que con el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, quienes aún no han dado una respuesta definitiva.
Ese mismo martes, pero en la capital de Honduras, Tegucigalpa, el ministro de la Presidencia hondureña, Reinaldo Sánchez, dio más detalles sobre el plan contra las pandillas, dominadas por los Mara Salvatruchas, también conocidos como MS-13 y Barrio 18.
El funcionario dibujó un panorama en el que los tres países sean capaces de realizar órdenes de arresto en conjunto y extradiciones rápidas. También mencionó un programa especial tripartita de protección a testigos y colaboraciones cercanas para restringir la comunicación dentro de las prisiones que resguardan a los pandilleros.
'Dado que estamos sufriendo los mismos problemas, deberíamos organizar un esfuerzo conjunto'.
Asimismo, Sánchez propuso la estandarización de la legislación a lo largo de la región y así convertirla en un "territorio hostil" para los criminales.
La iniciativa hondureña está inspirada en la controversial represión hacia las pandillas que se lleva a cabo actualmente en El Salvador, de la cual Sánchez refirió como "un significante progreso".
Las medidas de ese polémico plan incluyen la autorización para el empleo de fuerza letal y la creación de una unidad especial para perseguir criminales en la áreas rurales donde podrían estar asentados. También se aprobaron reformas en El Salvador para clasificar a las pandillas como organizaciones terroristas.
El mes pasado, las autoridades afirmaron haber llevado a cabo un ataque sin precedentes a las redes de financiamiento de estas bandas luego del arresto de 75 supuestos miembros y asociados de la MS-13 en una serie de redadas. Los activistas dicen que algunos de esos detenidos fueron blanco de la policía porque habían estado documentando violaciones a los derechos humanos.
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