superdotados

Cómo es ser joven superdotado en España

Aunque no lo creas, una de cada cincuenta personas en España es potencialmente superdotada.
19.2.18
Rocío, Roberto y Aleix. Foto por el autor

En el mundo, y en España, por estadística, hay un dos por ciento de la población con altos coeficientes intelectuales. Traducido a nuestro país, significa que alrededor de un millón de españoles son, potencialmente, superdotados. Son dos de cada cien y las estadísticas no engañan.


LEE:

Así son de adultos los niños superdotados


¿Qué ocurre? Que la gran mayoría de casos no suelen identificarse por la escasa información y la lejanía en el haber popular sobre que uno pueda ser considerado superdotado. Piénsalo, si vives en un edificio donde hay 50 personas, por estadística, uno de tus vecinos es potencialmente una persona superdotada.

Para saber cómo es eso de ser mucho más inteligente que la media en este país donde la educación está en constante debate, me he puesto en contacto con distintos jóvenes a través de MENSA, asociación de personas de alto coeficiente intelectual (CI), que tiene como objetivo “identificar y promover la inteligencia en el beneficio de la humanidad”.

Rocío, Aleix y Roberto, respectivamente. Foto por el autor

He quedado con Aleix, Rocío y Roberto, jóvenes que obtienen la categoría de "Muy superior" en el test de CI en la escala Wechsler de Inteligencia para Adultos, para que me expliquen su experiencia a ver si desmontamos un buen número de estereotipos en uno de las localizaciones que respira sabiduría por antonomasia: el edificio histórico de la Universidad de Barcelona.

Crecer con el “superpoder”

La mayoría de nosotros pensamos que contar con este talento es casi como algo sobrenatural o de fantasía, quizás influenciado por productos culturales como Big Bang Theory, el científico de The Simpsons o cualquiera de las incontables representaciones que han estereotipado su figura como ese cerebro antisocial de bata blanca que prefiere la compañía de un libro a una charla con otra persona.

"El 99 por ciento de la representación de los superdotados son hombres, como en The Big Bang Theory: los cuatro genios y la rubia tonta" — Rocío, 25 años

Rocío (25 años, 140 de CI) es la que más se enciende con el tema. Critica ese imaginario después de contarme que quiere ser youtuber, aunque eso lo explicaré más adelante. “Yo lo llevo muy mal porque el 99 por ciento de la representación de los superdotados son hombres, como en The Big Bang Theory: los cuatro genios y la rubia tonta. Me repatea. Puede servir, en cierta manera, para acercar la superdotación a la sociedad, pero creo que es un estereotipo con patas. Al final no empatizas con ellos, sino que te ríes de ellos”.

Además de cursar ingenia aeroespacial, Aleix se sacó la carrera de piano. Le detectaron la superdotación a los 4 años. Foto cedida por Aleix

El principal problema me lo desgrana Aleix (20 años, 169 de CI): “A quien se identifica como superdotado es al genio, pero por definición, la superdotación consiste en estar en ese dos por ciento de la población con capacidades intelectuales por encima de la media. La gente lo ve como muy lejano, pero teóricamente cada uno conoce a cinco o seis superdotados, aunque no lo sepan”.

Los tres están un poco hartos de los clichés porque se sienten como jóvenes normales con una característica especial. Pese a que han sacado muy buenas notas, van a la universidad y son especialistas en resolver cubos de Rubik, tienen los mismos problemas que cualquier adolescente a la hora de escoger su futuro.


LEE:


“Tuve mi periodo de crisis existencial en la adolescencia”, cuenta Roberto (19 años, 140 de CI). “Aunque tuviera muchas inquietudes, tenía que escoger porque no puedes abarcarlo todo. A partir de ahí, reflexionas sobre lo que puedes dar tú para que tu futuro sea mejor. Sí que tuve claro que me quería dedicar a la programación desde la ESO, pero no en qué ámbito. Desde que supe cual era el campo que quería estudiar, la educación secundaria y el bachillerato fueron bastante tediosas”. Actualmente trabaja de programador a media jornada y allí sí que siente le exigen más que al resto por sus capacidades. "La presión es lo que peor llevo", afirma.

El problema está en el modelo educativo español, que se basa en garantizar unos mínimos, pero no en profundizar o ir un poco más allá

Todos ellos coinciden en que el problema está en el modelo educativo español, que se basa en garantizar unos mínimos, pero no en profundizar o ir un poco más allá. Si sientes la necesidad de saber más o esperas que se amplíen los conocimientos, te puedes ver frustrado porque en ningún recoveco de la LOMCE se contempla.


LEE:


“La culpa es de la homogeneización de las aulas, pero cuando tienes una clase con 35 personas no puedes fijarte en las necesidades y puntos fuertes de cada uno. Al final tienes la nota que te representa y así es imposible que alguien destaque. Muchos alumnos, no solo los superdotados, no saben dónde ir porque no les sacan su potencial”, explica Rocío.

Aleix, Roberto y Rocío canalizaron su curiosidad por su cuenta y han visto en la universidad el refugio que esperaban durante la secundaria. "Aquí no hay tantos límites, aunque también nos hemos encontrado con algunos frenos en función de la asignatura o el profesor", lamentan.

El genio siempre es hombre

Aunque en las nuevas generaciones se comienza a promover la inteligencia en las niñas desde su niñez, por norma, al niño se le anima y premia mientras que a ellas se las coarta cuando destacan con dotes de inteligencia o liderazgo.

Rocío, además de sus estudios en periodismo científico, toca la guitarra eléctrica y se acaba de abrir su canal de YouTube. Le detectaron la superdotación a los 4 años. Foto cedida por Rocío

En un momento de nuestra charla Rocío espeta otro dato demoledor. “Aunque en MENSA se hacen muchísimos esfuerzos por la igualdad, solo alrededor de un 20 por ciento de los miembros son mujeres. No por nada, si no porque las chicas no suelen hacerse las pruebas ya que no se lo plantean por culpa de los roles desde la infancia", sentencia. Un reflejo del problema que tenemos a nivel social y cultural en distintos ámbitos, como en el científico, donde la mujer solo tiene un 18 por ciento de probabilidades de terminar en una carrera científica frente al 36 por ciento de los hombres.

"La gente lo ve como muy lejano, pero teóricamente cada uno conoce cinco o seis superdotados, pero no lo saben” — Aleix, 20 años

Justo después le pregunto si ha sentido discriminación en entornos académicos o laborales por ser más inteligente que un hombre. “Sí, está latente. Cualquier mujer te lo podría decir. De hecho, en mi trabajo final de master [sobre periodismo científico] hice un estudio empírico sobre la figura de la mujer científica. Solo por ser mujer, tenemos un 22 por ciento menos de credibilidad que un hombre al comunicar el mismo conocimiento”.

Ser joven superdotado en 2018

¿Qué hobbies tienen? ¿Salen de fiesta? ¿Se preocupan por ligar? ¿Han usado Tinder? ¿Son unas ratas de biblioteca que no ven la luz del sol? Converso con ellos haciéndoles un sinfín de preguntas sobre las idiosincrasias que nos preocupan a la mayoría de nosotros.

"[En el Trivial semanal], solemos fallar en preguntas tipo cuál es la última canción de reggaeton de tal tipo, o de geografía como cuál es el único país del mundo con personas en su bandera"

Los tres tienen una vida social normal, con algunas peculiaridades producto de sus inquietudes. Por ejemplo, cada martes acuden a un pub irlandés que organizan un Trivial por grupos y se lo pasan pipa mientras responden todo tipo de preguntas. “Normalmente quedamos entre los 6 primeros —hay 20 grupos—, aunque solemos fallar en preguntas tipo cuál es la última canción de reggaeton de tal tipo, o de geografía como cuál es el único país del mundo con personas en su bandera —luego me dijeron que es Belize—. El nivel es muy alto y nos lo pasamos muy bien”, explican interrumpiéndose unos a otros.

Se relacionan con todo tipo de personas, aunque admiten que gracias a MENSA se han relacionado con otros perfiles con las mismas inquietudes que ellos. Si tú con 16 años estabas pensando en pillar las primeras tajas o en cazar Pokémon, Rocío combinaba parte de su tiempo en una adolescencia típica —con sus contradicciones, estudios y amigos—, y luego, con la otra mitad del tiempo, lo destinaba en, por ejemplo, acudir a reuniones con otra gente de altas capacidades intelectuales para charlar sobre ciencia, filosofía o política. En este último tema, los tres comentan su disconformidad con las capacidades de nuestra clase política frente a otros países.

Roberto se irá a EE.UU. a estudiar en una universidad alternativa para programadores. Le detectaron la superdotación a los 15 años. Foto cedida por Roberto

Todo viene dado por esa sed intelectual que necesita responder todas sus preguntas. Según Aleix, es de las pocas diferencias que existen en la superdotación. “Cuando tengo algo de tiempo me gusta aprender cualquier cosa, aunque no le vaya a sacar utilidad. No sé, por ejemplo, aprender morse, braille o memorizar más de 200 decimales de pi. Estos pasatiempos no han incidido en mi desarrollo social en el colegio e instituto. Al revés, es algo que suma, no que resta", destaca Aleix.

“Sí que al final, para encontrar tu lugar, sobre todo en la adolescencia, te callas ciertas cosas”, declara Rocío. “Sacrificas esa parte pública para encajar, que es de lo que trata la adolescencia. En mayor o en menor medida, hemos tenido los mismos problemas que cualquier otro adolescente y nos relacionamos con todo tipo de personas. Podría decir que tengo la mitad de amigos de siempre, y la otra mitad con altas capacidades. No por nada, si no porque la afinidad en la amistad la encuentras solo en según qué personas. Como todo el mundo, vaya”.

"Voy a estudiar en una escuela donde no hay exámenes y nosotros ponemos el ritmo. Para que me admitieran estuve un mes con pruebas diarias para ver cómo funcionaba mi cerebro" — Roberto, 19 años

A su vez, salen de fiesta, se emborrachan de vez en cuando —unos más que otros—, van a conciertos, quedan para jugar a juegos de mesa y lo combinan con las ganas incesantes de descubrir, como el hobbie que tiene Roberto, que le encanta leer filosofía y psicología para después intentar combinarlo con la informática porque ve muchas similitudes entre el cerebro humano y la programación.


LEE:


El futuro

La fuga de cerebros está a la orden del día en nuestro país desde hace varios años, y ellos, con retos ambiciosos y mentes brillantes, pueden ser los siguientes que se suban al avión porque en España las grandes oportunidades en España brillan por su ausencia.

Aleix, que es el único de los tres que avanzó curso cuando era niño, todavía ni se lo plantea porque aún le quedan cinco años para terminar el grado y máster de ingeniería aeroespacial. Roberto, en cambio, sí que se ve fuera de España. De hecho, tiene la plaza reservada en una universidad alternativa de programación en California. "Voy a estudiar en una escuela donde no hay exámenes y nosotros ponemos el ritmo. Para que me admitieran estuve un mes con pruebas diarias para ver cómo funcionaba mi cerebro". Mientras le arreglan el visado, está terminando la carrera de ingeniería informática en la UPC de Barcelona.

“Así como las amistades no importa tanto [si tienen una alta capacidad intelectual], en la pareja sí que es más importante. Hay estudios que confirman que buscamos un acercamiento intelectual en la otra persona" — Rocío, 25 años

Rocío, en cambio, se ve en España “siempre que me dejen”. Después de acabar de estudiar un doble grado de periodismo y publicidad, el antes citado máster y de estar involucrada en algún proyecto que otro, ha comenzado el doctorado a sus 25 años. Pero lo que llama la atención es que justo hoy estrena su canal en YouTube de divulgación científica y aspira a convertirse en un referente nacional de su especialidad. ¿Habrá una figura femenina de Ken Robinson, Neil deGrasse Tyson o Carl Sagan con proyección internacional en España? Que así sea.

Parejas y relaciones

“Así como las amistades no importa tanto [si tienen una alta capacidad intelectual], en la pareja sí que es más importante. Hay estudios que confirman que buscamos un acercamiento intelectual en la otra persona. Yo misma he esperado a que esa persona me llene a largo plazo porque si no me voy a aburrir al mes”, cuenta Rocío.

Tiene una explicación. Aleix cuenta que cuando hay una diferencia de 20 puntos de CI, se generan problemas de comunicación en la pareja —asientan con la cabeza ratificando el dato denotando alguna maltrecha experiencia—. Quizás a nivel humano les puede atraer alguien, pero después se encuentran que ni llenaban al otro ni les llenaban a ellos. Por eso mismo, en asociaciones como las que son miembros, lugares de encuentro de mentes con inquietudes similares, se forjan muchas parejas. "En MENSA se liga muchísimo", comenta entre risas Rocío.


LEE:


¿Os habéis descargado TInder?, les pregunto. Rocío vuelve a tomar la palabra admitiéndolo. "Tenía que saciar mi curiosidad aunque no dio mucho de sí". Después me reconoce que ha dado bastantes tumbos por distintas relaciones hasta conocer a su actual pareja, que también tiene altas capacidades intelectuales y de la que afirma que se nota mucho la diferencia porque el nivel de inteligencia alimenta un sinfín de inquietudes.

Aleix, en cambio, a sus veinte años todavía no ha sentido la necesidad de tener pareja. Me sorprende la racionalidad con la que explica, pero hoy en día dar puertas a la atracción física o romántica está a la orden del día más allá de si eres superdotado o no. Quizás le viene o quizás no.

Después de una hora conociéndoles llego a empatizar con ellos más de lo que esperaba. El cierto respeto que sentía por sentarme junto a mentes brillantes antes del encuentro fue diluyéndose con cada respuesta. El error fue mío. En mi cabeza habitaba el residuo de la construcción cultural que minutos más tarde fue brutalmente demolido por grandes dosis de simpatía, peculiaridades y, sobre todo, humanidad.

Me despido de ellos entre sonrisas y abandono la Universidad de Barcelona pensando en todas esas personas que han pasado por mi vida y han destacado intelectualmente. ¿A cuántos superdotados habré conocido sin saberlo? ¿Seré yo ese uno entre 50? ¿Iré el próximo martes a jugar al Trivial a ese bar? Como siempre, demasiadas preguntas y pocas respuestas. Voy a investigar.