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COLOMBIA

Cese al fuego definitivo: los días oscuros de la guerra en Colombia han terminado

El presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Lodoño, jefe de las FARC, firmaron esta tarde en La Habana, Cuba, un "definitivo cese al fuego" después de 52 años de guerra entre el gobierno y el mayor grupo rebelde del país.
23.6.16
Imagen por Alejandro Ernesto/EPA

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El presidente de Colombia y el líder del mayor grupo rebelde de ese país han sellado un "definitivo cese al fuego" después de 52 años de guerra.

Juan Manuel Santos, mandatario, y Rodrigo Lodoño, conocido como 'Timochenko' jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia [FARC], firmaron un histórico acuerdo en una ceremonia solemne en La Habana, Cuba.

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El acuerdo — resultado de tres años de diálogo, los últimos de esos encuentros celebrados en Cuba — pavimenta un camino para un paz que pondrá fin a un conflicto que inició en la década de los 60 del siglo pasado.

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Las FARC son uno de muchos movimientos sociales de guerrilla en Latinoamérica que se inspiraron en la ideología marxista que repuntó después de la Revolución Cubana en 1959. Pero a medida que pasaron los años, la revuelta popular que inició luchando contra profundas injusticias y pobreza, se transformó en un grupo que se financiaba con la venta de droga, y del otro lado, surgieron paramilitares respaldados por el Estado.

El conflicto que duró poco más de medio siglo significó, al menos, 220.000 asesinados y millones de desplazados por la violencia.

"Que éste sea el último día de la guerra", dijo Lodoño, ante un salón repleto de presidentes de la región que asistieron como testigos de la firma, representantes de organismos internacionales como la ONU y mediadores. "Mucha sangre, devastación y horror pudo ser evitada, si las voces a favor del diálogo hubieran sido escuchadas en lugar de las voces del facismo", afirmó el exguerrillero.

"Hoy estamos dando vuelta a esta trágica página de nuestra historia", comentó el presidente Santos en la ceremonia". "Nos permitirá comenzar a sanar nuestras heridas y enseñar a nuestros hijos a nunca repetir lo que sucedió y que el tiempo para vivir sin guerra ha llegado".

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Antes de este acuerdo histórico, el gobierno de Colombia y el grupo rebelde llegaron a acuerdos sobre temas espinosos como una reforma agraria y la participación de las FARC en la vida política del país.

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Santos señaló que la firma no sólo promete el final de las confrontaciones, sino que detalla cómo las FARC dejarán de ser una fuerza armada. Por ejemplo, que la guerrilla deberá entregar todas sus armas en los primeros 180 días a partir de la firma del final acuerdo de paz.

El presidente, quien ha apostado su legado político en promover el proceso de paz con las FARC, prometió que el último acuerdo será signado el próximo 20 de julio, pues deberá redactarse un documento general con todos los acuerdos parciales y se espera que se ratifique a través de un plebiscito nacional.

"Este acuerdo es un gran paso, pero aún queda mucho por hacer", señaló Adam Isacson de WOLA, un think tank latinoamericano con sede en Washington. "Las FARC deben trabajar en convencer a sus militantes, mientras que Santos debe convencer al resto de los colombianos".

La decisión de la cúpula de las FARC de dejar atrás una lucha armada y transformarse en una fuerza política convencional deja a Colombia sólo con un grupo guerrillero activo: el Ejército de Liberación Nacional o ELN, con quien el gobierno ya ha comenzado pláticas de paz.

Mientras tanto, según el acuerdo alcanzado este jueves, las armas de las FARC deberán ser derretidas y transformadas en tres monumentos a la paz.

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