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Chile entierra a sus bomberos mientras observa cómo sus bosques se queman

La presidenta Michelle Bachelet ha declarado tres días de duelo ante la muerte de cuatro brigadistas que luchan contra decenas de incendios simultáneos, los más devastadores en los últimos años y que han dejado más de 5.000 damnificados.
25.1.17
Imagen por Elvis González/EPA

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Un bombero voluntario de 36 años se ha convertido en la cuarta víctima fatal de la peor temporada de incendios forestales que ha visto Chile en los últimos años.

Hernán Avilés, funcionario del Ministerio de Obras Públicas, casado y con dos hijos, falleció cerca de las 2 de la tarde de este miércoles, mientras ayudaba a una familia a salir de su hogar que estaba rodeado por fuego en la región de Maule, al sur de Chile. Ahora, sus compañeros luchan por recuperar su cadáver.

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Antes de Hernán, tres bomberos en la misma región fallecieron el pasado domingo intentando ayudar a los afectados. A los cuatro se les ha declarado "mártires" y la presidenta Michelle Bachelet ha decretado tres días de duelo comunal.

¡Estoy muy triste! Mis condolencias a la familia y a @BomberosdeChile. Hernán era además un comprometido funcionario de @mop_chile. https://t.co/HGUyvhgTGj
— Michelle Bachelet (@mbachelet) 25 de enero de 2017

Los chilenos están acostumbrados a los incendios —en promedio, se registran unos 7.000 cada año— pero no están familiarizados con unos tan letales como los de este enero: desde hace una semana, el fuego ha consumido unas 252.883 hectáreas, según datos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) difundidas el martes por la tarde.

Esto equivale a 4,4 veces el tamaño de la Ciudad de México, una urbe con 9 millones de habitantes.

La atención mediática en el país sudamericano está concentrada en el fuego: cuando aparece un incendio y se apaga, otro más se propaga, lo que ha hecho prácticamente imposible y muy frustrante el trabajo de 35 unidades de bomberos, 27 helicópteros, 20 camiones con hondas cisternas, 12 destacamentos del ejército, 10 helicópteros y más de 1.200 brigadistas en tierra que tratan de sofocar las llamas.

Los datos oficiales hablan, hasta la tarde de este miércoles, de 100 incendios, de los cuales la mitad están controlados. Pero los fuertes vientos podrían cambiar desfavorablemente esa cifra y aumentar la tragedia de 34 heridos, 200 casas destruidas y cerca de 5.000 damnificados, sin contar la devastación de recursos naturales.

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La ofensiva del fuego es de tal tamaño, que Chile ha aceptado la ayuda de países vecinos, como Perú y Brasil, así como de España, Canadá y México.

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El tema ha enfrentado a los chilenos: hay quienes acusan que detrás de los incendios está "la mano humana", ya sea por negligencia o por un acto deliberado de sabotaje ante la cercanía de las elecciones presidenciales; otros acusan que la fuerte sequía que ha pegado en el país desde hace ocho años finalmente está pasando la factura más cara, ahora que hay un fenómeno llamado el 30-30-30, idóneo para el fuego: 30 grados centígrados, menos de 30% de humedad y vientos de 30 kilómetros por hora.

La tarde de este miércoles, la etiqueta más mencionada en Twitter en Chile es #RenunciaBachelet. Miles de usuarios han reclamado a la mandataria el uso de fondos públicos para cosas menos prioritarias que los cuerpos de bomberos y le espetan las condiciones precarias en las que trabajan los brigadistas.

Christian Goldberg, presidente de la ONG Desafío Levantemos Chile, que se creó luego del terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que mató a 525 personas en 2010, llamó a los últimos incendios "un terremoto silencioso".

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