Medio Ambiente

El coste oculto que tiene el cambio climático sobre la salud mental

Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud advierte de que la crisis medioambiental ya está propagando enfermedades y podría provocar más casos de ansiedad, depresión y TEPT.
ÁG
traducido por Álvaro García
MA
traducido por Mario Abad
9.12.19
A man stands in a ruined house looking out at the water.
El aumento del nivel del mar está perjudicando a zonas como la isla de Mousuni, en India, capturada en la imagen en 2016. El fenómeno podría menoscabar la salud física y mental de sus habitantes. Arka Dutta/Pacific Press/LightRocket vía Getty

“La gente no es realmente consciente hasta que no lo ve venir en forma de muro de llamas”, dice una mujer del Servicio Rural de Bomberos de Nueva Gales del Sur en un sobrecogedor vídeo sobre los incendios que asolaron Australia el mes pasado. Fenómenos extremos como este son cada vez más frecuentes y su gravedad va en aumento: solo este año, en cinco estados de Estados Unidos se ha registrado un nuevo récord de incendios forestales.

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Pero los afectados no son solo los desafortunados propietarios de las viviendas: las partículas finas de materia preocupan cada vez más a los epidemiólogos, que han descubierto que su exposición al público puede causar enfermedades crónicas y agudas. En España, cada año arden grandes extensiones de bosque causando daños inconcebibles al ecosistema.

Se sigue hablando de este tipo de catástrofes medioambientales como si se tratara de consecuencias futuras. Sin embargo, las repercusiones del cambio climático ya se están notando en la salud pública. La OMS publicó un informe en el que se recogen datos de 101 países y se ponen de manifiesto estos riesgos para la salud vinculados al medioambiente, así como la falta de preparación para afrontarlos.



Entre las consecuencias está el mayor riesgo de ocurrencia de enfermedades diarreicas infantiles ocasionadas por alimentos más vulnerables a los patógenos, olas de calor que aumentan la peligrosidad de las condiciones de trabajo y un aumento del riesgo de contracción de enfermedades, a una edad más avanzada, debido a la exposición crónica a factores como la contaminación del aire.

El cambio climático podría también afectar a la salud mental. El informe, además, señala que la ansiedad, la depresión y otros trastornos de salud mental pueden variar según las condiciones medioambientales. Pese a ello, solo seis países han señalado que estos problemas constituyen una prioridad en su agenda.

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Recientemente, la investigadora especializada en cambio climático y salud mental Katie Hayes ha publicado un artículo en Mental Health Systems sobre las consecuencias actuales y previsibles de la crisis medioambiental. En el texto señalaba que, si bien podía parecer descabellado atribuir al cambio climático causas directas en materia de salud mental, es innegable que las consecuencias de esta crisis se están acelerando.

“Se ha establecido una relación entre los fenómenos atmosféricos extremos, como inundaciones, huracanes e incendios forestales, y la depresión, la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y los pensamientos suicidas”, apuntó Hayes en el International Journal of Environmental Research and Public Health. Enfermedades transmitidas por vectores como el virus del Nilo occidental o la enfermedad de Lyme podrían agravar los problemas de salud mental de personas que ya los padecieran”.

Por esa razón, continúa, “es importante asociar los problemas de salud mental al cambio climático, ya que no se trata de casos aislados que se den cada 100 años”. Pese a que el problema solo parece ser una prioridad para seis países, una de los autores principales del informe de la OMS, Tara Neville, señaló que es importante “que haya países que establezcan esta relación entre los problemas de salud mental y los riesgos para la salud que supone el cambio climático”.

Hayes afirma que el cambio climático también agrava las injusticias sociales, a las que son especialmente vulnerables los grupos más marginados, como las personas que han tenido que abandonar sus hogares a causa de los estragos de las catástrofes medioambientales, o grupos como las comunidades indígenas, que a día de hoy ya tienen dificultades para acceder a servicios de sanidad. “La salud física, la mental y la comunitaria están relacionadas”, dijo Hayes.

Una larga lista de investigaciones recientes refuerzan las conclusiones del informe de la OMS. En noviembre, el proyecto Lancet Countdown (dedicado a monitorear la relación entre salud y cambio climático) publicó su informe de 2019. “Podemos decir que el cambio climático afectará a todos los aspectos de la vida de un niño que naciera hoy”, aseguró Nick Watts, director ejecutivo de Lancet Countdown.

Prácticamente la mitad de los países que participaron en el estudio de la OMS realizaron una “valoración de vulnerabilidad y adaptación para la salud”, pero solo 20 de los 48 dijeron que sus hallazgos se habían traducido directamente en políticas de subvención para abordar los problemas de salud pública causados por el cambio climático.

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“Lo que más preocupa es que los Gobiernos no están actuando con la suficiente rapidez”, se lamentó Watts.

Todo énfasis en la amplitud del alcance de estas consecuencias es poco. En materia de enfermedades, como ha quedado demostrado con la aparición de virus como el zika, “es importante recalcar que no hay país ni población que sea inmune”, recuerda Watts. “El mundo está muy, muy conectado”.

Los profesionales de la sanidad que se esfuerzan por lidiar con las consecuencias del calentamiento global tendrán que enfrentarse a un futuro lleno de incertidumbres. Los sistemas de salud pública de la mayoría de países se han creado partiendo del supuesto de estabilidad medioambiental”, señaló Watts. “Ese supuesto, sin embargo, ya no es válido, ya se trate de las inundaciones de Venecia o de los incendios forestales de Australia”.

Sean McDermott es periodista y fotógrafo autónomo.

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