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Drogas

Cómo secar tus plantas de marihuana rápidamente

Es un pecado tener todas esas plantas por secar y tener que esperar a que estén listas para dar una primera calada después de meses de ansiedad. Cómo matar la espera fumando la preview de las plantas.

por Lúcia de Souza Madeira
26 Abril 2019, 3:00am

Este artículo se publicó originalmente en VICE LATAM.

Desde septiembre, la gran mayoría de mis amigos y amigas acechan silenciosamente como acosadores a sus plantas de cannabis, que crecen al sol durante el verano. Las acarician, les hablan, les susurran súplicas para que crezcan radiantes y con cogollos gruesos y resinosos que linden la obscenidad pornográfica. La naturaleza intenta con todas sus fuerzas enseñarles el arte de la paciencia. Algunos la escuchan y la vida les cambia, y otros tan solo siguen acosándola como asesinos en serie hasta el momento de la cosecha.


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Cuando el hito de la cosecha llega finalmente, esa ansiedad se desboca como si de un caballo enloquecido se tratase, y solo se puede calmar fumándose un cogollo de la planta. Pero para eso hay que esperar, porque la impaciencia no entiende de esperas. Por ese motivo constantemente se buscan trucos para amedrentar esa ansiedad que se tiene desde la primavera, con el proceso de plantación. Para eso recurrimos a la experiencia de los sobrevivientes que comienzan el otoño con una sonrisa en la cara, pero mirada perdida. Con un porro que sabe a verde, pero pega como un cachetazo de Ringo Bonavena, nos disponemos a hacer la recopilación de dichas experiencias.

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Ivan

Iván tiene unos tres cultivos encima, desde el primero se preguntó al cortar su primera flor cómo se la podía fumar. Estaba toda húmeda y pegoteada de resina. Sabía que no podía esperar, y pensó en qué tenía que emanara calor en la casa. Desde una mesita el módem le guiñaba la luz de online. Puso la mano encima y vio que salía una brisa cálida. “Todavía tenía en la mano ese cogollo. Lo puse automáticamente en uno de los respiraderos superiores y me fui a trabajar. A la tarde la mitad del cogollo estaba seco. A la noche estaba para fumar. Si bien no era un coco de copa, era superfumable. Claro que agarré todas las partes bajas de las plantas y las alineé sobre el del módem, dejando que algunos agujeritos respiren. Ahora lo hago siempre. También lo pongo encima del televisor cuando está encendido”. Simple, efectivo, aprovechando energía residual.

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Sebas

Sebas es un poco más extremo a la vez que más eficiente: su método de secado puede tardar una hora. “Pierdo un poco —bastante— el perfume en la parte exterior, pero en el interior el perfume delicioso está intacto. Lo que hago es cortar las flores que quiero probar y las pongo sobre el sodio. Tengo una luminaria cerrada que concentra calor en la parte de arriba, así que ahí las estiro. Espero un par de horas, y ya están crujientes. A la hora están fumables. Eso lo hago también cuando veo que hay una parte baja de la planta madura y la de arriba todavía está blanca. Entonces hago una cosecha progresiva, y para ir adelantando y ver qué tal va a salir esa planta, pongo algunas flores sobre el sodio”.

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Ale

Una política similar tiene Alejandra. Esta uruguaya viaja mucho, y si no tiene flores secas, busca las más maduras, las cosecha y les hace un secado rápido que dura menos de dos días. “Cuando quiero adelantar una cantidad de flores para irme a algún lado y no llego a secarlas convencionalmente, cosecho lo que está listo y separo las flores de las ramas. Las pongo ordenadamente en una caja de zapatos y las coloco encima de mi mercurio de 250 vatios, que ilumina a mis plantas madre y sus clones en el vegetativo. En un día y medio, dos como mucho, están listas para viajar. Un punto importante: las voy rotando cada hora para que no se sequen demasiado de un lado y poco del otro. Y otro dato: Si tienen poco secado de caja, conservan humedad en el interior, así que no conviene cerrarlas herméticamente porque si no, se humedecerían demasiado. Cuando llego a destino, las meto en una caja de cartón para que no les entre humedad y terminen de sacar la humedad que les puede quedar”.

La cocina tiene varias opciones para darle a los cogollos una secada vertiginosa. Algunas son mas violentas y pueden ser más peligrosas, por eso siempre hay que estar atentos. No vale rendirse y hacerlo todo para después fumar los restos que te encuentras por ahí.

“Mi mamá calentaba las empanadas en el microondas y las envolvía en papel de cocina para que no se secaran. Leí en un libro de cultivo que se podían secar en el microondas, así que mezclo ambos métodos y así seco cogollos de emergencia”, nos cuenta Caro, que tiene una cajita de caramelos de menta llena de pequeños cogollitos brillantes provenientes de sus secados express. Su método tiene un detalle que hay que tener en cuenta: la potencia del microondas. Tiene que estar en la más baja, "si no, los cogollos se prenden fuego, literal. Una vez en una cena en casa de un amigo no controlé la potencia y se prendió fuego en el mismo microondas y el techo de la cocina acabó negro. Hay que envolver el cogollito en una servilleta de papel e ir calentándolo cada 30 segundos. Yo le pongo al lado algo como un pedazo de queso para que no se sobrecargue el microondas, si no, entra en pausa y se apaga un rato”. Extremo, pero funciona: tiene cogollos para fumar aunque quedan muy verdes y eso se refleja en el sabor.

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Diego

La sartén es otra herramienta que Diego rescata de la cocina para secar. Usa esas de teflón, o las gruesas que conservan mejor el calor. “Las caliento a tope, y apago el fuego. Pongo los cogollos y los voy girando con cuidado con un tenedor. La sartén se va enfriando, cuando se enfría por completo saco los cogollos y la vuelvo a calentar. Y luego apago, vuelvo a poner los cogollos y así hasta que se secan. Si lo haces con el fuego encendido, como hace la mayoría, se terminan quemando. Yo he tenido amigos que usaban esta técnica y usaban un tenedor para apoyar el cogollo para que no estuviese en contacto directo con la sartén, pero se terminaban quemando la mano. Lo más efectivo es calentar y enfriar la sartén”.

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Nacho

Nacho juega a ser entre químico y la típica tía que hace mermeladas. Usando el baño maría, mete un frasco de mermelada que resiste la temperatura perfecta con un cogollo dentro, o varios. “No muchos porque quiero que la humedad se vaya rápido. Si son muchos, no sirve. Le pongo un trapo debajo para que no esté en contacto directo con el calor del fuego ya que puede romper el frasco. En 15 minutos está seco, dependiendo del tamaño“. Aunque no lo parezca, el clásico baño maría funciona.

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Lúcia

No voy a obviar mi método de secado acelerado, porque también soy impaciente y las flores me duran un suspiro de espirales de humo. Uso el horno, me parece el más eficiente de todos para hacer un secado en unos 10 minutos. Prendo el horno a máxima potencia, y lo dejo calentar entre 10 y 20 minutos. Cuando alcanza su máxima temperatura, apago el horno, coloco los cogollos en una bandeja que introduzco y cierro la puerta. En minutos los cogollos están listos para fumar. Lo bueno es que el horno está apagado y si me olvido del tiempo, no se calcina. Lo malo —una vez más— es que el sabor a crudo está muy presente. Pero seamos claros, nadie busca acelerar un secado para catar a lo sumiller, sino para volar un rato. El fin justifica los medios.