Porno

¿Por qué no hablamos de porno con nuestros hijos?

A medida que más jóvenes están expuestos al porno, las cifras dentro y fuera de la industria para adultos, encabezan los esfuerzos para hacer frente a sus efectos.
15.8.17
Erika Lust en el set. Foto cortesía de Erika Lust

La pornografía representa entre el 10 y 30 por ciento del internet, dependiendo a quién le preguntes, y gracias a que el acceso a internet para los niños está más disponible que nunca, no es de extrañar que la vean. En un estudio realizado en 2008, los investigadores de la Universidad de New Hampshire descubrieron que 93 por ciento de los niños y 62 por ciento de las niñas informaron haber estado expuestos a la pornografía antes de los 18 años.

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La investigación ha demostrado que la divulgación de pornografía sexualmente agresiva puede hacer que sea casi seis veces más probable que los hombres jóvenes sigan el comportamiento sexual agresivo en su propia vida. Y en el Reino Unido y EEUU, los doctores están preocupados sobre un aumento en las mujeres jóvenes que buscan la labiaplastia debido a las expectativas poco realistas de cómo se deberían ver sus vaginas –estas expectativas se alimentan de la "exposición a las imágenes idealizadas de la anatomía genital", advirtió el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos.


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La cineasta independiente Erika Lust (link NSFW) piensa que no se habla suficiente sobre la manera en que los jóvenes se influencian por el porno. Lust comenzó a hacer películas para adultos hace 13 años, después de que se cansó del contenido machista y de mal gusto de la pornografía. Entró en la industria con el objetivo de hacer películas para adultos que se centraran en la historia, los personajes y la perspectiva femenina por encima de todo. Desde entonces ha hecho más de 100 títulos. También se convirtió en madre y esto inspiró su último proyecto, The Porn Conversation, lanzado en abril en colaboración con su marido, Pablo Dobner.

El sitio sin fines de lucro ofrece a los padres y educadores recursos para ayudarles a hablar con los niños sobre pornografía, incluyendo guías específicas según la edad, y comienza con una para niños menores de 11 años. El sitio incluye consejos sobre cómo iniciar conversaciones, el tono correcto para que funcione (sin tapujos ni regaños) y el contenido que los padres deben cubrir, como recordarle a los niños que el porno no es sexo real.

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"La pornografía ha crecido enormemente en los últimos diez años, gracias al internet y a la proliferación de sitios de streaming pornográficos, que hoy en día son la mayor parte de la pornografía", dijo Lust, refiriéndose a sitios pornográficos gratuitos y accesibles como PornHub, que ahora tiene 75 millones de usuarios diarios.

"El contenido disponible en estos sitios es muy racista, misógino y machista, y los niños se lo van a encontrar, lo van a ver, y va a influir en sus percepciones sobre la sexualidad y los roles de género", continuó. "Si los padres hablan con sus hijos antes o durante este tiempo de descubrimiento, pueden ayudarlos a pensar más analítica y críticamente sobre las imágenes que están viendo".

"Se le debe enseñar a los niños que la pornografía es entretenimiento producido para adultos", dijo la actriz Eve Laurence, madre de dos hijos y 13 años veterana de la industria. "Es importante que los niños sepan que el porno no es real y que no representa relaciones sexuales reales. Con frecuencia me encuentro con personas que no saben o entienden eso, especialmente en las redes sociales".

Lust no es la única que está preocupada por la manera en que el contenido erótico afecta a los adolescentes. AMAZE, una serie de videos de animación sexual orientados a la juventud que se lanzó el año pasado, incluye una clase sobre pornografía que muestra cómo el entretenimiento para adultos desafía la realidad, por ejemplo la duración del sexo que muchas veces representa. Y en el mes de junio, la agencia de publicidad Mistress lanzó Give the Talk, en la cual, Monique Alexander incita a los padres a hablar con sus hijos sobre el sexo "antes de que la industria del porno lo haga".

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El poder de los padres para influir en la percepción de sus hijos sobre el sexo y la sexualidad muchas veces es subestimado. De acuerdo con la encuesta más reciente de la Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo Adolescente y No Planificado, 52 por ciento de los niños de 12 a 15 años dijeron que sus padres fueron la mayor influencia en sus vidas cuando se trató de sexo. Los padres encuestados pensaron que los amigos de sus hijos tendrían más influencia que ellos.

"Los padres tienen un papel esencial que desempeñar al hablar con sus hijos sobre la pornografía como parte de conversaciones más amplias sobre sexo y sexualidad", dijo Nicole Cushman, directora ejecutiva de la organización de educación sexual Answer. "Sitios como el Porn Conversation y Give the Talk proporcionan recursos muy valiosos para ayudar a los padres a iniciar estas conversaciones importantes". Agregó que el siguiente paso es aumentar la información que se da sobre la pornografía en los programas de educación sexual en las escuelas públicas.

Lux Alptraum, una educadora sexual profesional y consultora, fue más allá: "En Estados Unidos, tenemos una educación sexual muy pobre para la mayoría de la gente", dijo. "La educación sexual no es holística, no integra ideas sobre el sexo en cada parte de los planes de estudios, y no trata el sexo como parte de la vida. La herramienta de Erika Lust es una solución parcial, pero el objetivo final debe ser una sociedad en donde tengamos jóvenes que crezcan con una actitud lo suficientemente sana y con una comprensión sobre el sexo, para que cuando vean pornografía, ya sean capaces de reconocer que es una fantasía y que así no es el sexo en la vida real".

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No a todos les gusta el sitio de Lust. La Dra. Gail Dines, una activista contra el porno y presidenta de Culture Reframed, que dice que la pornografía es "la crisis de salud pública de la era digital", la calificó como una "estrategia de relaciones públicas". Aunque Dines apoya la idea de aconsejar a los padres sobre cómo enseñar a sus hijos a lidiar con la cultura porno, cuestionó la exhaustividad del sitio de Lust, diciendo que no trata temas como la adicción a la pornografía (cuya existencia es muy disputada).

Lust dijo que el diálogo que ha tenido con sus dos hijas ha sido positivo. "Ahora mismo, están muy interesadas en el feminismo y están tratando de averiguar la diferencia entre lo que es sexy y lo que es machista. Como mamá, es difícil tratar de explicarles la parte positiva del sexo y que ser sexy y sentirse sexy está bien, pero que ver a las mujeres como objetos no está bien ", dijo Lust.

En otras palabras, Lust le está enseñando a sus propias hijas, de siete y diez años, a pensar críticamente, de modo que cuando vean porno, estén preparadas intelectualmente para juzgar el tipo de imágenes que se encuentran. Pero reconoce que no todos los padres están dispuestos o son capaces de hablar de sexo, y mucho menos de pornografía con sus hijos, por eso las escuelas tienen esa responsabilidad.


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Alptraum, por su parte, reconoció que es difícil tener ese tipo de conversaciones: "Para algunas personas, es una conversación incómoda, pero creo que las conversaciones incómodas son las más importantes de tener".

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