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Las cuatro perillas mágicas para hacer música electrónica

podemos controlar el sonido para que se mueva a nuestro antojo
25.11.15

Es la Era de la música electrónica, aquella que debe su nombre precisamente al innovador uso de instrumentos electrónicos para crear tanto bases rítmicas como sonidos sintetizados y futuristas. Cada vez más hablamos de términos como el oscilador, los filtros y las envolventes, sin embargo siempre que nos enfrentamos al duro momento de tocar un sintetizador por primera vez nos seguimos preguntando ¿Qué diablos debo mover primero? ¿Qué son todos estos botones y perillas? ¿Quién me garantiza que esta cosa no va a estallar? El día de hoy iniciamos esta guía de técnicas y tecnología desde el Bedroom para Thump con la intención de incrementar tu conocimiento técnico sobre la música electrónica.

En la pista de baile, todos esos sonidos mágicos nos ponen a bailar y a soñar con pasajes de otro planeta; precisamente porque los sonidos que escuchamos no tienen nada que ver con sonidos propios de este mundo. Es sencillo, todo parte de nuestro amigo el sintetizador que en un principio, como su nombre lo indica, fue diseñado para sintetizar sonidos más orgánicos y comunes como el sonido de un violín, el de un piano o una guitarra. Sin embargo sus capacidades de modulación le permitieron generar un rango de sonidos que no se parecen en nada a algo conocido y no obstante son sonidos con un valor artístico, o en otras palabras suenan increíble.

ADSR son siglas para las palabras ATTACK, DECAY, SUSTAIN, RELEASE y no, este no es un manifiesto para incitar a un ataque o rebelión, aunque en el fondo llegaremos a eso. Las siglas determinan el comportamiento del sonido a través del tiempo ya que no es lo mismo el golpe seco y sin miras de un bombo o Kick al sonido suavemente prolongado de un violín. Dicho de otra manera podemos controlar el sonido para que se mueva a nuestro antojo.

Escucha por ejemplo la canción de Autobahn de Kraftwerk (sí, si vale la pena hacer el viaje al pasado), podrás darte cuenta que casi ningún sonido se parece a alguno que puedas hacer con un instrumento orgánico (imagina que esto pasó desde 1974). El estribillo de la canción repite constantemente un sonido alargado y de lenta progresión o en el sentido más propio un ataque lento. Sin embargo, la línea de bajo tiene mas bien una cualidad percusiva en otras palabras un ataque rápido.

Así es, el ataque (Attack) nos dice que tan lento o que tan rápido el sonido llegará a su punto más alto a partir de que se dispara la nota en el sintetizador. Es fácil relacionar entonces el sonido de cualquier tipo de golpe con un tipo de ataque rápido. Golpéate la cara de manera rápida y verás que tengo razón.

El Decay o tiempo de caída es el tiempo que pasará del punto de volumen más alto posible al punto de volumen de Sustain. El Decay nos indica el recorrido del sonido de un punto muy alto a un punto intermedio conocido como Sustain. ¿Más despacio? Imagina que inflas un globo y dejas salir el aire de manera controlada creando ese clásico sonido agudo que comienza muy alto (debido a la cantidad de aire y presión ejercida por el mismo) y termina muy bajito en volumen cuando ya casi no tiene aire. El tiempo que pasa del punto más alto al punto intermedio de tu elección será igual al tiempo de caída. Así de fácil, un globo desinflándose tiene tanto que enseñarnos de la música electrónica como lo imaginaste.

El Sustain o nivel a sostener es justamente un indicador de volumen. A diferencia del ataque y el decay, que son indicadores de tiempo, el Sustain nos dice en que nivel de volumen debe mantenerse el sonido siempre y cuando yo este oprimiendo la tecla del sintetizador. En muchos sonidos el nivel de Sustain es exactamente igual al punto de volumen más alto, esto quiere decir que el sonido nunca decae mientras se oprima la nota. No obstante, existen sonidos donde el Sustain puede ser cero, como por ejemplo un snare (tarola) que al ser golpeada fuertemente llega a su punto más alto e inmediatamente cae a un silencio rotundo.

Mi preferido es el Release o tiempo de liberación. A partir del momento en que yo dejo de oprimir la nota en el sintetizador podemos percibir que el sonido tiene una especie de cola que se disipa a lo largo del tiempo hasta alcanzar el silencio. Nos recuerda al momento en el que dejamos de tocar la tecla del piano y el sonido persiste por unos segundos con la ayuda de los pedales. El ejemplo más claro serían las cuerdas de una guitarra las cuales después de un rasguido permanecen vibrando emitiendo un sonido hasta llegar al silencio total. Y sí, estas completamente en lo correcto si pensaste que este tiempo puede ser controlado por tus propias manos.

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He aquí la parte más importante de esta reseña, devolverte la confianza y el control a la hora de crear sonidos, porque sí, así como lo puedes ver tu tienes el control de cada uno de los sonidos que salen de este tipo de aparatos. Si eres capaz de imaginarlo serás capaz de crearlo con tan solo cuatro perillas y tu genial creatividad.

Todo esto es muy importante porque cada vez son más las personas que se arman de una laptop, un software de producción y salen a hacer canciones teniendo en mente la creación del próximo hit del dancefloor, pero erróneamente lo suelen hacer tomando presets (sonidos prediseñados por alguien más) y haciendo música con éstos.

Esta de sobra mencionar lo aburrido de un sonido enlatado que hemos escuchado una y otra vez sin aportar nada realmente. Es aquí mi querido Jedi donde tu puedes hacer la diferencia y comenzar a manipular esas perillas que nadie se atreve a usar por el bien de la humanidad y la cada vez más santa escena nacional.

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Arturo Mejía es miembro del Bedroom vende sueños electrónicos en las esquinas del barrio.