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¿Es Jürgen Klopp la respuesta a los problemas del Liverpool?

Jürgen Klopp parece el mejor colocado para sustituir a Brendan Rodgers al frente del Liverpool, pero nada garantiza que el alemán pueda devolver el equipo 'red' a la élite.

por Callum Hamilton
07 Octubre 2015, 11:50am

Photo by PA Images

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Es difícil explicar todo lo que pienso sobre Brendan Rodgers y sobre el abrupto final de su estancia en Liverpool. Sus propias declaraciones diciendo que no se sentía bajo presión apenas dos horas antes que le dieran la noticia de su despido por teléfono podría ser hasta simpática: en cambio, estas palabras parecen definir su carácter, excesivamente confiado en sus propias habilidades y en su aura.

(Paréntesis: creo que los aficionados rivales se alegrarán de su marcha, pero no por los malos resultados de su Liverpool, sino porque no tendrán que seguir aguantando sus interminables muestras de júbilo ni las actuaciones lamentables en la banda producto de su... er, curiosa personalidad).

Despedir a Rodgers simplemente porque el club ya no tiene fe en su visión hubiera sido un movimiento duro, incluso quizás audaz, si tenemos en cuenta que se trata del Liverpool. Al fin y al cabo, la entidad de Anfield es uno de esos poquísimos clubes británicos a quienes les gusta pensar, con cierta justificación, que tienen algo trascendente en su sino: no va con su carácter el prescindir de un técnico a media temporada. Los gifs de las reacciones de Jamie Carragher y Thierry Henry demuestran que la decisión es sorprendente dadas las circunstancias: el vestuario no parecía perdido, y el equipo no estaba al borde de una catástrofe. ¿Por qué, entonces, acabar con Rodgers?

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Si repasamos un poco su trayectoria, nos daremos cuenta de que la única faceta verdaderamente atroz del reinado de Rodgers han sido los fichajes, sobre los cuales él tiene un control limitado. El hecho de que su comportamiento a veces bordeara el ridículo ha ocultado una realidad: Brendan Rodgers no lo ha hecho tan mal.

Ser entrenador del Liverpool es un poco como ser el técnico del Atlético de Madrid antes de Diego Simeone: una especie de Afganistán futbolístico donde la muerte es prácticamente una certeza. En un futuro, el trabajo de Rodgers seguramente se valorará más; al fin y al cabo, ahora mismo el banquillo de Anfield parece poco menos que un lujoso cementerio para grandes entrenadores.

Hay, no obstante, una razón por la cual el despido extemporáneo de Rodgers tendría sentido: la potencial disponibilidad de Jürgen Klopp.

"Aún no lo sabes, Brendan, pero creo que pronto ocuparé tu sitio". "Vale, pero quítate la gorra de una vez, que ya me tienes hasta las narices con el 'look' este hípster que me llevas". Foto vía PA Images.

Despedir a Rodgers para traer a Klopp parece una decisión tan obvia que debe hacerse sin pensar o sin tener en consideración los detalles de menor importancia. Atención, sin embargo: es fácil olvidar que estamos en un territorio desconocido. El único equipo que ha conseguido establecerse en el Top-4 de la Premier League en los últimos años saliendo de la nada ha sido el Manchester City, y ello ha costado cantidades ingentes de dinero. No es sencillo devolver al Liverpool a la élite de la noche a la mañana.

El club 'red', sin embargo, quiere un entrenador que venga y que se encargue de este complejísimo desafío. Y además, que lo haga deprisa y con éxito. A Klopp le costó años colocar al Borussia Dortmund en la cúspide, y después no fue capaz de mantenerle allí; en Anfield, de donde en los últimos años se han ido jugadores como Raheem Sterling y Luis Suárez, Jürgen se encontrará un panorama más parecido al que tenía en Dortmund cuando llegó en 2008 que al de 2011, cuando fue campeón de la Bundesliga.

Este podría ser el nuevo entrenador del Liverpool. Ojímetro.

Hay, además, otro problema a tener en cuenta. Klopp no ha gestionado nunca un equipo fuera de Alemania; no podemos estar seguros de que vaya a ser mejor que Rodgers. Que el Liverpool se clasifique para la Champions League implica que el Manchester United, el Chelsea, el Arsenal o el Manchester City queden fuera de los cuatro primeros; y ello se antoja harto difícil dados los medios, tanto económicos como deportivos, de los que disponen todos estos clubes para impedirlo.

Hay otras opciones aparte de Klopp, por supuesto. Está por ejemplo Carlo Ancelotti, que visto su récord parece una apuesta mucho más segura. No obstante, el equipo que recibiría en Anfield no es como el Real Madrid de Cristiano Ronaldo, el Chelsea de Didier Drogba o el PSG de Zlatan Ibrahimović, ni tampoco la exigencia sería la misma. En Liverpool, al nuevo entrenador se le pedirían resultados a corto plazo y un proyecto a largo plazo: un auténtico malabarismo futbolístico, en suma.

Lo que realmente deberíamos preguntarnos es qué ha aprendido el Liverpool en los últimos años. A Rodgers se le echó principalmente por la errática política de fichajes del club; durante su estancia en Anfield, el equipo terminó con el banquillo lleno de jugadores sobrepagados y las arcas vacías tras no haber sabido invertir el dinero ingresado por las ventas de Suárez y Sterling. Pedirle a un entrenador que dirija un equipo con una clara desventaja financiera y que compita para conseguir el título con escuadras con un presupuesto muchísimo mayor es excesivo... y ya ni te digo si además se ve obligado a alinear a Martin Skrtel y Dejan Lovren en el eje de la defensa.

"Qué desastre, qué desastre...". Foto vía PA Images.

Así que, incluso en la situación poco probable de que la legendaria 'comisión deportiva' que guía los destinos del Liverpool se sustituya por algún profesional con competencias mínimas —o al menos sentido común... u ojos ni que sea—, ¿a quién ficharían? ¿Y cómo?

Probablemente el Liverpool no va a querer aceptar demasiados consejos de sus amigos de Old Trafford, que sin embargo son, después de todo, el ejemplo más reciente de club que se ha quedado fuera del Top-4 pero ha sabido regresar rápidamente. Nombrar a un técnico excéntrico como Louis Van Gaal seguramente no sea el camino a seguir, pero sí que hay mucho que aprender en la humildad para pedir ayuda externa cuando la decisión inicial no funciona.

El banquillo de Anfield es la definición misma de un cáliz envenenado: si después de David Moyes, el Manchester United era el Santo Grial, el Liverpool actual es la copa de oro que mata al malo de la película al final de Indiana Jones y la Última Cruzada. El United pasó una temporada mala, pero su trabajo de recuperación fue bueno (y había dinero para hacerlo); el Liverpool de 2015 es un reto que ofrece un control y un presupuesto limitados a su nuevo guía... y que encima será cruel con éste si no logra los objetivos.

Está por ver si Klopp, o incluso Ancelotti, consideran que Anfield ofrece un reto que vale la pena aceptar. Jürgen parece la mejor opción, pero no debe olvidar la dificultad de la tarea que afronta... y, bueno, si la decisión de ficharle termina recayendo en el mismo grupo de personas que se decantaron por Lazar Marković y Iago Aspas, quizás no sea tan buena idea como podría parecer.

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