FIGHTLAND

En realidad "La Guerra de las Galaxias" es una película de artes marciales

George Lucas hizo cine de artes marciales, y lo disfrazó como ópera espacial. Que el chi te acompañe.
4.5.16

La Guerra de las Galaxias, la épica película británica-estadounidense que definió las limitaciones imaginativas de dos generaciones, regresó el año pasado en la primera entrega de una serie ilimitada de filmes de Disney, ya sin la participación de George Lucas. Cuando los occidentales no se comprometieron de verdad con la cultura asiática además de con un par de caricaturas racistas como Charlie Chan y el tipo japonés pervertido de Sixteen Candles, llegó un ejemplo del cine de artes marciales chinas, disfrazado de ópera espacial: La Guerra de las Galaxias.

Publicidad

Acompañamos a George Lucas mientras se inspiró el chi (气), un campo de energía producida por todos los seres vivientes y la combinó con el dao (道)—la indescriptible manera en que son las cosas —la idea en sí misma es inapropiado para el dao ya que lo que puede ser descrito no es verdadero dao, y anglicaniza esta fusión en algo difícil de comprender que es aceptable para las audiencias occidentales: la Fuerza. Vimos cómo el yin y el yang, hombre y mujer, caliente y frio, luz y oscuridad —los opuestos mutualmente opuestos que fluyen naturalmente hacia y desde el otro— se convirtieron en el incompatible Lado Oscuro y la Luz.

Seguimos a Luke Skywalker, un huérfano que vive en California, cuando se une al último maestro del shaolin —digo— a un templo jedi en su viaje para dominar la espada, perdón, quise decir el sable de luz. Aprenderá cómo utilizar el quigonq (气功), el salto por el aire, en maneras que imitan el vuelo, mientras enfrenta al hombre-robot samurái con casco que asesinó a su maestro. Pero tales paralelas no te convencerán de que La Guerra de las Galaxias es la película wuxia más épica que se haya realizado.

De los nerds que te trajeron cada sitio wiki, para cada serie de fantasía que se haya producido para que no tengas que leer el libro, llega el eterno debate centrado en las artes marciales que concierne a La Guerra de las Galaxias 7: La Guardia Cruzada de Sable de Luz. Vean mientras incontables artículos provocadores en los que Steven Colbert y tus amigos de Facebook discuten la poca practicidad de la guardia cruzada con el sable de luz, mientras que ignoran otros elementos imposibles como los aerodinámicamente imposibles, como las naves TIE Fighters que vuelan a través de condiciones parecidas a las de la tierra, las naves Alas X volando en condiciones parecidas a las de la tierra sin timón, una motocicleta voladora que tiene forma de paleta de hielo, armas láser que hacen ruido en el vacío del espacio y la razón por la que un mago negro, capaz de ahorcar personas vía Skype, perdería ante un tipo que sólo tiene cinco años de entrenamiento.

No, el objetivo del debate es el sable de luz de tres puntos. ¿Por qué? Porque La Guerra de las Galaxias es un filme de artes marciales. Las piezas centrales de las tres trilogías son lo sables. El villano principal de la primera trilogía, Darth Vader, tenía un sable de luz con un solo extremo. Darth Maul, de la segunda trilogía, tenía un sable con dos extremos, y la tercera trilogía presenta un sable de luz con tres, el de Kylo Ren. Pero que tal si—¿qué tal si está en marcha algo más siniestro?

La versión original de La Guerra de las Galaxias salió sólo cinco años después de la visita que hizo el presidente Nixon a Mao, en la China Comunista de Altos Impuestos sin Dios ni armas ni tenedores. ¿Qué tal si La Guerra de las Galaxias fue un intento de los cineastas jipis y liberales —adoradores de la mariguana y que se oponían a la guerra— para convertirnos secretamente al Taoismo y hacer que nos inclináramos ante su cábala de cienciología de la nueva era? ¿Qué tal si las películas como Héroes o El Tigre y el Dragón secretamente son precuelas de las precuelas de La Guerra de las Galaxias programadas en una época en la que los sables de luz estaban hechos de hierro, Corusant aún tenía árboles y los humanos todavía no evolucionaban en personas blancas?

Ay, el odio. En forma de arte, como cine, donde Ferris Bueller sólo existía en la mente de Cameron, donde Blanca Nieves es una metáfora para la cocaína, tenemos que estar conscientes de los intentos de los marxistas socialistas para controlarnos y convertirnos al Taoísmo: La Guerra de las Galaxias.