Drogas

¿Es un mito que la LSD te puede freír las neuronas permanentemente?

El farmacólogo David Nichols afirma que clínicamente es imposible pillar un cuelgue permanente de ácido.
9.2.17

Cuando tenía 12 años recuerdo que había un chico de mi colegio, Dan, que aseguraba haber probado el ácido. Dan nos explicó que conocía a un tipo que había tomado tanto ácido que vivía en un colocón permanente. Para mí, aquella anécdota fue como una advertencia: ojo con la dosis o puedes acabar como un vegetal o, en el mejor de los casos, mal de la cabeza. Dan usó el término "permafrito" para referirse a ese hipotético estado de alucinación constante.

Publicidad

Al parecer no es el único que lo utiliza. La youtuber especializada en educación sobre drogas NeuroSoup también menciona la palabra en su vídeo sobre el tema. Por su parte, los usuarios de Reddit amantes del ácido también expresan su miedo a quedar permafritos por un consumo excesivo y mencionan casos similares al que yo oí. Se habla incluso de que hay gente que probó el ácido una sola vez y "se quedó como ida", como asegura un usuario de Reddit.

Los consumidores de LSD experimentan lo que ellos consideran un viaje permanente, fenómeno para el cual existe incluso un diagnóstico: trastorno perceptivo persistente por alucinógenos (TPPA), un término al que se hace alusión ocasionalmente en la literatura médica. Según los estudios, el TPPA causa a los que lo sufren leves alucinaciones visuales y otros síntomas como ansiedad. Sin embargo, como señalaba Dorian Rolston en un artículo de 2013 para The New Yorker, hay otras enfermedades que pueden hacer que la gente "perciba el entorno de forma errónea"; para los expertos, estos "errores de percepción" que pueden aparecer tras un viaje especialmente largo con ácido podrían confundirse con algún tipo de daño mental permanente provocado por la droga.

Un estudio publicado hace un par de semanas en la revista científica Cell podría arrojar algo de luz sobre los límites de estos viajes. La LSD no es una droga como el alcohol, cuyo efecto solo se nota cuando está en la sangre y que en seguida es metabolizado y eliminado del cuerpo gracias al hígado. Según este último estudio —para el que se usó LSD radiactiva—, parece ser que el efecto de la LSD es independiente de que este se encuentre en el torrente sanguíneo. Mucho después de que haya sido expulsado de la sangre, el ácido puede permanecer en los receptores de la serotonina, en una parte del cerebro llamada claustro —a menudo denominado el "conductor" de la conciencia— durante varios días.

"La LSD queda atrapada en el receptor, pero no para siempre, sino durante unas seis o siete horas" - Dr. David Nichols

Quise saber qué hay de cierto en la afirmación de que es posible quedarse colgado de forma permanente, así que contacté con el doctor David Nichols, profesor emérito de Farmacología en la Universidad de Perdue y creador de la LSD que se usó en el mencionado experimento reciente. Nichols me lo explicó todo. Para resumir: en general, no hay motivos para alarmarse respecto a la posibilidad de acabar con un cuelgue de ácido eterno. Asimismo, me transmitió buenas noticias en relación con las microdosis.

VICE: Este estudio demuestra que el ácido puede permanecer en los receptores de la serotonina incluso durante varios días. ¿Existe la posibilidad de que se quede ahí para siempre y deje a la persona ida para siempre?

Publicidad

David Nichols: Eso es un mito, aunque sí es cierto que las personas que muestran cierta predisposición a sufrir determinadas enfermedades mentales pueden acabar desarrollándolas. La más común es la esquizofrenia, que suele desarrollarse al final de la adolescencia y de una forma progresiva. Cualquier acontecimiento estresante podría desencadenar este trastorno. Así, a muchos jóvenes que empiezan en la universidad les diagnostican esquizofrenia durante el primer semestre. En la mayoría de los casos tienen que volver a casa debido al estrés, pero digamos que ya han adquirido esa predisposición. Si encima lo acentúan tomando LSD, el trastorno puede derivar en una psicosis.

Pero, ¿qué ocurriría si me tomara una dosis muy, muy elevada?

En la mayoría de casos, cualquier persona que goce de buena salud mental y no muestre predisposición a la psicosis es capaz de sobreponerse a una dosis excesiva. He hablado con personas que han tomado dosis enormes de LSD y me dicen, "Me pasé una semana con el subidón y luego se me pasó. Pensé que me iba a volver loco, pero no". Las personas que no tienen predisposición a sufrir enfermedades mentales suelen sobrevivir a estas experiencias. Los que caen son los que ya de inicio tenían predisposición, y a estas personas cualquier dosis seguramente les habría puesto al límite.

Pero hay un diagnóstico llamado trastorno perceptivo persistente por alucinógenos. ¿Sería lo mismo que quedar permanentemente afectado?

Publicidad

El TPPA es un fenómeno bastante poco frecuente. Consiste en la percepción de efectos visuales mucho después de que la droga haya desaparecido del organismo. No existe un tratamiento bien definido, pero hay dos informes de casos en los que se trató el TPPA con fármacos para las convulsiones. Mi especulación personal —no demostrada— es que, de alguna forma, el sistema visual ha quedado sensibilizado y el TPPA quizá representa cierta actividad epiléptica en la corteza visual.

Cuando dices que "de alguna forma, el sistema visual ha quedado sensibilizado", ¿puede ser debido al ácido?

Ahí no hay LSD. La LSD activa las neuronas de la serotonina. Normalmente hay mecanismos que evitan un sobreexcitamiento de esas neuronas, pero a lo mejor no funcionan correctamente. Nadie sabe por qué se da el TPPA, al igual que tampoco se sabe por qué hay gente que sufre trastornos convulsivos.

En cualquier caso, sabemos que una dosis elevada puede hacer que el viaje te dure una semana, aunque no te afecte para toda la vida. ¿Cuánto habría que consumir para tener un cuelgue de una semana?

Tendrías que tomar entre 2.000 y 3.000 microgramos, cuando la dosis estándar es de 100. Hay gente que dice que posa el pulgar sobre un poco de LSD en polvo y lame lo que se queda pegado al dedo… Vete a saber qué cantidad habrá ahí. En los círculos científicos se ha sugerido que la LSD puede producir una especie de proceso catalítico porque, si analizas las concentraciones de la sustancia en el plasma de la sangre, ves que no queda nada y, en cambio, los efectos del viaje siguen vigentes. Nadie ha sido capaz de averiguar por qué dura tanto. Lo que sí hemos descubierto con este estudio es que la LSD queda atrapada en el receptor, pero no para siempre, sino durante unas seis o siete horas, mucho después de que las concentraciones en el plasma hayan disminuido.

Publicidad

¿Qué tiene de especial la LSD en ese aspecto?

Es algo poco usual. No se han estudiado muchas drogas para saber con cuántas de ellas ocurre esto. Probablemente haya muchas sustancias con las que ocurra lo mismo, que permanezcan atrapadas en el receptor más tiempo. No es algo que suela buscar la gente. Es un experimento un poco duro, por lo que hemos tenido mucha suerte de que la LSD venga en formas radiactivas. Si no, no podríamos haber hecho esto.

¿Puedes explicar con palabras sencillas qué ocurre con los receptores cuando las moléculas de LSD se adhieren a ellos?

Cuando se quedan ahí atrapadas y permanecen durante mucho tiempo, empiezan a generar una señal distinta, porque ahora el receptor intenta deshacerse de ellas. Al no querer que lo estimulen durante un periodo tan prolongado, lo interiorizará o se insensibilizará.

Entonces, cuando la LSD se queda atrapada en el receptor, ¿no hay posibilidad de que se quede para siempre o que lo dañe permanentemente?

No. En algún momento ha de salir del receptor y el hígado la metabolizará. Pero no daña al receptor ni interactúa con él de forma covalente.

Si la droga permanece en el cerebro tanto tiempo, ¿serviría esto como prueba de que las sobredosis con LSD son eficaces?

La gente habla de microdosis con otras sustancias, pero lo cierto es que la LSD es la única con la que podrían funcionar las microdosis, si es que funcionan, por el efecto persistente del que hablamos.

Entonces, pese a que no exista ningún ensayo clínico que lo corrobore, esto podría validar la teoría, en algunos aspectos, ¿no?

Sí, esto explicaría el porqué.

Sigue a Mike Pearl en Twitter.

Traducción por Mario Abad