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Spiriman: de héroe de la incorrección política a apestado mediático

Jesús Candel, más conocido como Spiriman, ha pasado de estrella mediática a personaje caricaturesco caído en desgracia.
04 Mayo 2020, 8:27am
spiriman
Captura de pantalla vía YouTube

Desde que volviera al candelero mediático gracias a la irrupción del coronavirus, Spiriman, el apodo del médico de urgencias de Granada Jesús Candel, ha viajado desde el estrellato andaluz a cierta relevancia nacional para terminar topándose con el escarnio de la opinión pública. Defenestrado recientemente por los medios, cabe recordar el origen de todo esto para entender el peligro que conllevan discursos como el suyo.

Todo empezó en Granada, cuando la Junta de Andalucía anuncia la fusión del Hospital Clínico San Cecilio con el Hospital Virgen de las Nieves de la ciudad. Candel reclama, allá por 2016 “dos hospitales completos” con todas sus áreas de especialidad y es entonces cuando empieza a hacer vídeos como Spiriman, vídeos en los que se deshace en insultos contra Susana Díaz y otros actores de la Junta de Andalucía, gobernada entonces por el PSOE.



El combo "sin pelos en la lengua" y "causa justa" convence en Granada y lleva a Spiriman a encabezar varias manifestaciones multitudinarias. Sus vídeos se comparten miles de veces en Facebook y su base de fans aumenta de manera exponencial. Es entonces cuando la chispa revolucionaria del médico empieza a hacerse un hueco en los medios (Late Motiv, eldiario.es, La Vanguardia...), que lo abrazan con todas sus fuerzas: personalizan en él la lucha contra los recortes en sanidad, la corrupción política y el descontrol hospitalario.

La presión de Candel y su poder de movilización consiguieron que la Junta retrocediera en sus planes de fusión hospitalaria: la orden fue derogada en febrero de 2017. Granada lo encumbró como un héroe. “Con la lucha por los dos hospitales completos se ganó el respeto de todos, sanitarios, granadinos y andaluces. ¿Por qué? Porque era una cosa lógica y justificadísima; era una lucha que sí era de todos. Ahí fui la primera que lo apoyé a muerte, salí a las manifestaciones y, de hecho, reconozco que gran parte del mérito de que hoy por hoy tengamos nuestros dos hospitales es suyo”, dice Ana*, enfermera de Granada que coincidió en el pasado en varios turnos de urgencias con Candel.

“Ni nos representa ni todos pensamos como él. Ya no solo por lo que dice, sino por la forma en que lo dice”

Lo que nunca se contó es que detrás de los recelos de Spiriman y otros médicos a la fusión se encontraba todo un Juego de Tronos entre los hospitales de Granada. La unión traía consigo la reducción de cotas de poder para muchos médicos que se casaron con la causa de Candel. La crispación entre hospitales aumentó y las rencillas personales fueron apareciendo entre médicos y enfermeras. El Virgen de las Nieves y el San Cecilio –trasladado a su nuevo emplazamiento, el Parque Tecnológico de la Salud– se declararon la guerra mutuamente y los gerentes de ambos hospitales empezaron a sucederse, dimitidos o cesados desde la Junta.

La raíz del problema, apunta Ana, es que Candel fue “creando un personaje con el que hablaba en nombre de los sanitarios, lo que generó crispación”. Según la enfermera, aunque sus “devotos” dentro de los hospitales siguen contándose por decenas, la visión que Spiriman viene reflejando en sus vídeos no se corresponde, en muchas ocasiones, con la realidad: “Ni nos representa ni todos pensamos como él. Ya no solo por lo que dice, sino por la forma en que lo dice”.

Entretanto, Spiriman iba señalando a profesionales en sus vídeos. Lo hacía tanto con periodistas que ponían en entredicho sus acciones, como con compañeros de los hospitales. Quien era señalado “pasaba a convertirse en un apestado”, explica otro miembro del personal sanitario próximo al Hospital Virgen de las Nieves. Hablar negativamente de la causa de Candel se volvió tabú por miedo a represalias. Todo nombre que aparecía en los vídeos de Facebook de Spiriman se convertía en blanco de insultos indiscriminados por parte de sus seguidores. Incluso ahora, que las aguas están más calmadas, muchos prefieren “no hablar del tema en el hospital” porque “te crea enemigos”.

Con independencia de las evidentes taras de la Junta de Andalucía en la gestión sanitaria y del clamor popular que nació en Granada para conseguir los dos hospitales “completos”, los hechos son que se normalizó la cruzada de un tipo que se dedicaba a insultar y vejar abiertamente a todo aquel que se interponía en su camino. ¿Cómo se explica que medios y audiencia aplaudieran la labor del médico mientras Spiriman llamaba “hija de puta” a Susana Díaz o “lameculos” a una compañera?

"Hablar negativamente de la causa de Candel se volvió tabú por miedo a represalias"

El salto a la fama de Candel coincidió con el apogeo de los discursos exacerbados en España y un populismo basado en el qualunquismo, la apatía política. “Todos los partidos sois iguales”, repite Spiriman en sus vídeos. “La izquierda y la derecha han sembrado el odio y el rencor en la historia de nuestro país”, se lee en uno de sus tuits. Sin embargo, este uso del lenguaje antiestablishment como herramienta política se ha demostrado en buena parte responsable del auge de la ultraderecha en Europa. En España, la respuesta más inmediata a este tipo de planteamientos es Vox.

Ya revertida la fusión hospitalaria de Granada, Spiriman continuó haciendo vídeos y denunciando supuestas irregularidades del gobierno del PSOE en la Junta, que cae a finales de 2018 tras el pacto de gobierno entre PP y Ciudadanos que apoyó Vox. Durante un tiempo, el halo mediático de Spiriman se desvanece, aunque el médico continúa activo en redes y sigue denunciando anomalías de unos y otros –incluidas las del nuevo gobierno andaluz– a través de su asociación, Justicia por la Sanidad.

Es esta asociación la que, de alguna forma, mantiene encendida la mecha de Spiriman. Convertido en youtuber, el médico narra a sus seguidores los progresos de Justicia por la Sanidad en diversas causas judiciales abiertas, convoca nuevas manifestaciones y hasta se graba en actitud desenfadada. La mayoría de sus vídeos permanece por debajo del umbral de los diez mil visionados. Esto era así hasta hace un mes, cuando Candel empieza a subir decenas de vídeos sobre el coronavirus y las visitas a su canal se disparan acumulando millones de reproducciones.

Spiriman vuelve a la palestra. El médico, que empezó hablando de “virus de pacotilla” y “pánico infundado”, hace un viraje de ciento ochenta grados para poner el grito en el cielo y denunciar la incapacidad del sistema sanitario para dar respuesta a la crisis. Su aparición con bronca incluida en Sálvame, sumada a la cadena de tuits contradictorios que nos ha ido dejando en las últimas semanas, han llevado a España a darse de bruces con la realidad. La realidad es que, cuando Candel defiende que él siempre ha dicho y hecho lo mismo, dice, de alguna forma, la verdad: su discurso es el mismo ahora que el de hace tres años, cuando sus acérrimos se contaban por miles y sus proclamas contaban con una aceptación mediática generalizada.

"Su retahíla de despropósitos ha hecho que los medios que antes lo vitoreaban ahora le den la espalda"

“Cada cual con su personalidad y su forma de hablar, pero a mí, como sanitaria, me da vergüenza ajena verlo en televisión, primero llorando porque vamos a morir todos a cuenta de la falta de trajes de protección, y luego poniéndose como un loco a decirle a la gente que tiene que salir a luchar. ¿A luchar contra qué? Céntrate en tu lucha como sanitario y luego ya habrá tiempo de hacer política, si es que es eso lo que te interesa”, añade Ana.

Si bien desde que se extendió el virus en España las visualizaciones de sus vídeos están al alza, superando el medio millón en varios de ellos, su influencia mediática y política ha decaído. Enzarzado con usuarios y políticos –aunque los ataques más reciente del médico han ido de forma unidireccional contra el gobierno de PSOE y Podemos–, su retahíla de despropósitos ha hecho que los medios que antes lo vitoreaban ahora le den la espalda; lo último, a cuenta de la retirada de mascarillas que Candel repartió entre profesionales, algo que Spiriman ha calificado como "bulo" en uno de sus últimos vídeos.

Por desgracia para Spiriman, a él no le ha salido tan bien la expansión nacional desde Andalucía como a Vox, un partido que hoy recoge los valiosos frutos de una carrera sustentada, también en la instrumentalización emocional de quienes se sienten desamparados por las instituciones del mismo modo que el médico granadino hizo para beneficio de su propia figura. Aunque esta paradójica disidencia política ha sido también el principal baluarte de Candel, es posible que el hecho de haber ido –en ocasiones– en contra del partido de ultraderecha lo haya situado en mitad de ninguna parte del espectro político.

A lomos de la “incorrección política”, los mensajes vacíos de figuras mediáticas como Spiriman han normalizado el odio y evidenciado que, a veces, gritar sin decir nada sí sirve. Desgastado y devorado por su propio personaje, Spiriman nos enseña que siempre estamos a tiempo de elegir a quién queremos (dejar de) prestar atención.

*Se ha cambiado el nombre para proteger la identidad del testimonio.

@manutv