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Conversamos con Branko sobre "Atlas" y la apropiación cultural de la música club global

''Debemos entendernos a nosotros mismos tanto como necesitamos entender a las culturas a las que nos estamos acercando'', admite Kalaf Epalanga de Buraka Som Sistema.
9.9.15

Kalaf Epalanga es miembro de Buraka Som Sistema, y co-fundador del sello con base en Lisboa, Enchufada, junto a su compañero de banda, João "Branko" Barbosa.

El primer álbum de Branko como solista salió la primera semana de septiembre en nuestro sello Enchufada. Aquellos que ya han escuchado los sencillos "Let me go (feat. Nonku Phiri & Mr. Carmack)" y "Take off(feat. Princess Nokia)", o los más recientes "Louca (feat. MC Bin Laden & Marginal Men)" y "On Top (feat. Zanily, Capadose & The Ruffest)", estoy seguro que estarán de acuerdo con que Atlas no es solo un gran álbum sino que además representa la fusión cultural no política que la música de club puede sacar.

Kalaf de relajo con Branko (Fotos hechas por Mayra Andrade)

Branko es mi compañero de banda en Buraka Som Sistema, y mi socio en muchas aventuras musicales, incluyendo la creación de Enchufada en el 2006. En los últimos meses he sido testigo de cómo las canciones que conforman Atlas comienzan a tener vida en habitaciones de hoteles, camerinos de festivales y salas de espera de aeropuertos en todo el mundo. El álbum se grabó en cinco ciudades diferentes (Ciudad del Cabo, Nueva York, Sao Paulo, Amsterdam y nuestro hogar, Lisboa) y los más de 20 artistas que contribuyeron a su creación pueden formar un comité de las Naciones Unidas.

La otra cara de un disco como este es que es imposible no involucrarse en largos debates sobre el estado de la música electrónica hoy en día, las trampas del privilegio étnico y los medios de apropiación cultural cuando un artista está predispuesto a crear música global.

Es tan importante formular preguntas como lo es saber cuándo callarse y observar, porque no todo puede ser explicado.

A nadie le gustan los buitres culturales, gente que está contenta con recoger lo que está en la superficie sin molestarse en ir más allá de la curiosidad ligera de un turista que va a una ciudad, y después de recorrer las calles más importantes y comprar un par de souvenirs cree que tiene una opinión informada sobre la cultura local. Es importante tener sensibilidad ante en contexto sociológico dentro del cual se origina una cultura o subcultura. También, es tan importante formular preguntas como lo es saber cuándo callarse y observar, porque no todo puede ser explicado.

Branko con MC Bin Laden y Marginal Men en Sao Paulo

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para discutir ciertas ideas sobre cuándo la apropiación cultural o la intersección cultural deben ser celebradas o condenadas musicalmente. ¿En qué situaciones es legítimo sentir que se cruzó una línea?, y, ¿dónde está esa línea?

"Todo ha sido ya inventado" es una oración que todos hemos escuchado varias veces. Sin embargo, aún hay espacio para sorpresas. En la última década, con la masificación de Internet hemos visto a las culturas alimentarse de las otras como nunca antes.

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¿Quién se iba a imaginar que Estados Unidos estaría liderando el grupo económicamente, gracias a su constante recreación de géneros que no hace mucho eran propiedad exclusiva de productores europeos? Hoy podemos encontrar hip hop en Japón, y en Alemania el culto al reggae es tan grande que se le llama al movimiento "germaican". Tampoco podemos olvidar el impacto que géneros como el house, el techno y el rap tienen en muchas capitales africanas. Azonto, kuduro, kwaito y afro-house le deben su existencia a esta cosa inevitable llamada apropiación cultural. Mientras unos reclaman que el intercambio no es justo cuando los que se benefician de esta transacción son los occidentales, otros defienden que cuando inviertes la apropiación cultural, se le puede ver como una forma de resistencia hacia la sociedad dominante, especialmente cuando los miembros de un grupo marginal toman y alteran aspectos de la cultura dominante para afirmar su propia agenda.

Branko con Jillionaire en Nueva York

No puede haber secretos. No nos podemos permitir esconder nuestras fuentes si lo que estamos haciendo está siendo directamente influenciado por un lugar remoto. Es vital revelar qué elementos culturales han influido en nosotros, y si puedes conectar a los artistas de esa escena con el mercado en el que estás insertado, mucho mejor. Incluso si son monjes budistas aislados en las montañas hay que darles el crédito. Un ejercicio importante para hacer antes de apropiarnos de cierta cultura es sacar el tiempo para hacernos preguntas como: ¿cuáles son nuestras fobias?, ¿qué cuestiones tenemos con ciertos grupos étnicos?, ¿qué conflicto nos genera la orientación sexual o credos religiosos de la gente?

Debemos entendernos a nosotros mismos tanto como necesitamos entender a las culturas a las que nos estamos acercando.

Es objetable apropiarnos de aspectos culturales mientras marginamos o segregamos a sus creadores, así que debemos entendernos a nosotros mismos tanto como necesitamos entender a las culturas a las que nos estamos acercando. Incluso cuando es ingenua, uno no puede menospreciar la opinión popular. UB40, un banda británica con una mayoría de músicos blancos, hizo una carrera cantando reggae, y fueron bienvenidos y respetados en la comunidad jamaiquina. Lo mismo pasa con figuras como David Rodigan, el DJ de radio inglés que es uno de los mayores embajadores en occidente de la cultura de Jamaica. Personas como Brian Shimkovitz de Awesome Tapes From Africa están poniendo el reflector sobre la música africana que nunca hubiera logrado estar en los grandes canales de distribución musical.

Branko trabajando con una integrante del Cape Town Choir

Por estos días la definición de identidad va más allá de las fronteras. Ahora un joven nacido en Lisboa con padres portugueses es un ciudadano europeo en todos los aspectos. Sin embargo la cultura que a él lo define es muy diferente que la de los países del norte de Europa. En realidad, este joven está expuesto a maneras de ver el mundo que están en sintonía con las que comparten los jóvenes afroamericanos, debido a la omnipresencia del hip hop. También ha afilado su sentido del humor con las repeticiones de Seinfeld y entusiásticamente celebró la legalización del matrimonio gay en Estados Unidos poniendo una arcoiris sobre su foto de perfil de Facebook, incluso cuando no lo hizo en 2010, cuando una ley similar se aprobó en Portugal. Este joven no ha dejado de ser portugués, obvio, pero es innegable que su identidad se ha construido a partir de muchas fuentes. Es similar a cuando veo niños portugueses hablando el creole cabo-verdeano y, más impactante aún, cuando los veo usar la N-word cuando hablan entre ellos, cuando claramente todos son tan caucásicos como la familia real de Noruega.

En otras palabras, no hay pureza cultural. Aparte de excepciones históricas como la recientemente descubierta tribu de los Sentinelese en la Bahía de Bengala, quienes atacan a cualquier extraño que se atreva a acercarse a ellos, hay pocas culturas que puedan decir que no han sido influenciadas o no se han apropiado de aspectos de otra cultura. Para simplificar, esto es un producto de la conquista, la expansión y el colonialismo, desde siglos pasados hasta el tiempo moderno. Incluso si la occidental es sin duda la cultura dominante, nadie puede negar que esta creció y se desarrolló en gran parte por lo que se apropió de las culturas asiática y africana, desde la religión hasta las matemáticas, la agricultura y la música.

Ninguna cultura debe ser impuesta para marginar a otra al punto de que la última sienta que debe ir a extremos para afirmarse ante la primera. Todos nos robamos algo de algún lado, entonces ayudaría si admitiéramos este hecho y comenzamos a tomar las medidas necesarias para abolir de una vez por todas las barreras culturales que nos impusimos. Tomemos a Atlas como banda sonora de este paseo.

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Atlas salió el 4 de septiembre en Enchufada. Mira la excelente serie de documentales de Red Bull sobre cómo se realizó el álbum aquí.

También pueden seguir a Kalaf Epalanga en Twitter.