Los icónicos puestos de comida en Bangkok están a punto de desaparecer

Nuevas campañas del gobierno local y promotores inmobiliarios están amenazando la comida callejera en el sur de Asia.
17.4.17
Photo via Flickr user J Aaron Farr

Gracias a las iniciativas gubernamentales para limpiar las calles y que los promotores quieren construir más condominios, los icónicos puestos de comida en Bangkok —amados por los turistas y nativos por igual— están siendo desplazados y desapareciendo.

El último gran golpe ocurrió el mes pasado, cuando la Administración Metropolitana de Bangkok (BMA) anunció que los puestos de Thonglor, Ekkamai y Phrakanong tendrían que cerrar el 17 de abril.

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Desde el golpe militar de 2014, la comida callejera y la campaña para limpiar las vías urbanas se han convertido en uno de los objetivos de la reforma, misma que pretende ofrecer a los peatones y autos más espacio para reducir el gasto público. Los efectos de estas iniciativas son visibles en varias partes de la ciudad, como la espaciosas banquetas alrededor del Siam Center, donde solía instalarse un mercado nocturno en el que se vendía ropa; o las zonas mucho más despejadas del Silom Road cerca del infame Pat Pong. En muchos lugares, ahora se asientan tessakij: inspectores urbanos que hacen respetar la limpieza y mantienen a los vendedores alejados.

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La urbanización también ha sido parte importante en la destrucción de los sitios de comida y bebida callejeros. El amado refugio alimenticio de Soi 38 se vendió a una compañía inmobiliaria en 2015, cerró junto al popular mercado nocturno de On Nut, ambos terrenos destinados a convertirse en condominios. Más recientemente, Cheap Charlies, un bar de 35 años, ubicado en Soi 11, cerró el 31 de marzo para transformarse en un complejo de bienes raíces. Aunque algunos vendedores de Soi 38 y On Nut lograron mantener sus puestos cerca de su ubicación original, muchos otros —como aquellos desplazados por la reciente campaña de la BMA— tuvieron que irse, perdiendo así clientes regulares que los habían sostenido por años.

Foto vía el usuario de Flickr: drburtoni

"Me gustaría encontrar una tienda para rentar por aquí, pero sería demasiado cara", una vendedora de noodles en Sukhumvit Soi 71 (Phrakanong) me comentó al discutir sobre su desalojo el día de hoy (17 de abril). "Tendré que irme a algún otro lugar". Encontrar una nueva ubicación y nuevos clientes no siempre es fácil. El sr. Kriang, un vendedor de frutas aledaño, se pregunta, "Ésta es nuestra forma de vida, ¿qué esperan que hagamos?".

Además de ofrecer comida local deliciosa que ha vuelto famosa a la ciudad, misma que atrae visitantes, turistas y escritores, estos puestos tienen una importante función para los locales. En un país donde el salario mínimo es de entre 300 y 310 bahts al día ($8.71–$9.01 dólares), los puestos de comida ofrecen sus productos a las masas a precios accesibles. Tan solo el mes pasado, CNN calificó los puestos de comida en Bangkok como los mejores del mundo por segundo año consecutivo.

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En Bangkok, una comida en la calle podría costar entre 40 y 60 bahts ($1.16– $1.74 dólares); mientras un snack podría costar a partir de 10 bahts ($0.29 centavos de dólar); por lo regular es más barato comer en la calle que en casa. Como un vendedor de somtam, ubicado en Soi 71, me explicó, los puestos de comida son "muy importantes. Ofrecemos comida a precios razonables para la gente [que vive] en esta zona, los mototaxis y los oficinistas. Todos ellos comen mis puestos".

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Si bien algunos clientes mantienen el optimismo, ya que permiten que algunos puestos permanezcan en calles más pequeñas, o bien porque viven cerca de restaurantes baratos, otras personas señalan que encontrar diferentes fuentes de alimentación accesibles puede ser difícil, especialmente en zonas más caras como la avenida Sukhumvit. "Sin estos puestos, no habrá sitios donde comer barato cerca de mi trabajo", me dijo un oficinista que me había visto hablar con otro lugareño, aprovechando le pregunté sobre los cambios del año pasado y exclamó, "¡Muchos de mis puestos favoritos ya no están!".

Durante los últimos años, muchos vecindarios han amenazado con el desalojo de los vendedores callejeros, pero estas decisiones no siempre se comunican de manera clara o consistente. En diciembre, los oficiales les dijeron a los vendedores de Ari que tendrían que despejar la calle para principios de marzo. Solo seis días antes de la fecha señalada, el gobierno revocó la decisión, permitiendo que los puestos de comida se mantuvieran en el vecindario, pero la situación podría cambiar en cualquier momento.

"Ni siquiera sabía que no podíamos ocupar la calle después del 17", dijo el sr. Kriang, quien no está seguro a dónde iba a mudar su puesto. El vendedor de somtam escuchó la noticia en un puesto de prad krapow más adelante en la calle; la mujer propietaria del puesto de noodles dijo que un oficial municipal la notificó hace apenas dos semanas. La mayoría de la ciudad se enteró de la noticia gracias al reporte de una revista local BK Magazine, a partir de la cual surgieron debates en línea acerca de los beneficios y desventajas de la comida callejera, ya que el artículo se hizo viral en Facebook.

Si bien algunas personas están contentas de que el gobierno preste atención a las preocupaciones sobre la sanidad en las calles y el espacio para el tráfico a pie, muchos otros tailandeses están preocupados por las personas que se ganan la vida gracias a estos puestos, la gente que depende de ellos para comer y el papel que la comida callejera tiene dentro de la cultura y el atractivo turístico de la ciudad.

En internet, la gente piensa que Bangkok está tratando de convertirse en Singapur, donde limpiaron las calles de vendedores y crearon centros de comida establecidos. Cómo podría funcionar esta estrategia en una ciudad más grande como Bangkok, sigue siendo una incógnita. Además, citando un comentario en Facebook que reza así, "eliminar estos negocios callejeros es arrancar el corazón de la ciudad".