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Sobre la ceja derecha de Nate Díaz y la regla del 80 por ciento

La ceja derecha de Nate Díaz se ha convertido en una herida casi crónica. Analizamos su historia y proponemos soluciones.

por Darragh O'Carroll MD
02 Noviembre 2016, 7:45am

Photo by Josh Hedges/Zuffa LLC

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Solo Nate Díaz puede contar cuando padeció la primera laceración de su ceja derecha. Podría haber sido hace mucho tiempo, lo mismo peleando por las calles de Stockton. Él no se acuerda.

Igual fue después de aquello, durante los días en que peleaba a puño descubierto, cuando el primer puñetazo o el primer codazo que le soltaron rebasó el alcance de sus largas extremidades, y le abrieron la herida que le perseguiría durante sus 12 años de carrera.

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Todo el mundo ha visto como Nate derramaba sangre sobre el cuadrilátero. En sus dos combates contra McGregor, el perturbador pedazo de tejido que le cuelga por encima de la ceja se le abrió de nuevo— por octava vez en su carrera profesional. Durante las ocho ocasiones no solo se le abrió la herida sino también perdió parte de visión debido a la hemorragia subsiguiente.

Por mucho que ha recibido tajos en otras partes de su rostro, la ceja derecha ha sido la más recurrente. Basta con rastrear lo sucedido para ilustrar los problemas asociados a su lesión.

* * *

Por desgracia, la estructura facial de los hermanos Díaz les convierte en tipos especialmente proclives a las laceraciones faciales. Si bien no se puede decir que sean como hombres del Cromañón, sí es verdad que ambos presentan un arco superciliar (la ceja) más prominente que la mayoría. El arco superciliar es el rasgo más prominente del rostro solo por detrás de la nariz, de manera que es especialmente proclive a la laceración.

Nate siempre cambia su manera de combatir cuando le sangra la ceja. Durante el tercer asalto de su combate con McGregor, la permanente obstrucción de la visión provocada por la hemorragia obligó a Nate a secarse la sangre. Después de estudiar la grabación del enfrentamiento se hace evidente que Díaz cambia su táctica de combate, y pase de conectar ganchos octagonales a golpes de alcance corto y a los abrazos. Cuando Nate pierde la visibilidad de un ojo, la profundidad de su visión se resiente. Entonces empieza a combatir más por instinto que por observación.

La profundidad de campo es fundamental para todos los deportes. Cuando la pierdes el universo se transforma en un lugar más gordo.

Si quieres experimentarlo por ti mismo basta con que te cubras un ojo con un esparadrapo la próxima vez que estés entrenando sobre la lona.

La primera vez que tuvo que lidiar con la pérdida de su profundidad de campo fue en 2007, durante el Ultimate Fighter 5. Su ceja derecha tenía una brecha, y las subsiguientes laceraciones se repetirían en el mismo lugar —justo por debajo o por encima de la mitad saliente de su ceja derecha.

1. Junio 2007. Contra Gray Maynard — Victoria por sumisión

Nate padece la primera laceración de ceja documentada profesionalmente. A pesar de la sangre, consigue sobreponerse, aflojar una guillotina y conquistar la victoria por sumisión

2. Abril de 2008 Contra Kurt Pellegrino — Victoria por sumisión

Una vez más, de manera temprana, en primera ronda, Díaz padece una laceración en su ceja derecha tras varios intercambios. Nate logra vencer gracias a ejecutar una llave heredada del jujitsu, el Sankaku-jime; esto es, inmovilizar la cabeza de su contrincante. La brecha es limpia y lineal, y fue probablemente reparada sin problema.

3. Septiembre 2009 contra Melvin Guillard — Victoria por sumisión

De nuevo en el primer asalto, después de un profuso intercambio de golpes, Nate padece la peor laceración documentada hasta la fecha. Presenta un aspecto muy a abrupto y profundo, y probablemente exigiera varias capas de puntos de sutura. Termina conquistando la victoria en el segundo asalto.

4. Diciembre de 2012 contra Benson Henderson — Pérdida por decisión unánime de los jueces.

A mitad del segundo asalto el codo de Henderson golpea a Díaz en la ceja derecha. Esta laceración es más baja y más cercana a la nariz que las anteriores, pero sigue afectando al tejido de la cicatriz y le provoca una pérdida de visión. Pierde por unanimidad.

5. Abril 2013 contra Josh Thomson — derrota por TKO

El codo de Thompson abre en canal la ceja de Nate a principios del segundo asalto. En el mismo round, Thompson se aprovecha de la hemorragia para soltarle un cabezazo, que Díaz no ve venir. Se trata de la primera y única derrota de Nate en el UFC por TKO. De hecho, la podría haber evitado, de no haber sido por la sangre. Los golpes no percibidos o advertidos son la clase de lesiones que el Médico del cuadrilátero prefiere eludir, puesto que son los que más riesgo tienen de provocar lesiones cerebrales. Por este motivo, las laceraciones faciales son las causas más habituales para detener una contienda.

6. Diciembre 2014 Contra Rafael Dos AnjosPerdida por decisión de los jueces.

A mitad del segundo asalto, Díaz recibe un gancho de izquierdas. Poco después el árbitro detiene el combate para que reciba atención médica debido a la intensa hemorragia declarada en la zona de su rostro. Díaz pierde por decisión unánime de los jueves.

7. Marzo 2016. Contra McGregor i — Victoria por sumisión

Un golpe de derechas abre el primer asalto del esperadísimo combate 196 de UFC. Nate sigue batallando de pie, pero termina el combate con un limpia inmovilización por detrás.

8. Agosto 2016. Contra McGregor II — Derrota por decisión

Justo cinco meses después de la primera pelea, la ceja de Nate vuelve a abrirse en canal rápidamente y McGregor conecta un golpe en el segundo asalto que será definitivo. Incapaz de someter al campeón, Díaz pierde por decisión no unánime.

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LA REGLA DEL 80 POR CIENTO

Para entender por qué el problema de Nate Díaz no remite basta con echar un vistazo a su carrera. Sucede que una vez una herida se ha abierto y se cose, la superficie extensible de esa herida solo alcanzará el 80 por ciento de la fortaleza que tenía antes de ser abierta por primera vez.

La máxima fortaleza de la superficie suturada se alcanza después de 3 meses de cicatrización. Y eso explicaría por qué la mayoría de promotores y organizadores de artes marciales mixtas, tanto amateurs como profesionales, han promulgado una normativa que exige que cualquier combatiente que haya padecido alguna laceración deberá pasarse en el dique seco un mínimo de tres meses. Es posible que la cicatriz mejore a nivel cosmético pero la fortaleza del tejido solo alcanzará a recuperarse en el 80 por ciento.

¿Qué significa eso para Díaz?

Significa que después de padecer su primera laceración de ceja y repararla, incluso cuando haya cicatrizado perfectamente y hubiese sido suturada por el mejor cirujano plástico de la historia, la elasticidad y la fortaleza del tejido lesionado solo alcanzarán el 80 por ciento de sus facultades. Y eso significa que cada laceración infligida en la misma zona irá minando la fortaleza de la región lesionada. De manera que, a no ser que consiga eludir que le golpeen en la zona, lo cual sería prácticamente imposible, Díaz tendrá que lidiar con las hemorragias hasta el final de su carrera.

El tejido cicatrizado sangra más

Entre el medio año y el año posterior a la lesión la zona sigue cicatrizando y ha incrementado el flujo de sangre capilar. Cada vez que la zona se abre será más complicado para el cutman de Díaz detener la hemorragia.

Cirugía de la cicatriz

Una probable opción para Díaz sería consultar a un cirujano plástico que corrija la la cicatriz lo antes posible. De hecho, su hermano Nick ya lo ha hecho, e incluso ha conseguido suavizar su arco superciliar. Durante la corrección de la cicatriz, ésta es extirpada y los tejidos de su alrededor se juntan. Hacerlo devolvería a Díaz el 80 por ciento de fuerza de tracción.

¿Cuál es la lección que hay que aprender?

En primer lugar hay que evitar codazos y rodillazos en la medida de lo posible. Sucede que las superficies prominentes cicatrizan mejor cuando las heridas han sido infligidas por los nudillos antes que con cualquier otra parte del cuerpo. Igualmente, hay que evitar las brechas en la medida de lo posible. Y eso incluye evitar las peleas callejeras y especialmente las peleas a puño descubierto —las cuales son a menudo, ocasiones que muchos aprovechan para pavonearse de las cosas que han aprendido en el gimnasio; claro que a veces, cuando te metes por las calles equivocadas o dices lo que no toca, te expones a que cualquier espontáneo te afloje un guantazo por la puta cara, un sopapo hawaiano o un hostión inesperado.

En relación a Díaz contra McGregor III

En términos de laceración facial, no cabe duda de que Díaz es de los dos combatientes el que más beneficiado ha salido de que el tercer combate entre ambos haya sido aplazado. Si quiere maximizar sus opciones de ganar, necesita que la cicatrización dure el mayor tiempo posible; o, incluso, acudir a un cirujano plástico. Lo mínimo son 3 meses, pero habida cuenta de la de reincidencias que se ha jamado, un año o más contribuiría definitivamente a disminuir el flujo de sangre si la ceja derecha se le vuelve a abrir otra vez.