De cuando a Justice se le dio la gana de venir a tocar a Bogotá

El pasado 8 de mayo fue el día de la madre, pero también se cumplieron cuatro años desde que el dúo electrónico francés se presentó en Bogotá.
10.5.16
Gaspar Augé y Xavier de Rosnay en escena. Foto vía.

Este año el Día de la Madre cayó un domingo, ocho de mayo. Día de arreglos florales, de la tarjetica horrible, de la respectiva invitada a almorzar, del trío de cuerdas cantando "Mamá Vieja", del trancón, del gentío. Día de verle la cara a todas las mujeres que parieron a mis amigos en Facebook, y también el día más violento del año en nuestro país.

Aparte de estar renegando internamente por lo mal que me llevo con este día desde hace muchos años, de agradecer al tiempo por el puente que se venía y de estar iniciando un periplo por fuera de la ciudad para encontrar un restaurante decente, tal y como hacen todas las familias colombianas promedio durante este día, había algo más en el aire de domingo que se sentía diferente. La fecha me tenía abstraída de mi realidad, totalmente melancólica. Y probablemente tenía así a varios en Bogotá, con caras largas revolviendo el almuerzo del Día de la Madre con el tenedor y mirando al vacío, recordando lo que se había vivido a las afueras de esta misma ciudad el martes 8 de mayo de 2012 en el Castillo de Marroquín, el día que a Justice por fin se le dio la gana de pisar esta tierra del Sagrado Corazón.

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No sé cuándo conocí a Justice, o si alguien me lo mostró hace años. Sólo tengo claro que bailé con fuerza la música de estos dos franceses desde que la escuché y que me cambiaron la vida. Si a alguien le parece muy exagerado una afirmación de este talante, de una vez le quiero dar mi sentidísimo pésame a esa persona por no haber experimentado cómo la música y su alma, o su duende cómo dirían los gitanos, es capaz de colarse hasta los tuétanos a través de nuestros oídos para instalarse, echar raíces, bosquejar fantasmas y abrir un abanico de realidades a partir de lo musical que uno empieza a cargar por la vida.

El caso es que a Justice le debo mucho, muchísimo, incluido su concierto. Allá estaba yo un ocho de mayo que pintaba muy diferente al domingo que acaba de pasar, capando clase de seis de la tarde, poniéndome mi pinta cuidadosamente seleccionada, cogiendo Transmi hasta el Portal Norte y luego cogiendo flota más al norte hasta el Castillo de Marroquín con mi parche, todos haciendo las mejores maromas para desentendernos de los compromisos rutinarios de esa noche y de los que venían al otro día porque seguramente íbamos a amanecer deshechos.

En efecto amanecimos deshechos, dementes y enardecidos, hechos que ignoramos por completo para poder seguir de largo. Ya no había cuerpo que aguantara, ni mente que nos detuviera en una noche que empezó el martes ocho y se fue apagando por fin en la noche del otro día. Sin haber dormido un ápice, llegué a mi casa ese miércoles después del noticiero de las siete p.m, con la cara llena de cruces pintadas y la pinta del concierto puesta todavía. Sabía que mi mamá no me iba a hablar por días, incluido el Día de la Madre de ese año, pero era un trato que se me hacía sensato para lo que había presenciado la noche de ese martes, al lado de más de dos mil personas.

Después de la respectiva logística de la entrada y de pasearnos por el Castillo de Marroquín, que esa noche iba a ser nuestra fortaleza francesa, estábamos frente al setup de esta banda de electro francés formada en 2003, afiliados exitosamente a Ed Banger Records, ganadores del Grammy por un remix que le hicieron a MGMT en 2009 y quienes han sabido reapropiarse de elementos de la simbología bíblica para mantener vivo el diseño de su banda en muchos aspectos: puro castigo, recompensa y salvación. Tocata y Fuga de Bach llenó hasta el último espacio de esa carpa, anunciando de manera dramática el inicio del concierto que, como es costumbre para ellos, inició con su track "Genesis".

De ahí en adelante tengo recuerdos que aún cuatro años después fluyen de manera vívida en mi cabeza. Las luces rojas de sirena roja durante "Stress", que llevaron al público a un borde frenético, el corito y el momento sentimental cuando tocaron "D.A.N.C.E", su canción más conocida. También recuerdo como si todavía fuera2012 el inicio de mi favorita, "ON'N'ON", o el abrazo predecible con mis amigas en "We are Your Friends", porque por fin estábamos viendo a una de nuestras bandas favoritas de la vida.

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Luego vino la ñapa con "Phantom II", junto con esa sensación de que la banda nos estaba cargando con corriente de verdad, y que ese voltaje que nos inyectaban jugueteaba con la posibilidad de una electrocutación masiva. Sobre todo recuerdo esa cruz, esa cruz que no se apagó por un segundo y se mantuvo todo el tiempo clavada en nuestras pupilas agrandadas, haciéndonos pensar inevitablemente en Dios, en el mesías que nos enseñaron a la mayoría de chiquitos, en la salvación, en la pregunta y la respuesta de todo esto, ahí, en medio de un concierto un miércoles en la madrugada.

Sólo los que asistimos sabemos qué fue lo que se vivió debajo de esa carpa. Pudimos ser testigos de la fuerza de un dúo que más que ser electro francés, o rock electrónico, o cómo sea que quieran llamar a ese género, representa el rock and roll puro, el punk, el hardcore y todo aquello que ha sangrado y ha latido en carne viva así haya sido por un breve momento.

Todo eso se me venía a la cabeza el domingo pasado, mientras almorzaba al lado de mi abuela y de mi mamá. Una noche que terminó temprano, pero que muchos nos encargamos de alargar de la manera que pudimos, como para no sentir el descenso, la abrupta caída de un pequeño sueño que había terminado y que además había durado bien poco.

Quise dedicar esta nueva columna a conmemorar dicha fecha, que incluso cuatro años después, algunos seguimos recordando. Pienso que si le dedicamos días a la gente que nos crió, a santos en los que muchos ya no creemos, a las secretarias del país, y hasta a Star Wars, también deberíamos dedicarle un par de aniversarios a la música que nos moldeó la vida en determinado momento, como la de Justice esa noche del bendito 8 de mayo.

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¿Fueron a Justice? Cuéntenle los recuerdos de esa noche a Nathalia por acá.