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Hay llamas en nuestro futuro según los investigadores de incendios forestales

Lo que sucede en Fort McMurray es algo que se sucederá más seguido.
6.5.16

Las imágenes que surgen del incendio forestal desatado en Fort McMurray son devastadoras. Los esqueletos de casas humeantes y las carcasas de camiones calcinadas evocan la imagen de un páramo postapocalíptico en lo que solamente un día atrás era un vecindario residencial. Hasta hoy jueves, más de 80 mil personas han sido evacuadas de la población en llamas. Un estado de emergencia a nivel provincial ha sido declarado y las comunidades cercanas ahora están bajo amenaza.

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El fuego alcanzó un nivel tan extremo que podía verse desde el espacio.

Es apenas la primera semana de mayo. Para la gente que vive en Alberta, como yo, parece que es muy pronto en la temporada para un incendio forestal como este. Y también luce excepcionalmente pronto para partes de la provincia que tendrán altas temperaturas que rondarán los 30º C o más, como la que ayudó a esparcir el fuego de Fort McMurray. Es difícil no culpar al cambio climático.

La investigación hacia el vínculo entre el cambio climático y los incendios forestales es clara con este dato: la temperatura importa. "Numerosos estudios sugieren que la temperatura es la variable más importante que afecta los incendios forestales. Las más cálidas llevan a una mayor actividad de incendios", escribió un equipo de nueve autores en un documento publicado en 2009 en el Diario Internacional de Incendios Forestales.

Uno de ellos, Mike Wotton, investigador en el Servicio Forestal Canadiense y profesor en la Universidad de Toronto, habló conmigo por teléfono. Fue cuidadoso al entregar una conclusión directa basada en el evento particular de Fort McMurray.

"Habrá más fuego en el horizonte"

"No creo que puedas hacer un vínculo definitivo que señale que estás viendo el resultado del cambio climático", dijo Wotton.

Sin embargo, podría haber vínculos más amplios entre los incendios forestales, el cambio climático y lo que podría pasar en el futuro. El año pasado fue un mal año para los incendios forestales en Canadá occidental, con grandes llamaradas en Saskatchewan y B.C. El año previo, 2014, tuvo una de las peores temporadas de incendios que se registraron alrededor de Yellowknife, en los Territorios del Noroeste de Canadá.

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"Estas son los tipos de temporadas de los que estamos esperando tener más", dijo Wotton. "Estas son las temporadas que estamos esperando que se vuelvan un poco más frecuentes. Un poco más normales, básicamente".

De vuelta a la temperatura, en el bosque boreal de Alberta, los incendios de inicio de temporada como el de Fort McMurray no resultan desconocidos, dijo Steve Taylor, investigador del Servicio Forestal Canadiense con base de operaciones en Victoria, B.C. El incendio de 2011 en Slave Lake, Alberta, quemó cerca de 500 hogares y negocios y comenzó un 14 de mayo.

En el bosque boreal de Alberta, se abre una ventana muy angosta tras el derretimiento de la nieve y antes que vuelvan a reverdecer las hojas, resultando en una abundancia de combustible seco como hojas secas y pasto. "Con la cálida primavera y el derretimiento acelerado de la nieve, existe posiblemente un vínculo con El Niño", dijo Taylor. "Y otros científicos que estudian la nieve y su derretimiento han comprobado un vínculo entre el cambio climático y los derretimientos de nieve tempranos".

A medida que más pronto se derrite la nieve y sus condiciones de sequía asociadas se vuelven más comunes, el agregar ignición y viento a la combinación es suficiente para desatar un fuego como el que actualmente está consumiendo el noreste de Alberta (en los bosques costeros de B.C. no se vive la sequía de inicios de primavera, así que la temporada de incendios comienza más tarde, por julio o agosto).

Es seguro decir que el cambio climático creará nuevos desafíos para Canadá y el resto del mundo cuando se trata de combatir incendios. "El manejo del fuego en la zona circumboreal podría estar llegando a un punto de inflexión en la próxima década o dentro de dos", publicó un grupo de investigadores, entre los que se incluye Wotton, en un documento integrado al diario Global Change Biology en 2009.

Le pregunté si llegando a una década después habremos alcanzado ese llamado "punto de inflexión" donde los fuegos se habrán vuelto muy difíciles de controlar. Todo depende de tu definición de punto de inflexión, dijo Wotton.

"Estamos metiéndonos cada vez más en una situación complicada para el manejo de incendios forestales", continuó. "Habrá más incendios en el horizonte. Parece que hay mucha actividad desarrollándose continuamente, mucha infraestructura por ahí. No está disminuyendo. El negocio del manejo de incendios forestales se está volviendo cada vez más demandante y así seguirá siendo".