Wganda Kenya: Descifrando el ADN de la tropicalia colombiana

En los años 70, bajo el comando de Fruko, esta selección de galácticos persiguió la ruta de las raíces africanas de nuestras músicas.
12 Enero 2017, 9:40pm

En la década del setenta, en la cresta de la ola musical caribeña en Colombia, el legendario sello Discos Fuentes dio el mandato de crear un grupo que capturara la idiosincrasia de los sonidos nacionales siguiendo la ruta de sus raíces africanas. Julio Ernesto Estrada, más conocido como Fruko, fue el encargado de concretar la tarea. Así, integrantes de Fruko y sus Tesos y de los Latin Brothers crearon un proyecto que vuelca la mirada hacia los sonidos afroantillanos como el calypso, el soukous, el reggae, entre otros, para mezclarlo con la cumbia. La voluptuosa cadencia de este grupo hizo que se convirtiera en una leyenda dentro de la historia de la tropicalia colombiana. Es música que es baile, es baile que es identidad. En sus canciones, la historia, los sentimientos y la vida cotidiana se manifiestan a través de maracas, congas, bajo, batería, timbal, piano y demás instrumentos que estructuran una fusión que canaliza las energías del espíritu hacia la alegría, el goce, la raíz y el ritual.

Wganda Kenya es una viaje por nuestro ADN, por nuestra historia sonora y fonográfica. Su música viajó por Latinoamérica, por Europa, hasta llegar a su génesis: África, donde incluso pensaban que se trataba de una banda de este continente. Planteó, como grupo, un viaje de ida y vuelta. Hablamos con Fruko de la historia de este proyecto, de su música y de su magia. Magia que libera al espíritu del cuerpo por medio del ritmo, del movimiento y de la danza.

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Fruko, ¿cómo presentar a Wganda Kenya?

Quisiera hacer énfasis en que en nuestra cultura colombiana hemos tenido, antes de que viniesen los españoles, a nuestros nativos de América: los Mayas, los Incas, o en Colombia los Muiscas y otras tribus. Cuando estos llegaron, sus culturas se fueron olvidando por la falta de relación entre unos y otros. Para presentar a Wganda Kenya, debido a los estudios antropológicos que he realizado, tenemos varias síntesis. Una de ellas es que la relación entre los africanos con la cultura de este territorio, a través de los españoles, ahora se devuelve. La agrupación tiene el privilegio de la permeabilidad, o sea de regresar a los orígenes africanos porque en nuestra sangre llevamos esa cultura también, en las memorias que están en el ADN. Los picó en Barranquilla, Cartagena y Santa Marta han perpetuado esta historia, pues allí se escuchaba mucha música africana traída por viajeros, por marineros. Dentro de las culturas, como la de San Basilio de Palenque donde aún hablan en palenquero, sigue la dinamización y la ilustración por deidades que los africanos le dieron a los santos católicos.

Es Wganda Kenya quien, como agrupación, con el pedido de los medios y con el mandato de José María Fuentes, porque en 1974 ya su padre don Antonio Fuentes -fundador de Discos Fuentes- había fallecido, recibimos esta encomienda: "¿Fruko, usted es capaz de metérsele a este proyecto?", me preguntó José María, y nosotros asentimos. Conseguimos a músicos renombrados como Carlos Piña, hermano de Juan Piña, en el saxo alto, que es un músico de atril, es decir completo, y con su saxo buscamos esa permeabilidad con los africanos. Ahí se dio el gran éxito que se llamó el "Homenaje a los embajadores".

¿Qué otras historias están detrás de ese clásico?

Historia curiosa. Yo soy conocedor del papá del músico Diego Galé, que se llamaba Jaime Galé, de hace muchos años. Lo invité a las grabaciones y se burló de mí: que estaba loco, que cómo iba él a cantar una cosa que no sabía en papiamento, en patuá. Yo le dije que hiciera el intento que su voz era la apreciada para ese tema y se cantó el "Homenaje a los embajadores", cosa que es histórica. Es una canción que se devolvió de Colombia para hacer éxito en Senegal, en Nigeria, en el Congo, en Uganda y en Kenya. En este punto cabe anotar, el porqué del nombre. Yo he tenido la suerte de ser un lector desde niño y soy de la universidad de Discos Fuentes. De Wganda Kenya era el dictador Idi Amin Dada, que además era un caníbal que se comía los intestinos de los enemigos de la nación antagónica que era Kenya. De ahí también por cuestiones de fonética le pusimos Wganda Kenya, sonaba muy bien y bien africano. Yo lo bauticé.

¿Cómo ha sido ese viaje de la música de Wganda Kenya?

Te quiero mencionar que también en las islas de Aruba, Curaçao, Jamaica, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, Colombia, Panamá y Venezuela causaron impacto. La canción "Homenaje a los embajadores" servía para que los hombres que trabajaban en la radio se fueran al baño a conversar con sus novias por teléfono porque dura más de nueve minutos y la gente no se va de la sintonía. Fue éxito también en Nueva York, donde pensaban que era africana. La razón por la cual la podemos interpretar esta música es porque somos hijos migrantes de los africanos y conservamos en nuestras memorias y en el espíritu esas tradiciones. También llevamos a cabo procesos libertadores de los cimarrones en América.

En lo personal como artista, ¿cómo han llegado a ti estas identidades?

Mi bisabuelo, Luis Felipe Rincón, era de Santiago de Cuba y sus nietos Jaime y Mario Rincón fueron ingenieros de sonido y alumnos de don Antonio Fuentes que desde el año 1957 estaban trabajando con músicas de Colombia. Jaime fue el productor del Conjunto Miramar, el de los "Carruseles". Una música hecha en Medellín que triunfó en Barranquilla, y para triunfar en Barranquilla toca tener una calidad espectacular. Él como alumno de don Antonio Fuentes trabajó con otras agrupaciones como los Golden Boys, el grupo más amateur pero más rumbiador con sus canciones. Canciones que tienen esa caracterización de que la gente del interior quería gozar y compartir esa música de los litorales.

La fuerza de la música de las costas...

Tenemos la dicha de tener dos océanos. Antes el océano pacífico nos presentó canciones muy famosas como "Mi Buenaventura" y otras muy bonitas cantadas por grupos de esa zona del pacífico. Pero la competencia estaba dura con la costa norte colombiana que se presentó a través de Antonio Fuentes, pionero de la música tropical, con Lucho Bermúdez, la Orquesta de Pacho Galán y todo un cúmulo de gran alegría que terminó por distribuirse en todos los países de Europa. Y lo más bonito y particular es que sucedió sin tener inversión de dólares, como la Fania que los tenía y fue monstruo de movimiento. Don Antonio, con pesos colombianos, se consiguió la ayuda de los medios, compañeros de esta gesta, en que la música colombiana se destacó y donde se presentaron toda esa cantidad de ritmos.

¿Porqué crees que esta música logra penetrar tanto?

Por llevar alivio a las rutinas de la gente que viven melancólicas en todos los continentes y que, en determinado momento, resultan felices escuchando estas músicas así no sepan qué dice la canción. Aunque hemos estado en Europa donde hay coleccionistas de la música colombiana que saben a veces más que nosotros por ese criterio profesional de buscar la información.

Hay también una reivindicación lírica en el proyecto, ¿qué buscaban en este aspecto?

Nosotros recibimos instrucción de amigos que venían de países o de islas cercanas. Ellos nos decían qué palabras claves se tenían para saludar, para conquistar a las mujeres, y nos fuimos acostumbrando a esa idea. Con la ayuda de ellos adquirimos palabras que son muy sonoras y que tienen una magia. Son palabras con un idioma de cordialidad, cuando se pronuncian generan alegría, sensualidad, simpatía, y eso es nuestro proyecto. Soy un seguidor religioso de todo lo que tenga que ver con la sonrisa y la felicidad, porque esta vida es una y muy corta.

¿Y qué me puedes decir de la danza en esta música?

Claro, además la danza, las mujeres contoneándose con sus lindos cuerpos y con una estructura ósea que Dios les dio como privilegio. Hacen que los hombres les sigan con sus movimientos, que es una danza serpentina. Y esa combinación de bailes, de sensualidad, de erotismo, le dan la síntesis a esta música.

El álbum Cartagena -Caribe (imagen que abre el artículo) tiene como portada un dibujo increíble, ¿Cómo construían o construyeron la estética visual de su música en ese entonces?

Muy bien, mira. Para esa época, y siempre, han existido en Colombia unos grandes pintores y ellos ingenian, imaginan y conocen a través de sus vivencias en la Costa Caribe. Así divisan que cuando hay carátulas que contienen palmeras, frutas y mujeres danzando generan un interés y clasifican la misma música. Para esa época había muchos diseñadores y fotógrafos, como por ejemplo el capitán Molina, que además era piloto de aviación, quien era considerado como el fotógrafo exclusivo de Don Antonio, siendo el encargado de generar esa ilusión óptica entre los escuchas y melómanos.

En el contexto de su nacimiento, ¿de qué nos habla Wganda Kenya?

Para nosotros habernos inscrito en este proyecto significaba imaginarnos y buscar un norte en el cual íbamos a poner nuevos instrumentos. También estaba la magia de ese sonido de Mario Rincón, ingeniero de sonido, que también es el gestor de Fruko y sus Tesos, un sonido que no se ha podido copiar. Es una magia que él ha tenido. Nosotros trajimos la inversión de lo instrumental con sintetizadores que apenas estaban saliendo en esa época y tuvimos resultados maravillosos. El ingrediente que los demás no tenían porque no conocían, y nosotros sí porque desde los Corraleros de Majagual he sido investigador, y con los argumentos de los amigos de las islas, y con la ayuda de los picoteros, fue el saber abrir puertas, mover los discos. Los llevábamos a Europa, a América, a África.

¿Cuál fue la última presentación de Wganda Kenya?

La última es la nueva, la del Festival Centro. Ha sido desde siempre un grupo que saca a la gente a la pista, pero en su momento tuvimos unos fenómenos en la empresa discográfica. Una empresa que fue dirigida por personajes corruptos, que pena decirlo, y que no conocían ni la historia. Le decían "un seis por ocho" y no entendía que era un ritmo, sacaban la calculadora. Colapsaron los movimientos de promoción debido a las envidias. Siempre hay un judas, siempre hay gente que daña los procesos de culturización. Ahora por el interés vamos a poder grabar un video con las personas que hicieron parte de las grabaciones que van a tener muy buenos efectos, tanto nacional e internacionalmente.

¿Qué papel juega Wganda Kenya en el presente?

El mensaje es pedagógico, pero hemos visto que las nuevas generaciones tomaron la tecnología musical para armar grupos de una manera tan espectacular. Esa ha sido la misión. Gracias al estudio y a las universidades, yo me siento muy orgulloso porque hay unas orquestas magníficas en el país. Y como Nueva York ya perdió el poder de presentar la música tropical porque ya están en otro asunto, entonces es Colombia, es México y países así los que tienen la labor. A Bogotá quiero felicitar porque están siendo una referencia. Además como tenemos artistas mundiales, el resultado es que los extranjeros están escuchando la música de acá, no al revés. Y eso es una maravilla.

La gente se sorprende al ver quiénes son los músicos de este proyecto...

Es hasta risible. La orquesta Wganda Kenya fue invitada por Panamá para participar de los carnavales de allí, que han sido plataforma de la salsa. Llegamos a allá en 1977 y en el aeropuerto esperaban que saliera el grupo, o no aparecía lo que ellos pensaba: unos personajes de raza negra. Entonces le preguntaron a Jaime: "óyeme, ¿ahí no venía el grupo? "Claro aquí estamos", respondió él.

¿Qué le sigue a la música latinoamericana?

Vamos a devolver la música para poder permeabilizar a África. Ya tenemos la grata circunstancia de que les gusta nuestra música, hasta creen a veces que somos nativos de allá. Pero desde aquí queremos hacer ese trámite para el respeto de todas nuestras áreas cautivas en la cultura. Por ejemplo, las quenas del Perú y de Bolivia son una maravilla, suenan con un mensaje, con un ritual, como con un oxígeno. Con sus escalas pentatónicas generan un respeto. En nuestra Colombia, que tiene nueve zonas musicales, debemos encontrar una nueva propuesta para que los músicos de esta generación busquen la manera de interpretar las técnicas que nos lleven a la felicidad de ser parte del proceso de la música tropical.

¿Cuál se la la formación de Wganda Kenya que pisará Bogotá?

Los músicos en esencia son los originales. Jaime Galé estará presente cantando. También vienen otras voces: el maestro Carlos Piña va a tocar el saxo y va a cantar, el Maestro Tomate en los teclados y hay un conguero, que es Plácido, que puede tocar tres días el tambor y no se cansa. Joe Rodríguez estará en la batería y en el trombón el director de la banda sinfónica de la Universidad de Antioquia, el maestro Fernando Pabón. Para nosotros es un orgullo. Combinaciones que se dieron, de la vía láctea, que se dan en este país.

¿Qué papel tiene la música dentro de nuestro contexto?

La cultura pavimenta estas ideas para darle ilustración a la gente que no puede moverse porque piensa que la música tropical es de mala calidad. Pero no, de pronto los vemos bailando. Es nuestra idea. Las buenas palabras y situaciones que lleven a buenas emociones para sacar a nuestro país de todos esos problemas. Que la gente tenga ese privilegio de sentirse espiritualmente como ser, para no entrar en la corrupción. A través de la cultura, que es la Cenicienta en este momento, podemos aprender a digerir un proceso de vida.

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