Siempre tenemos al amigo que se quiere hacer el gracioso en el partidillo contra otras personas. Ya sea porque quiere hacer un caño en la salida, tirar un sombrerito perdiendo 2-1 o por sentirse Maradona cuando en su vida a fintado ni a su propia sombra. Pues bien, eleven esa situación a la enésima potencia cuando el escenario es un partido prácticamente profesional.En Inglaterra, durante la Sunday League se dio una curiosa y graciosa situación. En una extraña jugada, un futbolista, por cierto bastante pasado de tamales, acabó con el portero y defensas rivales en el suelo y con él a unos cuantos metros para marcar el gol.Sin embargo, el torpe delantero se quiso aventar una bicicleta muy al estilo de Robinho, el problema es que acabó enredándose con la pelota, trabándose y casi cayéndose, lo cual aprovechó el rival para quitarle la pelota y dejarlo haciendo el ridículo con una evidente cara de molestia de sus compañeros.
Y encima el recentro lo falla completamente solo. Una desgracia en verdad.