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Los Broncos de Denver le habían anotado a los Panthers de Carolina el touchdown que le aseguraba a Peyton Manning su segundo anillo de Súper Bowl. Toda la familia Manning —todos en un palco del estadio— estalló en euforia y celebración. Todos, menos Eli Manning.
Eli, con dos anillos de campeonato ya en sus vitrinas, era la cara más adusta en diez metros a la redonda. Impávido, el rostro del menor de los Manning no parecía muy contento ante el triunfo de su hermano. ¿Envidia? ¿Quería ser el único Manning con dos anillos de Súper Bowl? ¿Se bloqueó? ¿Seguía con la tensión del juego, analizándolo como jugador?
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De inmediato, se generó un subtrama para el Súper Bowl 50. El meme recorrió las redes sociales a velocidad luz. La imagen se repitió una y mil veces en televisoras y por internet.
Aun en el máximo nivel del futbol americano profesional, la sangre llama. Los hermanos no logran dejar de verse como hermanos, y los entramados familiares, los rincones más oscuros y el polvo bajo el tapete, resurge todo en un emparrillado. La NFL está lleno de linajes talentosos que se enorgullecen por presentar y representar el apellido en las glorias más altas del deporte, pero mantienen la imposibilidad de dejar su naturaleza competitiva a un lado. Historias hay muchas.
Un ejemplo que quedó más que evidente es el de los hermanos Long, que olvidaron que estaban en un juego de NFL en televisión nacional.
Chris y Kyle
Hijos del miembro del Salón de la Fama, Howie Long, los hermanos Chris y Kyle Long son de los pocos casos en que dos hermanos han llegado a un enfrentamiento en el campo, ambos al mismo tiempo sobre el emparrillado.
Protagonizaron uno de los momentos fraternales más simpáticos en un duelo de NFL cuando se enfrentaron el 24 de noviembre de 2013. No era muy probable que se diera un choque físico directo entre ellos, pues Chris, formado como ala defensiva en el lado izquierdo de los Rams de San Luis, solo tendría un cruce con Kyle, guardia derecho de los Bears de Chicago, si Chris cargaba por dentro. Nunca ocurrió.
Pero lo que sí ocurrió fue un regaño público de Chris, el hermano mayor, sobre Kyle. Se dio en el segundo cuarto cuando se desencadenó una serie de golpes ilegales y faltas personales donde volaron los pañuelos. De pronto, Chris salió disparado desde la banca hasta donde se estaban dando las agresiones y cuando parecía que iba a golpear a alguien, jaló a su hermano Kyle que estaba pateando a un jugador de los Bears que estaba en el suelo.
Entre la confusión, los demás jugadores y los réferis intentaron evitar ese jaloneo, pero cuando se dieron cuenta que eran los dos hermanos, los dejaron ser. Empezó entonces el fraternal regaño de Chris a Kyle, captado en vivo por la transmisión televisiva, que alertas a la subtrama que se estaba dando en el campo, dejaron la imagen a cuadro hasta que terminó la discusión. Los réferis que pasaban cerca ni siquiera se preocupaban por terminar el regaño, sino que se limitaban a sonreír ante la anécdota.
Sobra decir que el padre de ambos, Howie Long, debía estar ese día comentando para las transmisiones de los partidos como era habitual, pero la televisora le dio el día libre para que disfrutara el cruce entre sus hijos, si es que algo puede disfrutarse de un encare así, luego de toda una vida de soportar "cruces" en su casa.
Pueden ver todo el momento aquí.
Peyton y esa vez que Eli le hizo la misma cara
Menos de una semana después de ganar el Súper Bowl 50, Peyton Manning asistió al show cómico de Jimmy Fallon en la televisión estadounidense para seguir riéndose de la cara de su hermano Eli.
"Eli y yo siempre nos hemos apoyado", le explicó Manning a Jimmy Fallon en el programa. "Creo que (esa cara) es de Eli analizando el juego, y de cierta forma, metido en el juego como yo también lo estaría, como si estuviera jugando. Estaba igual de feliz que todos. Pero es cómico cuando vi ese video, Jimmy, yo he visto esa reacción antes en Eli y la reconozco de otros grandes momentos en mi vida. Tenía esa misma expresión".
Fue entonces que Jimmy Fallon sacó una imagen de cartón de tamaño real de Eli portando el famoso rostro, y Peyton recordó otros momentos en que Eli hizo la misma cara.
"Eli, los Colts me escogieron en la primera selección del Draft", le decía Peyton a la imagen de cartón, y la imagen cortaba al rostro de Eli. Impávido. "Eli, voy a tener gemelos. Vas a ser tío", y el cartón de Eli seguía impávido. "Eli, mi cuello ya sanó y voy a poder jugar de nuevo al futbol americano", insistía Peyton, y el cartón seguía inexpresivo.
En la competencia fraternal, no hay política correcta
John Harbaugh cruzó el terreno al terminar el Súper Bowl XLVII. Le acababa de ganar el título a su hermano Jim en un partido que marcó la primera vez en la historia que dos hermanos se enfrentaban como entrenadores en jefe en un juego de campeonato. Iba con la intención de darle un abrazo a su hermano —mayor por un año—, y consolarlo por la derrota.
Fotografía por Jason Bridge-USA TODAY Sports
John dirigía a los Ravens de Baltimore que habían derrotado 34 a 31 a los 49ers de San Francisco que dirigía Jim, en un juego apretado en el que hubo de todo, hasta un apagón de 34 minutos.
"Crucé el campo para saludarlo, y él (Jim) es un tipo grande y muy físico", narró John sobre aquel momento. "Lo vi, e iba a darle un abrazo, un pequeño abrazo de hermano para consolarlo".
Sin embargo, Jim anticipó la intención y simplemente le estiró la mano para limitar el contacto a un saludo, bloqueando cualquier intento de abrazo.
"Fue como si dijera, ¡no habrá abrazo!", recordó John en un discurso en la Universidad de Miami con su hermano Jim entre el público, y todos estallaron en risas al recordar la anécdota.
Aun entre hermanos cincuentones, la competencia nunca termina. Rivales desde pequeños, como Peyton e Eli, como Chris y Kyle, uno siempre querrá ser mejor que el otro. La política correcta, cuando hay ese nivel de confianza, tendrá que quedar para una mejor ocasión. La sonrisa de buen perdedor, también.
Tres generaciones de NFL
Son muchas las familias que han jugado al máximo nivel de futbol americano. En 2014, por ejemplo, había por lo menos catorce pares de hermanos jugando al mismo tiempo en la NFL.
Según el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional, hasta abril de 2016 se tenían contabilizados 224 casos de padres e hijos que habían jugado alguna vez en la NFL. Y hasta marzo de 2015, había 373 casos de hermanos jugadores en la liga.
Pero ninguna familia iguala a los Matthews, el único clan que ha jugado en la NFL por tres generaciones. Clay Matthews Sr. inauguró el linaje jugando entre 1950 y 1955 con San Francisco. Luego llegaron sus hijos Clay Jr. —entre 1978 y 1996 con Cleveland y Atlanta—, y Bruce —entre 1983 y 2001 con Houston y Tennessee—. La tercera generación de Matthews llegó a la NFL con cuatro nietos de Clay Sr: Clay III, Casey, Kevin y Jake.

Linaje de pateadores
Los Colquitt son para el despeje lo que los Manning han sido para el pase en la NFL. Jimmy Colquitt fue pateador de despeje con los Seahawks en 1985, pero fue su hermano Craig quien tuvo una carrera larga y prolífica.
Craig despejó para los Steelers y los Colts entre 1978 y 1987 ganando dos Súper Bowl con Pittsburgh. Luego, sus dos hijos, Dustin y Britton, también llegaron a la NFL como exitosos pateadores de despeje.
Peyton tenía razón
Cuando Peyton Manning dice que su hermano Eli siempre hace esa misma cara ante toda situación, parece tener razón. Peyton perdió el Súper Bowl XLVIII por paliza ante Seattle en su primer año con los Broncos de Denver. Ese día, Eli también estaba en un palco. Su reacción fue exactamente la misma. Su rostro era tan triste como el del mismo Peyton. La sangre —a pesar de ser la pareja de hermanos más exitosa en la historia de la NFL—, siempre será la sangre.
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