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Cultură

Varias trabajadoras sexuales nos cuentan cómo son sus clientes favoritos

"Son los que me envían fotos de sus mascotas, no de sus pitos, y los que respetan mi intimidad como yo respeto la suya".
3.6.16

Ilustración por Cei Willis.

Cuando digo que soy dominatrix, suelo recibir un millón de preguntas, a la mayoría de las cuales contesto encantada. Pero hay una que he oído demasiadas veces: ¿quiénes son tus clientes favoritos? La gente quiere oír historias jugosas sobre fetiches exóticos, celebridades y políticos. Lo entiendo. Las relaciones entre trabajadoras del sexo y clientes resultan fascinantes porque entran en el terreno de lo tabú. Pero el trabajo sexual no es más que eso, un trabajo más, por lo que mis clientes favoritos son como los de un escritor o un fontanero: los que me tratan con respeto.

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Ahí es cuando entra en juego la desmitificación del trabajo sexual. Tal como han demostrado Amnistía Internacional y la Organización Mundial de la Salud en numerosas investigaciones, los trabajadores y las trabajadoras sexuales de todo el mundo debemos enfrentarnos a diario con la violencia sistémica y los riesgos para nuestra salud, no por nuestra profesión, sino por el estigma que pesa sobre ella y por su condición de ilegal. El trabajo sexual y las actividades que contribuyen a que sea más seguro suelen estar penalizados, por lo que en caso de que nos agredan o nos violen no podemos acudir a la policía. Los riesgos son aún mayores para las trabajadoras sexuales negras, transexuales, inmigrantes y discapacitadas, así como para sus padres.

Se nos sigue considerando parias de la sociedad. Por eso digo que nuestros clientes favoritos realmente son los que respetan nuestros procesos de selección, los que nos pagan, los que no nos acosan o nos humillan mientras nosotras no perdemos la sonrisa y asentimos.

Respetan mis horarios y no me llaman por teléfono, con el pito en la mano, para venirse gratis mientras hablan conmigo

Mis clientes favoritos leen con detenimiento mi sitio web, se aprenden mis horarios, tarifas, servicios y mi forma de contacto preferente. No se quejan si les pido un depósito ni me piden servicios que no ofrezco. Respetan mis horarios y no me llaman por teléfono, con el pito en la mano, para venirse gratis mientras hablan conmigo. Tampoco se presentan antes de la hora, cuando aún estoy abrochándome el corsé.

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Mis preferidos son comunicativos y suelen repetir: cuanto más a menudo veo a un cliente, mejor nos lo pasamos los dos. Tengo una clienta desde hace tres años a la que le encanta que le inflija dolor intenso, y es una de mis favoritas porque entre las dos hemos creado formas nuevas, más eficaces y seguras, de darle placer. Pregunté a otras trabajadoras del sexo qué hace que un cliente se convierta en su favorito y esto es lo que me contaron.

Britney*
25 años

Por lo general, mis mejores clientes son señores de 65 años o más. Supongo que es porque entran en una etapa de sus vidas en las que se sienten solos. Además, tienen asumidos los límites en la relación cliente / trabajadora y no intentan sobrepasarse. Son clientes que siempre repiten.

Mis clientes favoritos leen con detenimiento mi sitio web, se aprenden mis horarios, tarifas, servicios y mi forma de contacto preferente

Neil tiene 96 años y es adorable. Nunca hemos pasado de que me acaricie o me dé besitos por el cuerpo cuando aún estamos vestidos de cintura para abajo. Decir que es tremendamente respetuoso conmigo es quedarse corta. Es un alivio saber que cuando estoy con él no corren peligro mi integridad ni mi privacidad. Muchas veces tenemos momentos de gran intimidad en los que nos contamos cosas de nuestras vidas.

También está Terry, un abogado de sesenta y tantos al que le vuelve loco el látex y los tacones altísimos. En los últimos tres años ha perdido un poco de esa chispa graciosa que solía tener. Es muy creativo y atrevido en la cama, pero cada vez está peor de la vista y cuando viene a verme tiene que usar el monitor cardiaco. Nuestras sesiones son muy extenuantes y siempre está derrochando generosidad haciéndome regalos y dándome propinas. Nuestra relación se basa en la confianza y el respeto mutuo.

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Alicia*
19 años

A N le intrigaban mi sinceridad y mi franqueza. A diferencia de otros clientes horribles, no me trata con condescendencia por mi educación o mi edad. Nuestra relación profesional parece más una amistad en la que los límites están claramente trazados y se respetan. Es uno de mis favoritos porque me hizo ver que podía venderme basándome en personalidad y mi aspecto. Ahora dejo bien claro que no quiero que los clientes me contraten por ser una adolescente cachonda, sino una adolescente cachonda "y más".

Siempre son bienvenidos los clientes limpios, puntuales, que respetan mis límites profesionales y personales y que me pagan bien

Otro de mis favoritos es K, al que le gusta llevar la batuta en nuestros encuentros sexuales. Con el tiempo me he sentido cómoda como para sugerirle cosas nuevas. Siempre tengo la sensación de que mi relación con K evoluciona, no sólo profesionalmente, sino como amistad.

Mis mejores servicios han sido con clientes que parecen disfrutar el tiempo que pasan conmigo, no solamente por mi aspecto o la calidad del servicio, sino también por mi forma de ser. Siempre son bienvenidos los clientes limpios, puntuales, que respetan mis límites profesionales y personales y que me pagan bien. Pero lo que los convierte en favoritos es el hecho de que nos gustemos mutuamente como personas.

Cordelia
26 años

Mis clientes preferidos no son los más jóvenes o atractivos, sino los que son sinceros cuando me dicen que me veo hermosa, aunque aparezca con las medias rasgadas o una uña rota. Son los que me envían fotos de sus mascotas, no de sus pitos, y los que respetan mi intimidad como yo respeto la suya.

Mis clientes preferidos entienden que cuando cancelo una cita es porque soy humana y tengo un problema de salud o una emergencia familiar. Nunca actúan como si tuvieran derecho sobre mi tiempo. Son los que me pagan la tarifa completa cuando cancelan a última hora porque entienden que contaba con ese ingreso y que, como empresaria, tengo gastos que cubrir al margen de que se produzca o no esa cita. Mis clientes favoritos son joviales, generosos, limpios y respetuosos.

Algunos de mis clientes estrella incluso me presentan a sus parejas y me regalan sesiones para hacerme feliz. Para mí eso es un gesto muy feminista, indica que las mujeres merecen el mismo placer por el que suelen pagar los hombres. Hay que señalar que los clientes que tengo no son todos hombres con pareja.

*Se han cambiado algunos nombres.

Sigue a Margaret y Cei en Twitter.