Cultură

Hacer yoga pacheco es perfecto para mí porque odio el ejercicio

Una actividad física que requiere relajación y promueve la consciencia puede hacerse mucho mejor con un poco de mariguana.
6.4.16

Fotograma vía 'Daily VICE' de VICE Canadá.

"¿Tomaste la clase de Lu? ¡Llevo un año viniendo a este centro y todavía me da miedo tomar la clase de Lu!", dijo la mujer que estaba a mi lado mientras extendía su tapete de yoga para la clase de yoga que estaba por empezar.

Acababa de terminar mi primer clase de yoga con mota, que también fue mi primera clase de yoga, que también fue mi primer periodo de ejercicio continuo desde que me salí de la clase de gimnasia en prepa. Ese "Lu" se refería a Lucelene Pancini, la instructora y fundadora de House of Yoga. Y sí, su clase me dejó molido.

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El estudio está ubicado la parte trasera de una tienda de parafernalia cannabis en el centro de Toronto. Es una habitación cómoda que imagino debe ser igual a muchos otros centros de yoga. Lo que hace única a esta clase es el vaporizador al frente de la clase, junto a las bocinas para el iPod. El vaporizador es una pieza importante del equipo de este centro de yoga que se especializa en clases de yoga con mota.

Nunca me ha interesado hacer yoga porque soy flojo por naturaleza y es algo que se encuentra muy fuera de mi zona de confort. Sin embargo, la idea de participar en una actividad física que incluye mota es lo suficientemente reconfortante como para despertar mi interés.

La combinación de cannabis y yoga no es nada nuevo. Los defensores de esta modalidad analizaron la historia de la cannabis en India y creen que la "hierba" que mencionan los sutras antiguos del yoga se la cannabis. Para mí, una actividad física que requiere relajación y promueve la consciencia al mismo tiempo podría obtener muchos beneficios con un poco de mariguana.


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La encarnación moderna de yoga con mota empezó con las clases del instructor y educador sexual Dee Dussault poco después del año 2000 en Toronto. Ahora que Dussault se reubicó en San Francisco, House of Yoga es el lugar para tomar clases de yoga con mota en Toronto y se está volviendo muy popular. Algunas clases son en la noche y otras son muy temprano en la mañana. En la clase de yoga a la que fui había puros instructores y alumnos mucho más avanzados que yo.

Después de extender nuestros tapetes y colocarnos en postura de meditación, me sugirieron no excederme en la primera clase. Nos pasaron las bolsas de vapor de sativa y después empezamos con las posturas. Fue lo más difícil que he hecho en mi vida pero logré mucho más de lo que imaginé, supongo yo, gracias al poder de la mota. Estaba lo suficientemente relajado como para probar cosas que jamás me habría atrevido a hacer, como la postura de cuervo. Sí, me fui de cara inmediatamente después de hacer esa postura pero estaba tan cómodo que me paré y seguí con la clase. La clase de una hora fue una de las experiencias más agotadoras y extrañamente rejuvenecedoras que he tenido —casi igual que mi mini viaje con hongos—.

Cuando terminó, nos sentamos en nuestros tapetes y meditamos con más bolsitas de vapor (que esta vez era de indica, una cepa tranquilizante). La sensación que experimenté cuando inhalé la cannabis fue muy diferente a la que tengo normalmente cuando fumo. No sé si fue la combinación de las endorfinas con los cannabinoides pero en verdad fue una experiencia reparadora.

Después de la clase, hablé con otros estudiantes y me sorprendió que muchos compartían historias similares. Todos practicaban yoga en otro centro, probaron el yoga con mota y quedaron encantados. Yo habría hecho lo mismo.

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