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Tengo que admitir que algunos fueron muy buenos —tan buenos como papas fritas con cátsup y mayonesa—, pero estoy hablando del acto en sí. Los besos, los toqueteos, los latidos, las palabras sucias. La dulce crudeza, el deseo y la rodilla atorada en el asiento del coche. Amo tener sexo, simplemente no llego. ¿Cómo puedo hacerlo?Hago ruidos y tiemblo porque eso les gusta a los hombres. Una vez le conté mi problema a un tipo con el que salía. Dos copas de vino me pegaron y alentaron mis sinapsis. Él era guapo, más grande que yo y tenía toda una historia que en realidad a mí no me importaba. Pensé que sería un experimento interesante: quería ver qué pasaría, cómo reaccionaría. Al principio como que se sacó de onda, tal vez se sintió un poco incómodo. Me recomendó usar almohadas y frotó mi clítoris de forma que parecía un sinsentido. Yo simplemente estaba allí acostada viendo la cobija color mamey.
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He aquí mi opinión: si la gente dejara de darle tanta importancia al hecho de que no puedo tener un orgasmo, entonces tal vez al fin podría dejarme ir y llegar. Estoy harta de preocuparme de que mi incapacidad para venirme amenace mis relaciones y estoy casi segura de que es el estrés el que no me deja lograr el orgasmo.Así que déjenme darles un consejito, queridos seres: el sexo puede ser increíble sin necesidad de que haya un orgasmo. Para mí en realidad sólo es la brillante cereza del pastel. Tener intimidad con la persona correcta es muy emocionante y satisfactorio. El calor en el aire, el quedarte sin aliento antes de un beso… todo eso sabe mejor que un helado de chocolate. Me hace feliz hacer feliz a la gente. Los orgasmos no son mi prioridad. Estaría muy padre que en algún momento tuviera uno, pero todos debemos relajarnos un poco para que eso ocurra.