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Frescómics

El amor dibujado es mejor que como lo pintan

Esta caricaturista de Barcelona nos muestra un lado ácido, terrible y realista de las relaciones de pareja que viven en la modernidad.
7.10.15

Las relaciones amorosas son de los mayores dramas de la vida cotidiana del urbanita promedio contemporáneo: ¿Culpa de las chick flicks y comedias románticas de Hollywood? ¿Culpa de las telenovelas? ¿Culpa del reggaeton? ¿Culpa de nuestra formación escolar en valores? En fin, sea culpa de quien sea, el amor es uno de los temas de nuestras vidas que más nos confunde, emociona y desconcierta, o bueno, para ser académicamente preciso, quizá no sea en realidad el amor en sí mismo lo que nos enreda sino la forma torpe en que lo procesamos y gestionamos en nuestras existencias.

Esta torpeza que nos caracteriza a todos es un terreno fértil para la creación artística, y, sobre todo, fértil para esos artistas con inclinación natural hacia el humor, la ironía y el sarcasmo: no en vano Woody Allen construyó una próspera carrera cinematográfica explotando lo ridículo que somos sentimentalmente. Esta inclinación hacia el humor y la explotación sarcástico-irónica es el caso de Flavia Banana, la artista que les presento en esta ocasión.

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Flavita Banana es una dibujante e ilustradora que vive en Barcelona y que se dedica a dibujar con descarado placer y desparpajo. Principalmente usa mujeres como protagonistas de historias sensuales y sensibles, pero al mismo tiempo chistosas y cómicas, que ridiculizan muchos de nuestros preceptos y conceptos del amor como estructura social importante.

Viendo los dibujos de Flavita, me pregunto: ¿en qué momento se volvió tan importante ritualizar los instantes de afecto hasta llegar al punto de la estereotipación y el acartonamiento? Si vemos con detalle su dibujo de una propuesta de matrimonio en la que la futura "prometida" le pide a su futuro "esposo" que pose nuevamente frente a la cámara cuando este le pide la mano, instantáneamente me hace morir de risa, pero después me hace preguntarme: ¿habrá pasado en la vida real? Pienso un poco y sinceramente creo que quizás sí.

En ese momento veo que esta artista logró pegarle a algo más profundo que simplemente un chiste de Instagram. Claramente se valió del humor para realizar un señalamiento de una estructura social cursi, que, si la observamos con detenimiento, es realmente chistosa: la arrodillada medieval sumisa como petición de casamiento. Lo cómico de la imagen es que este gesto medieval tenga relevancia en la era del inteligentófono y la red social. Un total anacronismo que resulta doblemente cómico porque tiene que repetirse para quedar "correctamente" autenticado, ejecutado y registrado, o más bien simulado, para captar la espontaneidad y poder comunicarla al mundo vía Facebook.

En esta misma onda vemos al palo de selfie para parejas muy exigentes, una imagen genial de esas que pueden inspirarte a tomar un lápiz y dibujar un cómic pensado ¿Por qué no se me ocurrió esa idea antes?

Mi favorita, sin embargo, es ese microcómic de un panel que cuenta una elipsis temporal de toda una vida, en el que convergen los elementos canónicos de un viejo matrimonio (cama, barriga y control remoto) con un comentario tan cruel, tan agudo, tan acertado y tan inteligente que no es posible dejar de reir una vez leído: "José Luis, yo no leí Madame Bovary para esto".

Finalmente, y luego de repasar varios de los dibujos de Flavita y sus voluptuosas chicas en bicicleta, (que me recuerdan ese gran sencillo de Queen de 1978 que traía por un lado Fat Bottomed Girls y por el otro Bicycle Race) me quedo con la sensación de creer que el mundo podría ser un mejor lugar si no nos tomarámos tan en serio ese tema del amor, y pudiéramos vacilarnos la cosa al estilo de la Maja desnuda y Goya en el cómic que narra el momento en que el maestro pictórico vuelve al lecho amoroso con el condón puesto: sin prisa pero sin lentitud.

Puedes ver más del trabajo de Flavia aquí.