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Ser vegano no tiene nada de pretencioso

¿Por qué les interesa tanto lo que como? De pronto todos los omnívoros son expertos en nutrición y se preocupan mucho por mi fuente de proteínas. ¡Déjenme en paz!
28.7.14

Playera via Skreened.

Hace unos días recibí un email en el que alguien muy enojado me reclamaba por un artículo que escribí sobre un restaurante. En dicho artículo mencioné que no era muy fan de comer en restaurantes pretenciosos. También mencioné que soy vegano. Esto no le agradó mucho al joven que me escribió el mail. “¿Cómo te puedes burlar de las personas por ser pretenciosas si tú también eres un pinche vegano?” escribió el chico. “Vete a la verga”.

Volví a leer los comentarios del post en cuestión. No era el único que compartía esa opinión.

Otro de los que comentaron, Dante Thompson, escribió que yo era un “imbécil” por pedir comida vegana. También me dijo “pinche hipster”.

Otro güey llamado Riley Ulrich escribió: “Eres un pinche pedazo de mierda y deberían despedirte. Todos te odian”.

La idea de que soy un pretencioso a la hora de comer se me hace muy extraña. Aquí arriba les muestro una foto de mi lunch de hoy. Una baguette de Subway con un aspecto miserable hecha con sustituto de carne. Desayuné unos Doritos y pienso cenar en Taco Bell. Si omitimos los productos animales, como igual que un niñito quisquilloso (o, al menos, como un skater adulto).

Cuando cumplí 20 empecé a intentar comer ensaladas o alguna otra clase de mierda saludable al menos una vez al día, porque se supone que eso hacen los adultos. Pero no me gusta. En un mundo ideal comería sólo carne y queso dentro o sobre alguna clase de carbohidrato gris. Pero no vivimos en un mundo ideal. Vivimos en un mundo donde la comida que sabe mejor da como resultado muerte y sufrimiento.

Es por eso que no como carne o productos animales. Porque la carne y los productos de origen animal son una puta lástima. No tengo que decirles de dónde viene la carne y los productos lácteos porque ya lo saben. Además ya saben que se ve como una maldita y miserable pesadilla de picos cercenados, tornillos en el cerebro y cadáveres que se retuercen sobre pisos mugrientos.

Estamos todos de acuerdo en que es horrible, ¿cierto? Sin importar si consumen o no los productos finales de la industria de la carne y de los lácteos, es seguro que admiten que la muerte masiva e industrializada no es nada agradable. Existen muchas otras cosas de las que podría hablar con detalle aquí, por ejemplo: los gases de efecto invernadero provocados por la industria de la carne o el agua contaminada que desechan o que la carne causa cáncer. Pero nada de eso sería honesto porque no es algo que haya considerado cuando decidí volverme vegano.

No estoy diciendo que de algún modo soy más ético que ustedes porque trato de no lastimar a los animales. Nadie es ético. Los humanos somos un cáncer. Todo mejoraría si muriéramos. Estoy escribiendo esto desde una laptop que usa energía que proviene de combustibles fósiles que contienen minerales extraídos ilegalmente en zonas conflictivas y, supongo, que fue fabricada en condiciones muy diferentes a las condiciones en las que estoy trabajando en este momento.

También traigo puesta una playera que costó 80 pesos. No estoy muy seguro de cómo se fabricó, de cómo se envió a EU y cómo fue puesta a la venta para que yo la comprara, pero me imagino que seguro a alguien en algún lugar le esta yendo de la verga gracias a esta cadena, puesto que esta playera sólo costó 80 pesos. ¿Qué tan horrible es eso? Traigo puesta una playera que probablemente hizo miserables a muchos seres humanos durante el proceso de producción, estoy casi seguro de que hizo un daño considerable al planeta de algún modo y ni siquiera sé de dónde vino o cómo se hizo. No hay una manera de vivir en este mundo contemporáneo sin hacer cosas moralmente reprobables todos los días.

Lo que intento decir es que soy un pedazo de mierda. Y también ustedes lo son. Y no me importa lo que comen. Pueden comer lo que quieran, cuando quiera y como chingados quieran. Como dije antes, aparte de todo el asunto del asesinato, casi no me importa lo que como. En definitiva no tengo tiempo para preocuparme por lo que metan a sus bocas.

Creo que muy pocas personas están completamente de acuerdo con el hecho de que el animal murió para que coman. No me puedo imaginar entre las personas que están leyendo esto haya quienes sí comerían un sándwich McRib aún si tuvieran que vivir todo el proceso de criar a la vaca, masacrarla, destriparla, limpiar los restos que quedan en el piso con una manguera a presión y luego ellos mismos convertir todo ese gore en un bocadillo en forma de chuleta. Estoy seguro que algunos de ustedes podrían y está bien.

Cuando la gente adopta una postura moral en contra algo de lo que estamos orgullosos, nos sentimos como si nos estuvieran juzgando. Es por eso que odiamos a los hippies, a los freeganos, a Gwyneth Patrol o a los que conducen autos eléctricos. Porque esas personas nos hacen sentir como que nos están juzgando. Y cuando alguien cree que lo están juzgando, entonces actúa como un imbécil. Como cuando Heather Graham pisoteó la cara de ese tipo en la película Boogie Nights.

También está el estereotipo de vegano moralista. Del que se habla en la tan repetida broma de “¿Cómo encuentras un vegano en una cena?” No estoy seguro si es sólo un efecto secundario que tengo por tratar de evitar lo más que puedo salir con esos estúpidos, pero en ningún momento me he topado con un vegano moralista. Aunque sí me he topado con muchos moralistas que comen carne. La clase de gente que cita textualmente a Ron Swanson y cree que el tocino, como concepto, es gracioso.

Estos moralistas son la clase de gente que tiene un sinfín de dudas acerca de mi alimentación, en especial por las proteínas. Muchas, muchísimas dudas acerca de las proteínas. No estoy seguro de por qué mi alimentación es algo que le interesa a las personas que no conozco. No recuerdo haber visto nunca a alguien que se preocupara tanto por la alimentación de otras personas, excepto por la de los veganos, de Live Aid o de aquellos que comen sillones en My Strange Addiction (serie documental que se enfoca en las comportamientos compulsivos).

Hay muchas otras cosas que hago y que son malas para mi salud, pero a nadie nunca le importa un carajo. Casi siempre pasa inadvertido el hecho de que vivo a 1.5 kilómetros de la carretera, bebo cerveza al menos una vez por semana e ingiero bebidas de dieta casi a diario. Sin embargo, de pronto todas las personas que conozco son expertas en nutrición y quieren saber de dónde obtengo mis proteínas, mis vitaminas D y mi hierro. No tengo idea de dónde las obtengo, si es que lo hago. Estoy seguro de que ni ustedes saben de dónde las obtienen. Sólo porque tienen una hamburguesa de pollo en su combo de BK en lugar de una hamburguesa vegetariana no significa que de pronto sus cuerpos están en perfecto equilibrio nutricional.

Lo que más me confunde de este resentimiento hacia los veganos es la satisfacción que siente la gente cuando los ven fracasar. En el artículo que mencioné antes, publiqué una foto de algo que había comido. Aunque en ese momento no me di cuenta, la comida que ingerí contenía huevo. Comer productos de origen animal es algo que sucede por accidente de vez en cuando. No es algo tan grave. Sin embargo, hubo muchos que me hicieron notar, de una manera engreída y maliciosa, que había comido un producto de origen animal.

Si viera a alguien que intenta hacer algo bueno por un animal y la cagan, no creo que mi reacción inmediata sería ufanarme y burlarme de ellos sólo por eso. No leí la entrada de un blog llamada “I Died Today” (Hoy morí) que trataba del perro moribundo y pensé: “¡Jaja! ¡Estas personas intentaron curar el tumor del perro pero no lo lograron!” Aunque tal vez ustedes sí. Me vale.

Ahora, si me disculpan, me voy a Taco Bell. Por favor deme frijoles en vez de carne y nada de queso.

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