Asistente de fotografía: Patricia Reyes. Peinado y maquillaje: Nina Belhkir/MikasSoy mitad francesa y mitad cingalés y, cuando veo fotografía de moda contemporánea, no me siento identificada. Además, solía modelar, y el único trabajo que podía conseguir era sentada en posición de loto con un puto bindi en la frente: ya sabes, sesiones fotográficas “étnicas”.
Quería tomar estas fotos para poder mostrárselas a algunas chicas que viven en Suecia, pero que no se ven para nada como pensamos que las suecas se “deberían” ver. Todas las chicas que se desnudaron para mí tenían orígenes completamente distintos. Maria es mitad moldava y mitad cubana; Hedvig, mitad trinitense y mitad sueca; Olga, mitad italiana y mitad polaca; Naomi, mitad barbadense y mitad sueca; Signe, mitad alemana-senegalés y mitad sueca-noruega, y los papás de Haddy son de Gambia.
Ropa interior Cosabella. Calcetines Coming Soon por Yohji Yamamoto. Collar Tanja Malo.MARÍA, 19 añosVICE: ¿Dónde creciste?
Maria: Me cambié a Suecia cuando tenía siete años. De Moldavia. Mi ma es de Moldavia, y mi papá, cubano. Se conocieron como estudiantes de intercambio en Ucrania en la era soviética. Moldavia todavía la siento como casa. ¿Cómo te sentías de niña por tu apariencia?
Cuando crecí, había muy poca gente oscura en Moldavia. Eso ha cambiado, pero es un país muy racista. Nunca sentí que alguien me dijera algo negativo, pero, por otro lado, ¡yo siempre me vi como blanca! Si creces con gente clara, entonces asumes eso. Fui una vez, de 3 años, con mi mamá y le dije: “Mamá, mamá, soy blanca, ¿verdad?”. ¿Cómo te querías ver?
He tenido diferentes períodos. Mi época Beyoncé, cuando quería un culo más grande. Siempre me han jalado en dos direcciones la blanca y la negra. Así es cuando eres una mezcla. O, tal vez, no. Porque siempre he pensado que los mulatos son guapos, pero hay ciertas cosas, como ¿no podría tener el pelo de mi mamá?, ¿no podría tener el culo de mi abuelita paterna?
Brazalete Tanja Malo.HADDY, 26 añosVICE: ¿Te molestaron alguna vez de niña por tu apariencia?
Haddy: No. Oh, hubo una ocasión, de hecho. Estaba jugando voleibol, y una chica me dijo algo así como: “¡Maldita turca!”, y yo le dije: “¡No soy turca: soy negra!”. Pero, fuera de eso, no he tenido muchos problemas. ¿Cómo te sientes con tu apariencia hoy?
Orgullosa. En Suecia, me siento única. Recibo atención adonde voy. Normalmente, los clubes están llenos de suecos. Hay muchas personas que te encuentran exótica. ¿Piensas que a las personas les afecta cuando una cierta apariencia se sobreexplota en las corrientes de moda? ¿O somos lo suficientemente inteligentes para decidir por nosotros mismos sobre cosas importantes, como esa?
Estaba haciendo una pasarela, y estaban ahí unas chicas muy pequeñas, tal vez de 7 u 8 años, hablando de cómo no podían comer dulces porque iban a engordar. Era tan raro. ¿De dónde sacaron eso?
Bra Cosabella.HEDVIG, 25 añosVICE: ¿Qué pensabas sobre tu apariencia cuando estabas creciendo?
Hedvig: Pensaba que yo era blanca. Hasta que tuve 6 años y se burlaron de mi pelo, pensé que me veía justo como mi mamá. ¿Qué hay del racismo?
Eso es algo bueno de Suecia: casi no hay racismo aquí. ¿Pero existe?
Más o menos. Estoy estudiando medios y comunicación, y en ningún evento de negocios al que he ido ha habido gente de color. ¿Cómo te sientes con tu apariencia el día de hoy?
Estoy muy feliz sobre cómo me veo. Ahora los mulatos se están haciendo más comunes en Estocolmo, pero no siempre fue así. La mayoría de la gente mezclada que sale a clubes tiene entre 18 y 20 años. ¡Pero de mi edad—25, 26—no hay muchos! Me encanta no verme como todos los demás. ¿Sientes que estás atrapada en medio por tener orígenes mixtos?
Cuando estoy aquí, siempre me siento completamente sueca. Pero, cuando voy a los Estados Unidos, por ejemplo, me tratan como una persona negra. Eso fue una cogida cerebral la primera vez que fui. De pronto, toda la gente tiene todas estas preconcepciones sobre mí. Un tipo que conocí me dijo: “Si todo lo convertimos en una guerra, ¿qué lado crees que te recibiría?”. Y le contesté que sí, que suponía que el lado negro, y me dijo: “¿Ves? ¡Eres negra!”. ¿Qué tipo de hombres te acosan?
Creo que ningún sueco me ha invitado a salir. Puedo ir al club más blanco de toda la ciudad, y, si hay un tipo negro, sé que se me va a acercar. Creo que es mi tipo de cuerpo. Es algo cultural. Si llegara a Trinidad y Tobago con un cuerpo flaquísimo, la gente me diría: “¡Tenemos que alimentarte, chica!”.
Camisón NOM*d. Collar Bijules NYCOLGA, 23 añosVICE: ¿Cómo te sentías con tu apariencia al crecer?
Olga: A veces hubiera sido divertido ser una rubia hermosa, pero, al mismo tiempo, tuve mucha autoestima. La aprendí de mi mamá. ¿Cuál es el aspecto favorito de cómo te ves?
Tengo colmillos, que solía odiar. Iba al dentista cuando era niña y pedía que me pusieran paladar, pero, como solo era cosmético, no hacían nada al respecto. Me ponía superfuriosa. Pero ahora la gente me reconoce por mis colmillos. ¿Qué tal el racismo? ¿Has visto algo de eso?
En Italia y Polonia, la gente hace comentarios racistas abiertamente. En Suecia, a escondidas. Son las señoras educadas que adoran la ecología y van al teatro las que dicen que les gustan las cosas “exóticas” y “étnicas”. Eso es completamente racista y condescendiente aunque no se den cuenta de que están siendo racistas. ¿Ha habido alguna vez un choque entre tus dos orígenes?
De hecho, tengo tres orígenes. Me veo italiana, pero de esa cultura es de la que menos conozco. Soy muy sueca, pero en la escuela siempre soy la “polaco-italiana”. ¿Es una ventaja la belleza?
Definitivamente es una ventaja. Creo que me han dado trabajos basados en mi apariencia, porque me veo limpia, amable e inofensiva. Desafortunadamente, viéndote así es más fácil conseguir ciertos trabajos, en especial si eres una chica. La gente prefiere que las chicas se vean así. Y a veces es tentador ajustarse a lo que quieren sólo porque conseguirás algo con mayor facilidad.
Calcetines y bra Agent Provocateur. Collares Fafafa.SIGNE, 19 añosVICE: ¿Qué pensabas de tu apariencia cuando eras niña?
Signe: Estaba plenamente consciente de que no era blanca. Cuando veía a alguien en la calle que se veía como yo, me quedaba quieta. Mis dos hermanas se ven blancas aunque tengamos el mismo papá. ¿Cómo te sientes hoy con tu apariencia?
Todavía tengo un ideal muy distinto. Así no es como me quiero ver. Mejora con cada año, pero hay momentos en los que no es tan cagado. Obviamente, a nadie más le importa. Sé que todo está en mi cabeza. Sé que mis amigos me quieren por quien soy y no por como me veo. ¿Alguna vez has deseado ser blanca?
Seguro. Me siento blanca. Mis amigos me dicen que soy la persona más blanca, anglosajona y protestante que conocen. Me siento completamente sueca. ¿Qué es lo que más te gusta de tu apariencia?
Creo que es única. La gente nunca adivina de dónde soy. Algunos dicen que soy mitad asiática; otros, que soy brasileña. Es gracioso. Especialmente en los inviernos, cuando estoy pálida, la gente me pregunta si soy de Francia o de algún otro sitio. ¿Tienes algún consejo de belleza para nosotros?
Las semanas en las que me enfiesto mucho, bebo mucho y duermo poco es cuando mejor me veo. Creo que el alcohol me hincha la cara y me hace ver llenita o algo así. Así que: mucha fiesta.
Shorts Bernhard Willhelm. Brazalete Fafafa.NAOMI, 24 añosVICE: ¿De dónde eres?
Naomi: De un área donde no hay mucha gente de color ni inmigrantes, así que suelo ver muchas actitudes en mi contra. Pero aprendí a morder muy rápido. Sólo digo: “No está bien decir eso”. ¿Se han burlado de tu apariencia?
No, pero la gente solía pensar que era gracioso comentar que soy oscura. Eso era raro al ir a Barbados, de donde es mi papá. En Suecia soy negra, pero en Barbados soy clarita. Si le digo a alguien que soy de Barbados, me corrigen y me dicen que mi papá es de Barbados y que yo soy de Suecia. ¿Qué piensas del racismo en Suecia?
Está escondido dentro de más personas de las que piensas. ¿Cómo lo encuentras?
El lugar en el que crecí es conocido por ser racista a escondidas. Una vez hubo un programa en la TV sobre nuestra escuela. Nos entrevistaron. Había suásticas pintadas en toda la escuela y grafiti de supremacistas blancos. El director, todo limpio y pulcro en su traje, fue cuestionado por la reportera: “¿Qué opina de todo este racismo? ¿Qué está haciendo al respecto?”. El director contestó: “¿Racismo? No lo había notado”. Yo me quedé así de: ¿qué? ¡Las paredes de mi escuela dicen que Hitler era un buen hombre! ¿Quiénes escriben esas pendejadas?
Lo enfermizo es que son las mismas personas que te dicen hola en el pasillo. Para mí, todos son parecidos: “Tú estás bien porque hablas perfectamente el sueco”. Hay chicos en la escuela con esos puntos de vista. Es enfermizo.
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Maria: Me cambié a Suecia cuando tenía siete años. De Moldavia. Mi ma es de Moldavia, y mi papá, cubano. Se conocieron como estudiantes de intercambio en Ucrania en la era soviética. Moldavia todavía la siento como casa. ¿Cómo te sentías de niña por tu apariencia?
Cuando crecí, había muy poca gente oscura en Moldavia. Eso ha cambiado, pero es un país muy racista. Nunca sentí que alguien me dijera algo negativo, pero, por otro lado, ¡yo siempre me vi como blanca! Si creces con gente clara, entonces asumes eso. Fui una vez, de 3 años, con mi mamá y le dije: “Mamá, mamá, soy blanca, ¿verdad?”. ¿Cómo te querías ver?
He tenido diferentes períodos. Mi época Beyoncé, cuando quería un culo más grande. Siempre me han jalado en dos direcciones la blanca y la negra. Así es cuando eres una mezcla. O, tal vez, no. Porque siempre he pensado que los mulatos son guapos, pero hay ciertas cosas, como ¿no podría tener el pelo de mi mamá?, ¿no podría tener el culo de mi abuelita paterna?

Haddy: No. Oh, hubo una ocasión, de hecho. Estaba jugando voleibol, y una chica me dijo algo así como: “¡Maldita turca!”, y yo le dije: “¡No soy turca: soy negra!”. Pero, fuera de eso, no he tenido muchos problemas. ¿Cómo te sientes con tu apariencia hoy?
Orgullosa. En Suecia, me siento única. Recibo atención adonde voy. Normalmente, los clubes están llenos de suecos. Hay muchas personas que te encuentran exótica. ¿Piensas que a las personas les afecta cuando una cierta apariencia se sobreexplota en las corrientes de moda? ¿O somos lo suficientemente inteligentes para decidir por nosotros mismos sobre cosas importantes, como esa?
Estaba haciendo una pasarela, y estaban ahí unas chicas muy pequeñas, tal vez de 7 u 8 años, hablando de cómo no podían comer dulces porque iban a engordar. Era tan raro. ¿De dónde sacaron eso?
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Hedvig: Pensaba que yo era blanca. Hasta que tuve 6 años y se burlaron de mi pelo, pensé que me veía justo como mi mamá. ¿Qué hay del racismo?
Eso es algo bueno de Suecia: casi no hay racismo aquí. ¿Pero existe?
Más o menos. Estoy estudiando medios y comunicación, y en ningún evento de negocios al que he ido ha habido gente de color. ¿Cómo te sientes con tu apariencia el día de hoy?
Estoy muy feliz sobre cómo me veo. Ahora los mulatos se están haciendo más comunes en Estocolmo, pero no siempre fue así. La mayoría de la gente mezclada que sale a clubes tiene entre 18 y 20 años. ¡Pero de mi edad—25, 26—no hay muchos! Me encanta no verme como todos los demás. ¿Sientes que estás atrapada en medio por tener orígenes mixtos?
Cuando estoy aquí, siempre me siento completamente sueca. Pero, cuando voy a los Estados Unidos, por ejemplo, me tratan como una persona negra. Eso fue una cogida cerebral la primera vez que fui. De pronto, toda la gente tiene todas estas preconcepciones sobre mí. Un tipo que conocí me dijo: “Si todo lo convertimos en una guerra, ¿qué lado crees que te recibiría?”. Y le contesté que sí, que suponía que el lado negro, y me dijo: “¿Ves? ¡Eres negra!”. ¿Qué tipo de hombres te acosan?
Creo que ningún sueco me ha invitado a salir. Puedo ir al club más blanco de toda la ciudad, y, si hay un tipo negro, sé que se me va a acercar. Creo que es mi tipo de cuerpo. Es algo cultural. Si llegara a Trinidad y Tobago con un cuerpo flaquísimo, la gente me diría: “¡Tenemos que alimentarte, chica!”.
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Olga: A veces hubiera sido divertido ser una rubia hermosa, pero, al mismo tiempo, tuve mucha autoestima. La aprendí de mi mamá. ¿Cuál es el aspecto favorito de cómo te ves?
Tengo colmillos, que solía odiar. Iba al dentista cuando era niña y pedía que me pusieran paladar, pero, como solo era cosmético, no hacían nada al respecto. Me ponía superfuriosa. Pero ahora la gente me reconoce por mis colmillos. ¿Qué tal el racismo? ¿Has visto algo de eso?
En Italia y Polonia, la gente hace comentarios racistas abiertamente. En Suecia, a escondidas. Son las señoras educadas que adoran la ecología y van al teatro las que dicen que les gustan las cosas “exóticas” y “étnicas”. Eso es completamente racista y condescendiente aunque no se den cuenta de que están siendo racistas. ¿Ha habido alguna vez un choque entre tus dos orígenes?
De hecho, tengo tres orígenes. Me veo italiana, pero de esa cultura es de la que menos conozco. Soy muy sueca, pero en la escuela siempre soy la “polaco-italiana”. ¿Es una ventaja la belleza?
Definitivamente es una ventaja. Creo que me han dado trabajos basados en mi apariencia, porque me veo limpia, amable e inofensiva. Desafortunadamente, viéndote así es más fácil conseguir ciertos trabajos, en especial si eres una chica. La gente prefiere que las chicas se vean así. Y a veces es tentador ajustarse a lo que quieren sólo porque conseguirás algo con mayor facilidad.
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Signe: Estaba plenamente consciente de que no era blanca. Cuando veía a alguien en la calle que se veía como yo, me quedaba quieta. Mis dos hermanas se ven blancas aunque tengamos el mismo papá. ¿Cómo te sientes hoy con tu apariencia?
Todavía tengo un ideal muy distinto. Así no es como me quiero ver. Mejora con cada año, pero hay momentos en los que no es tan cagado. Obviamente, a nadie más le importa. Sé que todo está en mi cabeza. Sé que mis amigos me quieren por quien soy y no por como me veo. ¿Alguna vez has deseado ser blanca?
Seguro. Me siento blanca. Mis amigos me dicen que soy la persona más blanca, anglosajona y protestante que conocen. Me siento completamente sueca. ¿Qué es lo que más te gusta de tu apariencia?
Creo que es única. La gente nunca adivina de dónde soy. Algunos dicen que soy mitad asiática; otros, que soy brasileña. Es gracioso. Especialmente en los inviernos, cuando estoy pálida, la gente me pregunta si soy de Francia o de algún otro sitio. ¿Tienes algún consejo de belleza para nosotros?
Las semanas en las que me enfiesto mucho, bebo mucho y duermo poco es cuando mejor me veo. Creo que el alcohol me hincha la cara y me hace ver llenita o algo así. Así que: mucha fiesta.

Naomi: De un área donde no hay mucha gente de color ni inmigrantes, así que suelo ver muchas actitudes en mi contra. Pero aprendí a morder muy rápido. Sólo digo: “No está bien decir eso”. ¿Se han burlado de tu apariencia?
No, pero la gente solía pensar que era gracioso comentar que soy oscura. Eso era raro al ir a Barbados, de donde es mi papá. En Suecia soy negra, pero en Barbados soy clarita. Si le digo a alguien que soy de Barbados, me corrigen y me dicen que mi papá es de Barbados y que yo soy de Suecia. ¿Qué piensas del racismo en Suecia?
Está escondido dentro de más personas de las que piensas. ¿Cómo lo encuentras?
El lugar en el que crecí es conocido por ser racista a escondidas. Una vez hubo un programa en la TV sobre nuestra escuela. Nos entrevistaron. Había suásticas pintadas en toda la escuela y grafiti de supremacistas blancos. El director, todo limpio y pulcro en su traje, fue cuestionado por la reportera: “¿Qué opina de todo este racismo? ¿Qué está haciendo al respecto?”. El director contestó: “¿Racismo? No lo había notado”. Yo me quedé así de: ¿qué? ¡Las paredes de mi escuela dicen que Hitler era un buen hombre! ¿Quiénes escriben esas pendejadas?
Lo enfermizo es que son las mismas personas que te dicen hola en el pasillo. Para mí, todos son parecidos: “Tú estás bien porque hablas perfectamente el sueco”. Hay chicos en la escuela con esos puntos de vista. Es enfermizo.