Cultura

Los sueños lúcidos podrían ayudar en el tratamiento del TEPT

Recién licenciado en la década de 1950, el Dr. Glen Just quería fomentar la curación del TEPT mediante los sueños lúcidos, tal como él mismo había hecho.

por Roc Morin
16 Febrero 2015, 7:33am

Arte de Roc Morin

Las pesadillas recurrentes empezaron cuando el Dr. Glen Just tenía cinco años. Todas las noches, unos soldados lo capturaban, lo arrastraban a un submarino y le hacían un agujero en la espalda con un taladro, mientras él gritaba sin parar.

Hoy, Just cree que esas pesadillas crónicas son sintomáticas de un trastorno de estrés postraumático provocado por años de abusos por parte de su madre. Recuerda estar en la cuna y verla intentar asfixiarlo en repetidas ocasiones. Con una mano sostenía la almohada contra su cara mientras que con la otra le presionaba la espalda en el mismo punto en que el taladro le perforaba en sus sueños.

Convivió con aquellos terrores nocturnos hasta que entró en la universidad. En aquella época descubrió la técnica de la autohipnosis, con la que logró "reprogramar" sus sueños. En un estado de trance inducido, el joven reproducía el comienzo de su pesadilla y, "como si se tratara de un mando a distancia que cambiara de canal", ensayaba la transición hacia un sueño de su elección. "Escogí un devaneo con una mujer hermosa", explicó. "Ella aparecía y manteníamos relaciones hasta llegar al coito."

Sin darse cuenta, Just había adquirido la habilidad de tener sueños lúcidos, o dicho de otra forma, había desarrollado la capacidad de "despertar" estando en un sueño y manipularlo a su antojo. Pero no es el único. Desde hace meses, estoy trabajando en un proyecto consistente en recopilar sueños de personas de todo el mundo y he conocido a una cantidad asombrosa de personas capaces de tener sueños lúcidos y vivir sus más alocadas fantasías mientras duermen.

Pese a que ha sido un tema ampliamente ignorado en muchos países, el sueño lúcido se ha manifestado en culturas tan diversas como la budista, en el Tíbet, la aborigen, en Australia, y la milenaria cultura del Antiguo Egipto, en la que la representación jeroglífica de "sueño" es un ojo abierto. En todas ellas, el sueño lúcido era considerado una vía de acceso a la ayuda divina y a la introspección.

Recién licenciado en la década de 1950, Just estaba deseoso de fomentar la curación del TEPT mediante los sueños lúcidos, tal como él mismo había hecho. Por desgracia, sus ideas se dieron de frente contra el muro de la corriente de psicoanálisis imperante.

"Creían que cualquier intervención directa [en un sueño] podría propiciar una neurosis, así que estaba totalmente prohibida", se lamentaba Just durante nuestra conversación.

Pese a que esa estricta ideología freudiana ha dejado de tener vigencia, los sueños lúcidos siguen sin ser reconocidos en las terapias actuales. El Dr. Joseph Green constituye la excepción a la norma. Durante décadas, este terapeuta ha estado empleando en su consulta técnicas de lucidez basadas en los primeros experimentos de Just. Así, por ejemplo, en lugar de limitarse a "cambiar canales" ante una pesadilla, Green a menudo opta por enfrentarse a ella.

"Una vez acudió a mí una chica a la que habían mordido unos perros", me contó. "Tenía un sueño recurrente en el que dos perros la perseguían y ella se escondía detrás de un árbol. Le dije, 'La próxima vez que tengas ese sueño y estés escondida detrás del árbol, quiero que digas, Esto es solo un sueño y puedo hacer lo que quiera '. En la sesión siguiente, me dijo, 'He hecho lo que me dijiste. Salí de detrás del árbol y me enfrenté a los perros. Les dije, Quiero que os convirtáis en perritos calientes . Y se transformaron y me los comí'. Desde aquel día no volvió a tener esa pesadilla."

Al igual que otros soñadores lúcidos con los que había hablado, Green aseguraba que "cuando estás lúcido y te enfrentas a tus pesadillas, estas nunca volverán".

De hecho, Green considera que las pesadillas recurrentes de los pacientes que acuden a él son bendiciones disfrazadas. El soñador lúcido y autor de a A Field Guide To Lucid Dreaming, Jared Zeizel, opina lo mismo. "Sonará raro, pero me encanta tener pesadillas porque nada me ayuda a entrar en un estado de lucidez con tanta rapidez", confesó. Los sueños recurrentes con zombis que tenía de adolescente le sirvieron como puerta de acceso a la lucidez onírica. "Esa fue mi primera comprobación de realidad", explicó. "Cada vez que veía un zombi, sabía que estaba soñando." Se trata de una comprensión con profundas repercusiones. De repente el soñador tiene poder casi absoluto sobre un entorno que parece tan real como la vida de vigilia. Desde mi experiencia personal, esta experiencia solo es comparable al concepto budista de la iluminación, un pensamiento que propicia nuestra liberación inmediata del mundo. Curiosamente, el término sánscrito que define la iluminación es bodhi, cuya traducción literal sería "despertar".

Zeizel pasó su etapa adolescente experimentando en sus sueños lúcidos las actividades típicas: volar, practicar sexo y pelear. Sin embargo, ahora dedica la mayor parte del tiempo a cultivar el crecimiento personal. "Una de las cosas más significativas que hago es invocar a la versión negativa de mí mismo, a la que llamo Dark Jared. Tengo conversaciones telepáticas con él y a veces da miedo porque puedo sentir la presión negativa que emana tratando de influirme. Dark Jared está vinculado a una inseguridad y unas malas costumbres que tienen su origen en la parte de mi subconsciente que él representa. Le hago preguntas como, '¿A qué se deben estas malas costumbres?', y él me responde. Cuando Dark Jared está presente, yo encarno a Light Jared y soy capaz de separar loas aspectos negativos de mi persona de los positivos. El mero hecho de individualizar la negatividad me ayuda mucho. Si al despertar me noto inquieto, sé que puedo apartar ese sentimiento."

Si el doppelgänger de Zeizel constituye una reflexión sobre él mismo, el investigador de la conciencia Ryan Hurd cree que todos los elementos de un sueño son un reflejo del que los sueña. Hurd mencionó el caso de un amigo que habitualmente sufría pesadillas en las que unos monstruos lo perseguían. Animado por Hurd, su amigo le preguntó a una de las criaturas por qué lo perseguía. "Estoy decepcionado", fue la respuesta del monstruo, que provocó en el hombre una poderosa reacción emocional. Al despertar, su amigo pudo indagar y abordar las causas por las que se sentía tan defraudado consigo mismo.

Pero las lesiones psíquicas de Hurd eran menos metafóricas. "En mis sueños se repetía un ciclo de acoso escolar remanente de mis días en la escuela primaria", explicó. "Había un sueño en el que un acosador no dejaba de intimidarme y me enfadé mucho. Era tanta la rabia que sentía que entré en estado de lucidez. Decidí darme la vuelta y enfrentarme al enemigo. Ambos tendríamos unos 10 años. Le dije, 'Escúchame, lo único que tenemos que hacer es aceptarnos mutuamente. Y ya está. No voy a seguir huyendo'. Aunque esas fueron mis palabras, estaba deseando irme de allí. Sentía que ese otro chico despedía mucho odio, proyecciones de mi debilidad y pequeñez.

Entonces, la expresión de su rostro cambió de repente. Se había dado cuenta de que no era necesario atacarme. En ese momento sentí un inmenso amor por él. Me desperté extasiado. Desde entonces ya no he vuelto a tener pesadillas con acosadores."

La experiencia de amor extático de Hurd coincide con la de muchos otros soñadores lúcidos. Cuando soñamos, las emociones y los estados de conciencia a menudo son más intensos, puros y universales que los que se experimentan durante la vigila. Otro tema común es la existencia acorpórea acompañada de una disminución del ego. Estos fenómenos traen reminiscencias de estados místicos inducidos por sustancias alucinógenas, cuyas facultades curativas se mencionan cada vez con más frecuencia en gran número de estudios sobre sustancias psicodélicas. Incluso el propio paisaje puede servir como ejemplo conceptual de la unidad divina por la que se caracterizan muchas religiones. Pese a que la conciencia que genera los sueños es una sola, en el mundo onírico el soñador se encuentra con multitud de personajes. Al despertar, se descubre que la separación de esas personas es una ilusión.

La capacidad de invocar a personas en los sueños e interactuar con ellas influye en gran medida en el proceso de duelo. El Dr. Green explicaba el caso de un paciente que morir a su amigo a unos pasos de donde se encontraba en un tiroteo en Vietnam. El recuerdo de aquel episodio atormentó al veterano durante décadas, hasta que un día su terapeuta lo incitó a encontrarse con su camarada en sueños. Finalmente, el veterano se dirigió a su amigo herido y le dijo, "Levántate. La guerra ha acabado. Nos vamos a casa". Su camarada sonrió y se puso en pie, y juntos abandonaron el campo de batalla. Aquel final alternativo permitió cerrar ese capítulo de forma instantánea. Green asegura haber obtenido resultados similares con clientes que lograron contactar con sus difuntos en sueños. "Los difuntos casi siempre aseguran estar bien", apuntó Green. Incluso él mismo encuentra consuelo en sus encuentros oníricos con su difunto padre.

Para muchos de quienes lo practican, las aplicaciones terapéuticas del sueño lúcido siguen siendo un terreno inexplorado. "Al igual que muchos otros", afirma Rebecca Turner, "la primera aplicación que descubrí para el sueño lúcido fue como método de evasión". Turner, responsable de la popular comunidad de Facebook World of Lucid Dreaming narra una adolescencia plagada de timidez, miedos y poca autoestima. Sin embargo, cuando tiene sueños lúcidos, asegura que "podía hacer cualquier cosa. Podía volar, cantar o hacer acrobacias increíbles. Era una experiencia liberadora". Según Turner, lo mejor de todo es que esa sensación de liberación y capacidad sin límites la han ayudado a mejorar su autoestima y bienestar en la vida de vigilia.

Turner insiste en que el sueño lúcido ha potenciado su capacidad creativa y de resolución de problemas. El espacio onírico ofrece posibilidades ilimitadas para experimentar y buscar distintas soluciones con resultados instantáneos y ningún riesgo. Asimismo, Turner cita numerosos ejemplos de sueños que han cambiado la historia, logros inspiradores tan variados como la teoría de la relatividad, la máquina de coser e incluso algunos éxitos de los Beatles.

Las posibles ventajas son claras, pero Turner advierte que "no es una solución sencilla para una persona corriente. El sueño lúcido requiere un compromiso en el tiempo". Por lo general, el proceso implica llevar un registro exhaustivo de los sueños escribiéndolos cada mañana (en un diario o en una aplicación como Shadow), analizándolos por temas y efectuando comprobaciones de realidad regularmente. Incluso siguiendo estas indicaciones, muchas personas no logran alcanzar la lucidez.

Pero la Dra. Ursula Voss quizá esté a punto de cambiar eso. En un experimento reciente, esta profesora del Instituto Goethe logró inducir a los sujetos de estudio a la lucidez onírica mediante estímulos eléctricos en el cuero cabelludo. Si se potenciara y comercializara este descubrimiento, podría llegar un día en que todos tendríamos acceso instantáneo a nuestros deseos más profundos y a nuestros yos más auténticos.

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Traducción por Mario Abad