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Todo lo que sabemos hasta ahora de las escaleras mecánicas asesinas

En China ya se han cobrado una vida y un pie.
5.8.15

Gente a punto de morir. Imagen vía.

Después de ver Terminator todos imaginábamos que las máquinas que nos aniquilarían serían robots armados hasta los dientes dirigidos por un superordenador obsesionado con exterminar a toda la población humana del planeta. Nadie creía que, llegado el momento, tendríamos que estar más preocupados de las malditas escaleras mecánicas que de Schwarzenegger vestido de cuero negro pegando tiros con una escopeta.

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Y sin embargo, es así. En las últimas semanas ha habido dos accidentes graves en centros comerciales de China que se han cobrado la vida de una mujer y el pie de un trabajador del centro.

Los dos han sido más o menos iguales: una persona se acerca a la parte donde esta el motor de la máquina, la tapa que lo cubre se abre de repente y la persona cae dentro del motor. Que te mate o te mutile una escalera mecánica es bastante jodido. Tal y como podéis ver aquí el motor esta formado por dos engranajes que tienen que tener la suficiente fuerza como para mover todo el sistema de las escaleras. No hace falta tener mucha imaginación para darse cuenta de que a cualquier cosa que se meta entre esas dos bestias de metal le va a pasar algo así.

Como trabajador de un centro comercial, todo esto me ha empezado a obsesionar: morir yendo a currar se ha convertido en una posibilidad real, sobre todo teniendo en cuenta que en mi trabajo solo hay escaleras mecánicas y no hay forma de llegar al trabajo sin poner mi vida en sus manos. Todo podría acabarse en 30 segundos de forma ridícula y espantosa.

Las escaleras mecánicas ya no son ese invento creado para facilitarnos la vida y llevarnos de una planta a otra de forma rápida sin cansarnos, esa maravilla de la humanidad que ayudaba a las señoras a mover sus carros de la compra y a los jóvenes a salir del metro un sábado a las 5 de la mañana cuando su destrozado cuerpo no podía ni aguantar su propio peso. Se han convertido en nuestro verdugo.

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Vivimos rodeados por esas máquinas de muerte y no nos damos ni cuenta, estamos cada día flirteando con la fatalidad solo para evitarle un poco de cansancio a nuestro mórbido y sedentario cuerpo.

Aunque tampoco debería extrañarnos que estas cosas pasen. La tecnología siempre ha traído consigo muerte: a veces es una bomba nuclear, a veces es un brazo robot aplastando un mecánico en un fábrica de coches, otras es morir por intentar hacerse un selfie encima de un tren y otras veces es que tu mujer te mate después de descubrir que eras uno de los 40.000.000 de adúlteros de Ashley Madison. Pero joder, morir devorado por una escalera mecánica en un centro comercial se lleva la palma. Es una metáfora perfecta de la sociedad de consumo: "máquinas sedientas de sangre, metal en busca de carne", es hasta poético.

Sea como sea, lo que tengo claro es que al final el visionario no fue James Cameron si no Brodi Bruce, el personaje de Jason Lee en Mallrats, cuando advirtió a todo el centro comercial de lo que pasaría si no se enseñaba a los niños a "temer y respetar a las escaleras mecánicas"

Yo de momento voy a exigir un plus de peligrosidad, por si acaso.