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Hablamos con el primer sindicato popular de manteros de Barcelona

"No nos gusta pedir, sino trabajar como podemos. Somos luchadores"
Todas las fotos de Dídac Guxens

Plaza Catalu√Īa. Metro. L√≠nea 3. Unos diez africanos cargados con inmensos fardos blancos esperan en el and√©n, estampa habitual para quienes frecuentamos el suburbano de Barcelona. De pronto, un estruendo rompe la rutina. Varios polic√≠as armados con porras hacen aparici√≥n y los manteros huyen despavoridos, sin importar qu√© ni a qui√©n se llevan por delante. Los presentes observamos at√≥nitos la persecuci√≥n, con el culo pegado a la pared, alucinados ante la desesperaci√≥n de unos y la inusitada agresividad de los otros. ¬ŅEra necesario provocar el caos en un and√©n abarrotado para perseguir a unos cuantos vendedores ambulantes? La situaci√≥n parec√≠a cuando menos peligrosa hasta que, finalmente, se confirma: uno de los manteros tropieza y cae a la v√≠a precisamente cuando se acerca el tren. Los chillidos hist√©ricos encogen mi est√≥mago mientras observo desde el and√©n contrario, hasta que la casualidad hace que mi convoy aparezca en ese preciso instante, tapando completamente mi visi√≥n y dejando que s√≥lo los gritos y mi imaginaci√≥n hagan el resto. En shock, mis compa√Īeros de and√©n y yo subimos al vag√≥n, carcomidos por la duda de si a pocos metros de nosotros una persona est√° hecha pedazos bajo un tren solo por vender camisetas falsas de Neymar.

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Esto sucedi√≥ en 2014, alrededor de un a√Īo antes de que el senegal√©s Mor Sylla muriera tras la irrupci√≥n de la polic√≠a en su piso de Salou. El caso que presenci√©, al parecer, acab√≥ bien: el chico logr√≥ volver al and√©n a tiempo y todo qued√≥ en un susto. Eso s√≠: por los pelos. Apenas unos segundos m√°s y la guerra abierta entre manteros y Guardia Urbana habr√≠a estallado mucho antes en plena capital catalana.

A nadie se le escapa que los manteros est√°n jodidos. Persecuci√≥n policial, mala prensa, expedientes, decomisos‚Ķ Y todo para malvivir. Definitivamente, la manta dista mucho del sue√Īo americano. Quiz√° por eso han decidido salir del ostracismo, organizarse y reivindicarse a trav√©s de una entidad que los represente y les de voz. Esta entidad se llama Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes y nace el pasado 11 de octubre en Barcelona. Una semana despu√©s de su fundaci√≥n montan un acto en el barrio de Sant Andreu al que decidimos asistir. All√≠ nos encontramos con unas pocas decenas de personas -en su mayor√≠a blancos, curiosamente-, un par de ponentes y una enorme pancarta que reza "Prou persecuci√≥ policial als treballadors migrants" (Basta de persecuci√≥n policial a los trabajadores migrantes). Representando al nuevo colectivo est√°n los senegaleses Seni Gueye y Pape Diop (portavoz del Sindicato), acompa√Īados de Esteban Yanischevsky, un tipo afable de barba blanca miembro de Tras la Manta, red de apoyo a los vendedores ambulantes en la ciudad condal.

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La charla es breve: los dos miembros del sindicato presentan sus objetivos de forma escueta pero meridianamente clara: "somos top manta, trabajadores que quieren ganarse la vida humildemente; estamos aquí para dialogar y negociar". Se les nota nerviosos, incluso incómodos. Es fácil percibir que esto no les gusta. Ellos no han venido aquí para dar charlas, organizar eventos y gritar proclamas; están aquí para ganarse la vida, y quieren hacerlo en paz, sin ser estigmatizados por los medios ni acosados violentamente por la policía. "No podemos seguir toda la vida así, hay que acabar con la persecución, y hay que hacerlo ahora", sentencia Pape Diop. "Vivir" y "trabajar" son los verbos que más se oyen durante la charla a través de la voz hastiada de ambos senegaleses. No faltan las críticas a los medios de comunicación, a quienes acusan de criminalizarlos (las hostias caen especialmente contra La Vanguardia), así como a la Guardia Urbana y su excesiva contundencia. Un joven miembro del Espai de l'Immigrant les pregunta cómo vivieron la muerte de Mor Sylla, a lo que responden: "lo vivimos como vosotros: a través de los medios, por eso no sabemos nada". Luego, Diop lanza otra frase lapidaria: "no estamos aquí para morir, para eso nos habríamos quedado en nuestro país".

Yanischevsky, de Tras la Manta, toma la palabra en algunas ocasiones para aclarar cuestiones que quedan en el aire. Las m√°s evidente: ¬Ņc√≥mo va a funcionar, de forma efectiva, este sindicato? Evidentemente, no va a ser f√°cil. "Es el sindicato m√°s pobre que hay: no hay dinero, ni dirigentes‚Ķ Por no ser ni siquiera es legal", reconoce. Sin embargo, tiene fe en que el sindicato sea una herramienta √ļtil de organizaci√≥n interna, as√≠ como un altavoz para un colectivo que, hasta el momento, ha permanecido silenciado.

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La ronda de preguntas pronto degenera en las habituales divagaciones sobre todo tipo de cuestiones sociales, así que Yanischevsky pronto da por concluida la reunión: "estos hombres se tienen que ir a trabajar". En ese momento nos acercamos a Pape Diop que, pese a tener una evidente prisa por marcharse, nos concede un par de minutos de charla.

VICE: ¬ŅCu√°ndo surge la idea de fundar el Sindicato?

Pape: Fue este verano. En verano es cuando hay más trabajo y también más agresiones por parte de la policía.

¬ŅLos hechos de Salou tuvieron algo que ver?

También. Yo he visto muchos casos de policías entrando en casas de top manta, pero nunca había muertos y heridos. Los policías son profesionales, saben cómo hacerlo sin que pase algo así. Pero en Salou hubo algo raro y nunca sabremos la verdad.

¬ŅQu√© esperas del Sindicato?

Hemos creado el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes para dialogar y negociar. Se dicen muchas mentiras sobre nosotros y queremos poder tener voz propia.

¬ŅQu√© sientes cuando se os acusa de ser una mafia?

No somos ninguna mafia. Cada uno gana su dinero y luego lo reinvierte para comprar m√°s material. Lo que s√≠ hay es solidaridad: por ejemplo, si a m√≠ me quita la polic√≠a el material, un compa√Īero me presta el dinero. Pero cada uno va por libre. Mira, cada uno tiene su nivel de vida. Nosotros no hacemos esto por gusto. A m√≠ me gustar√≠a abrir una tienda y vender ah√≠, claro, pero no puedo. Por eso lo hago en la calle.

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Pape Diop, portavoz del Sindicato, durante la entrevista.

Pero la actividad sigue siendo ilegal.

Para m√≠ no es ilegal. Yo no falsifico nada, por ejemplo. √Čse es el delito. Yo compro el material en los chinos, un material que llega por el puerto, que paga impuestos. Yo s√≥lo lo compro y luego lo vendo en la calle, pero no hago da√Īo a nadie. No nos gusta pedir, sino trabajar como podemos. Somos luchadores.

¬ŅHa cambiado la situaci√≥n desde la llegada de Ada Colau a la alcald√≠a?

La cosa est√° mejor que el a√Īo pasado. Estuvimos reunidos con gente del Ayuntamiento y esperamos volver a hacerlo pronto con el Sindicato para que todo evolucione a mejor.

¬ŅY c√≥mo est√° la cosa con la Guardia Urbana?

Parece que mejor, pero siguen pasando cosas malas. No act√ļan normal: lo normal es que t√ļ veas a la polic√≠a y te levantes y te vayas y ya est√°. Pero ellos corren detr√°s, van a hacer da√Īo, algunos compa√Īeros se han roto piernas y brazos en las persecuciones. Hasta te dan con la porra. Y cuando nos defendemos exageran las agresiones y los medios hacen parecer que somos violentos, cuando no es as√≠. Somos gente de paz.

Vemos que Pape tiene ganas de marcharse, as√≠ que le deseamos suerte y le dejamos tranquilo. √Čl y su compa√Īero Seni se van para seguir con su rutina de manta, regateo y carreras policiales. En la plaza pronto no queda ning√ļn africano. Aparentemente, aqu√≠ no ha pasado nada. A nivel oficial, todo est√° igual: ellos siguen siendo proscritos, ilegales en su mayor√≠a, perseguidos y vilipendiados por la prensa, expuestos a agresiones y persecuciones e indefensos por el riesgo de detenciones y expedientes que imposibilitan su regularizaci√≥n. Sin embargo, la creaci√≥n del Sindicato Popular de Manteros no deja de ser un mensaje claro en la cara de medios y autoridades: somos manteros, estamos aqu√≠, vendemos en la calle porque necesitamos ganarnos la vida y no vamos a dejar que nos trat√©is como basura. Y el mero hecho de poder decir esto, de visibilizarse, es ya una primera victoria para el sindicato m√°s pobre del mundo.

@samuelvaliente