
Vernon: A mi padre lo mataron en un accidente automovilístico teniendo yo 11 años. En esa misma época empecé a juntarme con la gente equivocada y en consecuencia a meterme en problemas. Como resultado me enviaron a un internado, casualmente la misma escuela que Brett Whiteley había dejado recientemente. Yo había decidido ya que sería artista y logré convencer a la escuela de que contratara a un profesor de arte para que hiciese la tutoría de mi certificado de estudios. Estuvieron de acuerdo al ver que lo de la pintura iba en serio. Muy bien. ¿Y cómo conociste a Brett?
Bueno, sucedió que a Brett lo expulsaron de su nueva escuela por robar materiales de arte y sus padres lo enviaron de vuelta a la mía. Fue bueno para ambos que hubiera alguien más con el mismo interés en la pintura. Nos dieron permiso para salir a pintar por la campiña de Bathurst los domingos, fue magnífico. Éramos amigos pero siempre hubo entre nosotros un elemento competitivo. ¿Y qué hiciste al terminar la escuela secundaria?
Fui a la Escuela de Arte en East Sydney Tech a estudiar bellas artes, esencialmente. Luego me mudé a Londres—en ese entonces no pasaban muchas cosas en Australia en lo que a arte respecta, de modo que Londres era un escalón lógico. Brett había ganado una beca para mudarse a Europa pocos años antes, así que perdimos contacto. Sin embargo, la primera vez que fui a la Cork Gallery me dijeron que no necesitaban otro Brett Whiteley allí. Así fue cómo me enteré de que él también estaba en Londres. Le busqué, conseguimos estudios en el mismo edificio y reanudamos nuestra amistad. Así, sin más. Teníamos una buena comunidad de artistas australianos allí, incluyendo a Michael Johnson y Laurie Daws. ¿Qué pintabas durante tu estancia en Londres?
Yo diría que mis pinturas tenían un estilo distintivamente australiano. Todos estábamos influenciados por un grupo similar de artistas australianos—William Dobell y Russell Drysdale, por ejemplo—y por lo tanto había algo similar en nuestras obras. Todos usábamos paisajes como bases para los cuadros e íbamos hacia lo abstracto. Un modo de identificar el grupo australiano en Londres era por los colores terrosos que dominaban gran parte de nuestro trabajo. Claro, obviamente eso fue antes de que Ken Done empezara a pintar en tonos pastel. ¿Estaban los ingleses abiertos a los artistas australianos?
Bueno, yo creo que en muchos aspectos se sintieron amenazados, en particular por el éxito de Brett. Era el artista más joven al que la Tate Gallery compraba una obra.
