Rock & Shout: Pogos, gritos y nostalgia

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Rock & Shout: Pogos, gritos y nostalgia

Fotos del desenfreno y los golpes que se repartieron durante este festival que hizo temblar la tierra.

Fotos por Jorge Gallardo

Un galpón enorme, cinco bandas, miles de almas gritando. Así fue Rock & Shout, un concierto donde entre golpes, lágrimas, caídas y euforia se celebró una de la principales máximas del punk: la diversidad. Es imposible decir que el punk es una sola cosa. Existen varias aristas con épocas distintas, sonidos y estilos diferentes, que se unen en un mismo punto, escupirle al sistema en la cara.

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El viernes nueve de septiembre en la autopista norte, se juntaron representantes de varias de estas aristas. El punk chatarra y fiestero de Triple X, el neo punk de Anti-Flag​, la furia política de La Pestilencia​, la dureza y velocidad de la vieja escuela crítica y rebelde de Dead Kennedys​ y la joda existencialista, depresiva adolescente de The Offspring.  Hubo de todo para todos. Gaminería, política, nihilismo, reflexión, sátira, basura, crítica y hasta un circuito para hacer skate.


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Un sancocho donde los golpes no pararon. Y donde sobre todo reinó la nostalgia. En ese galpón en el que escaseaba el aire, las personas giraban en el pogo como si estuvieran en un trance. Como si de alguna forma se reconectaran con ese adolescente interno lleno de ira y angustia. Como si volvieran a tener doce años, solo que ahora desfogaban su felicidad con cerveza y marihuana.

Rock & Shout fue un concierto peculiar, donde había largas filas para comprar hamburguesas, DJ's poniendo música y puestos de tatuajes. Donde había veinteañeros de Cedritos y punkeros cuchos de la vieja escuela. Un desmadre en el que nadie se guardó nada y en el que literalmente tembló la tierra.

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