Los fanáticos tienen muchos sentimientos encontrados con respecto a Star Wars: The Last Jedi, particularmente con respecto a una controvertida escena en un casino interestelar lleno de traficantes de armas súper ricos. Uno de esos traficantes indignantemente ricos es parecido a un Gremlin y está tan ebrio que confunde al amado droide con forma de pelota de fútbol, BB-8, con una máquina tragamonedas. Es un poco triste, en realidad, pero provoca una gran carcajada en la audiencia. Ese borracho Rumplestiltskin, según dice Nerdist en una entrevista con el supervisor de efectos visuales especiales Ben Morris, se llama Dobbu Scay, y fue interpretado en secreto por el mismo Luke Skywalker, Mark Hamill.
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En los años transcurridos entre The Return of the Jedi y el regreso de Hamill a una galaxia muy, muy lejana, el hijo favorito de Star Wars se hizo de un nombre por mérito propio como un sorprendente actor de doblaje. Fuera de la icónica ópera espacial de George Lucas, cuenta con unos 300 créditos, el más famoso es el escalofriante Joker en Batman: The Animated Series. Nerdist informa también que Hamill le pidió al director Rian Johnson un poco más de tiempo para ejercitar su voz y así demostrar sus dotes actorales en la secuela.Relacionados:'Star Wars: The Last Jedi' logró redimir a las precuelas"Mark acudió a Rian [Johnson]", dice Morris. "Mark ha hecho muchísimas voces de personajes de juegos de computadora, pero nunca había tenido la oportunidad [de hacer un mo-cap]. Entonces, dijo: 'Quiero que me pongan las marcas. Quiero hacer eso del mo-cap'". Johnson accedió, creando a la extraña criatura extraterrestre que el Stormtrooper reformado Finn y la ingeniera de la Resistencia Rose encontraron en el planeta Canto Bight parecido a Las Vegas.
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