Mercury Rev
Foto de prensa

Cartas para reparar puentes: 20 años del 'Deserter's Songs' de Mercury Rev

De cara a su presentación en el Corona Capital y segunda visita a México en diez años, celebramos la obra cumbre de una de las bandas más poderosas del rock de los noventa.
7.11.18

Quienes han vivido ese intrincado arte que implica esperar, aguantar o preguntarle al tiempo en aras de mejores tiempos, saben que la manera más conveniente de que las cosas ocurran es dejando que la gravedad y el peso hagan su trabajo, mientras la voluntad y la voz interna hacen lo propio.

Hace poco menos del cuarto de siglo, Jonathan Donahue atravesó por una crisis que casi le cuesta la desintegración de su banda, Mercury Rev. Una crisis desde diversos puntos a la que no parecía haber forma de hacer frente sin perder la cordura.

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Y si bien hoy en día la agrupación neoyorquina goza de un sólido culto y prestigio en los libros sagrados del rock occidental de los noventa, Donahue, su comandante, tuvo que labrar una carrera a contramarea, ponderando el trabajo sobre su innegable talento e inventiva. Tan solo haber dejado de pertenecer a The Flaming Lips y comenzar un proyecto con vida propia fue tarea suficiente para poder arrojarse al vacío.

Pero darle forma a un sonido y desarrollar obras memorables lleva su tiempo. Y si bien desde su debut en 1991 (Yerself Is Steam), Mercury Rev había mostrado que era una banda más armada en el terreno de la composición que otras similares de la época, sus discos, ruidosos y psicodélicos aunque con ínfulas ligeramente más sofisticadas, gozaron de pase directo a la indiferencia del público.

Para 1995, el tercer álbum de la banda había sido un rotundo fracaso comercial, en tanto era el primero en donde Donahue se ponía al frente de las vocales. Su cantante Dave Baker les había dado las gracias, y su sonido se inclinó más a lo orquestal, bajándole decibelios al ruido y el desmadre avant. See You On The Other Side no solo pasó sin pena ni gloria en la escena local, sino que también coincidió con la ruptura amorosa de Jonathan Donahue con su novia de entonces, además de la renuncia del contador del grupo, quienes dejaron solo cuentas por pagar y múltiples episodios de tensión y crisis nerviosas tanto en el líder de la banda como en su guitarrista, Sean "Grasshopper" Mackowiak, quien decidió irse a un monasterio y puso a descansar los instrumentos, las drogas y los conflictos.

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Se dice muchas veces que lo que hizo Donahue para su cuarto disco de estudio, reconocido ahora como su obra maestra, no solo fue una reinvención del sonido de la banda, sino que fue una inmersión profunda al tiempo interno del cantante y compositor para poder encontrar la voz y dirección de su espíritu creativo.

Deserter's Songs proviene más de una suerte de “correspondencia íntima y fantástica”, que de los ánimos por hacer un disco trascendente. Jonathan Donahue refiere que durante los días de depresión subsecuentes a su tercer disco, la clave vino de Tale Spinners for Children, una serie de discos favorita del cantante, que es una colección sesentera de adaptaciones en audio de cuentos de hadas. La idea estética que detonó esta influencia fueron melodías simples en el piano, que se articularon con letras provenientes un poco de ese mundo, pero también de la tristeza y el dolor, y sobre todo de la intención de Donahue por reparar su relación con Grasshopper, quien más que el guitarrista clave de Mercury Rev, era su mejor amigo.

Ambos compañeros y amigos lograron verse para reanudar su relación y trabajar en las canciones, en un inicio más como una terapia reparadora que como otra cosa. Sin embargo, el intrincado mundo creativo y la cándida inventiva de las piezas era un cosmos mucho mayor, redondo y rico en imágenes, las cuales tuvieron mejor cauce cuando llegaron a manos del productor Dave Fridmann, quien además de tocar el bajo echó mano de una sonoridad psicodélica-pop-orquestal a lo Brian Wilson.

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Deserter's Songs comparte una relación indirecta con The Soft Bulletin, otra pieza cumbre, en este caso de The Flaming Lips, grabado durante el mismo periodo en los mismos estudios y también producido por Fridmann, quien supo darle vida y personalidad propia a cada obra. Sin embargo, los once temas del Deserter's Songs mantienen un perfil menos rimbombante y luminoso que la obra de los Lips, hoy en día un festín de psicodelia apto para chicos y grandes.

Al respecto, Wayne Coyne ha dicho que parte del éxito de The Soft Bulletin se debe a que las canciones del Deserter's Songs sumamente significativas: “The Soft Bulletin probablemente no se habría seguido demasiado. Pero dado que se puso en la misma línea, la gente se interesó mucho en nosotros".

Lo del cuarto disco de Mercury Rev es una obra grandiosa sin más, preciosista y melancólica, equilibrada, compleja en claroscuros, emotiva e ingeniosa en sus vericuetos más íntimos. Un compendio de correspondencia interna, presto para reparar puentes rotos del alma. No por nada el primer CD promocional para la prensa venía en un sobre que también incluía tarjetas postales con sello, estampillas y toda la cosa.

Grasshopper ha dicho que su mayor sorpresa fue cuando aún faltaba un mes para la salida del disco y escuchó un tema sonando en la radio del supermercado, como si se tratara de un villancico. El desconcierto fue una suerte de premonición de lo que vendría después: una horda de elogios y buenas críticas por parte de la prensa especializada y el público, quienes fueron la base principal del éxito de Deserter's Songs, el cual había estado pasando de boca en boca. Incluso dos integrantes de The Band, Garth Hudson Levon Helm, quienes vivían cerca de los estudios de grabación, comenzaron a diseminar la noticia entre gente cercana.

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Deserter's Songs fue grabado en cinta cinematográfica de 35 mm, la cual según Fridmann imprime un “sonido enrarecido”, que además hacía un match perfecto con el cosmos cinematográfico del disco, que habla sobre los lugares de la vida, ya sea un río o el metro; de alejarse para tener una mejor perspectiva; del desierto y el retiro, en pos de una intimidad, y un acercamiento que reconfigure nuestras vidas.

Tras los coros pastorales y el universo onírico del disco, Mercury Rev intentó seguir el mismo camino con All Is Dream (2001), The Secret Migration (2005) y sobre todo Snowflake Midnight y Strange Attractor, ambos de 2008, con lo cual cerrarían de alguna manera ese mundo de hadas y ríos sonoros a lo Pet Sounds, regresando a los márgenes del mainstream pero con una sustancia creativa sólida y genuina, que es su impronta estilística y el prestigio constante de su carrera.

Resulta increíble pensar en el tiempo y su diálogo con el alma humana. Cómo esa correspondencia con la búsqueda, la paciencia y el arte que se sobrepone a las superfluas dinámicas de siempre, es atípica, no se fuerza y tiene en sus linderos naturales la belleza de una verdad mayor. A 20 años de distancia de haber sido creado, Deserter's Songs es uno de los discos más potentes de finales de los noventa. Y podrá ser disfrutado en vivo en una ocasión especial, cortesía del tour de aniversario de Mercury Rev.

Mercury Rev estará tocando este domingo 18 de noviembre en el Corona Capital, justo a la hora en que el día se convierte en noche. Compra boletos aquí.