Dinero

La vida de los millennials con dinero también es patética

Si no tienes una deuda o has sido víctima de una estafa, seguramente sigas agobiado por la incertidumbre del futuro
DS
traducido por Daniela Silva
una millennial que no es pobre
Una ‘millennial’ que no es pobre. Imagen de stock vía fizkes/Getty

Para cuando cumplas los 7 años, ya habrás vivido la mitad de la vida tal y como la conoces. Esta prospección da mucho miedo y no te das cuenta de ello hasta que eres lo suficientemente maduro como para sopesarlo. Según te vas haciendo mayor, el tiempo vuela cada vez más y te toca ocuparlo enseguida con una familia, Netflix o una carrera profesional relativamente estable antes de que los robots consigan que seamos prescindibles en nuestro trabajo.

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Por ahora, el miedo a lo que puede deparar el futuro es prácticamente inevitable: dejando aparte los ahorros, las técnicas más descabelladas para no gastar y la herencia de tu bisabuelo, el magnate del petróleo, la mayoría de los jóvenes siguen teniendo que prestar sus servicios a cambio de dinero durante varias décadas para poder sobrevivir. Esto ocurre especialmente con los jóvenes nómadas, el tema de los artículos de opinión más trillados, que tienen menos dinero que sus padres, que no pueden permitirse comprar una casa, que están hasta el cuello de deudas y que son maestros y víctimas de una sociedad que es una estafa piramidal.

Incluso si trabajas en el sector de la tecnología, que parece ser uno de los pocos de la economía que promete un sueldo digno (aunque te sientas culpable por la inflación de los alquileres), tu vida puede ser de lo más precaria. Puede que tengas que enfrentarte a discriminaciones o sesgos por edad, género o raza. La tecnología sigue avanzando y los empleados parecen cada vez más jóvenes. Puede que tengas un jefe tan rico y poderoso que prácticamente sea quien decide el salario mínimo.


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Necesitas adaptarte muy rápido a las capacidades que los más jóvenes hoy por hoy parecen tener innatas porque salieron del parque con un iPad debajo del brazo. Si eres un treintañero que no entiende muy bien los memes ni al tío que se ha hecho tan famoso en Instagram por tener el cuello muy largo, puede que te sientas marginado. En 2017, Indeed, la plataforma de contratación, publicó una encuesta en la que casi la mitad de los encuestados del sector de la tecnología estimaban que la edad de los empleados de su empresa era de entre 20 y 35 años.

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Parece un círculo vicioso. Puede que sigas siendo más o menos joven, pero ya no te sientes así. Y puede resultar agotador, frustrante y arbitrario. Pero tal y como informa el New York Times, si cuentas con el dinero suficiente, la Modern Elder Academy (La academia para mayores modernos), al sur de Baja California, México, está aquí para ayudarte.

Fundada por Chip Conley, un hombre que pasó de hotelero a conocido empresario del sector tecnológico y autor de libros de autoayuda para el mundo de los negocios, este resort —perdón, academia— tiene vistas a una playa majestuosa y está en una antigua finca que cuenta con un patio, una fuente, una piscina. ¿El típico acrópolis? No exactamente. Es algo parecido a programas como Omega Institute, al norte del estado de Nueva York, donde cientos de personas van en rebaño a los talleres educativos para mejorar sus vidas. Se trata de un retiro de una semana dirigido especialmente a esas personas de la industria de la tecnología que ya no son adolescentes y que está preocupados por su futuro.

Una vez te han “admitido” en el cursillo (tienes que solicitar una de las codiciadas plazas de la casa), la “matrícula” (sí, es la palabra adecuada) cuesta algo más de 4000 euros. Cuando completas los siete días del retiro, pasas a ser graduado. Parece que el programa atrae a los millennials de más edad, los que ya han pasado los 30, a la generación X (gente de 40 y 50 años) y a los de 60, que están a punto de jubilarse. Además de disfrutar de “tres comidas locales”, en palabras del Times, vas en chanclas, practicas un poco de yoga, gritas desde un acantilado para conseguir la estabilidad emocional y juegas con palos. Puede que sea para recordar esa infancia que George Carlin se lamentaba de haber perdido: “Los niños ya no se sientan en el patio con un palo. Simplemente sentarse ahí con un puto palo”. ¿Qué es lo siguiente? ¿Dónde se ha ido la diversión? ¿De verdad estudiar más es la solución apropiada?

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Sin embargo, si creemos en lo que dice el vídeo de YouTube titulado “A Wisdom School for Midlife” (Una escuela de sabiduría para la mediana edad), en el que aparecen imágenes de olas que rompen, un retrato de Frida Kahlo y una mujer haciendo una torre de piedras, la definición más concisa probablemente sea esta: La Modern Elder Academy es “el primer lugar del mundo dedicado a la transición a la mediana edad”. Es gracioso, llevo toda la vida pensando que ese lugar eran las afueras.

Está claro que la Modern Elder Academy es de lo más absurdo, tal y como demuestra el artículo del Times, que informa de todo esto desde el humor. Está claro que tiene elementos sectarios, como un líder carismático, una ubicación aislada que concuerda con la existencia aislada de los asistentes y yoga. (La madre de uno de las asistentes que aparecen en el artículo del Times le dijo a su hija que intentara no acabar en una situación como la de Jim Jones). Y está claro que el nombre orwelliano “Modern Elder” es el tipo de eufemismo contradictorio que podrías encontrarte en una novela distópica posmoderna. Así que tiene sentido ser algo escéptico. Pero el hecho de que exista ya plantea toda una serie de preguntas prácticas y algo filosóficas, ya que el mundo cambia a velocidades sin precedentes. Especialmente para los jóvenes.

Si estás rodeado de veinteañeros en la oficina, ¿tener treinta y pico te hace ser viejo? ¿Cuándo se decidió que hacerse mayor implicaba querer seguir siendo guay? ¿Qué va a pasar cuando los millennials crezcamos de una vez?

Mientras tanto, ¿dónde narices se supone que va que ir toda esa gente mayor (me refiero a esos que están prácticamente al borde de la muerte) y quién va a cuidar de ellos? Se prevé que en 2035, el porcentaje de mayores de 65 años supere con creces al de menores de 18 (28,8 frente a 16,4 por ciento) en España. Pero tanto si los mayores de 65 deciden pasar sus años dorados en un paraíso para jubilados como si no, hay un problema que la sociedad tiene que resolver: cada vez vivimos más, se descubren curas para más enfermedades, buscamos más formas de retrasar el envejecimiento y cada vez somos menos religiosos, así que tenemos que buscar una forma diferente de vivir.

Y esperemos que registrarnos en una mansión mexicana reconvertida en la costa por más de 4000 euros por semana solo es una de las posibles soluciones.

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