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sexo

Gente que ha probado sus propios fluidos genitales nos cuenta por qué

Y hablamos con una sexóloga para que nos aclare por qué motivo se hace.

por Pol Rodellar; ilustración de Carla Sánchez
25 Enero 2019, 5:00am

A veces, por la noche, mientras intento dormirme y olvidarme de los créditos bancarios y las neveras vacías, me viene una visceral pregunta a la cabeza: “¿Cuánta gente habrá probado las segregaciones de sus propios genitales?”. No me refiero a catar el propio semen o el fluido vaginal durante una relación sexual —cosa bastante normal a menos que folles totalmente cubierto de papel de plata—, me refiero a hacerlo en la fría soledad del individuo, como un acto de curiosidad.

Soy consciente, hasta cierto punto, de que es bastante común que las chicas hayan degustado sus propios dedos después de manejarse los genitales y, del mismo modo, seguro que hay tipos allí fuera —banqueros, cajeros de supermercado o profesores de autoescuela— que han sorbido su propio semen con diligencia. Es a todos estos individuos a quien quiero lanzar una sencilla pregunta, “¿por qué?”.


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No obstante, hablé con la sexóloga Elena Crespi para iluminara un poco mi camino. “Es un tema de autodescubrimiento que no tiene que sucederse durante la adolescencia, porque a esa edad sí que existe mucha curiosidad pero también hay mucho rechazo. Por mi experiencia, lo hacen más chicos que chicas porque los chicos tienen más conexión con sus fluidos corporales y, durante su adolescencia, viven su semen con mucha más naturalidad, por lo tanto, es más fácil que algún día quieran probarlo. A las chicas les queda más lejano porque queda todo más escondido, así que es probable que los chicos lo empiecen a probar de más jóvenes y las chicas lo hagan un poco más tarde”, me comenta. Y añade, “hay otras formas de probar estos fluidos, como practicando sexo oral con la pareja y después besándose”.

Comer semen o líquidos vaginales no es algo de lo que se suela hablar durante las comidas en la oficina, mientras la peña degusta sus deprimentes macarrones con tomate. “Sí que es un tabú, la gente no suele hablarlo mucho, ya que a ciertas personas les puede generar asco, pero hay una cosa muy fácil, si alguien siente asco hacia sus propios fluidos y quiere que le practiquen sexo oral, ¿cómo pretenden que otro se acerque a sus fluidos?”.

Aquí está lo que gente que ha catado sus propios fluidos tiene que decir.

MANUELA, ANTROPÓLOGA, 28 AÑOS

VICE: Lo has probado, ¿no? Yo no lo he hecho. Me refiero a comerlo directamente, para catar en soledad. Supongo que en las tías es más normal, es más sutil chuparse los dedos que lamer el propio semen, ¿no?
Manuela: Raro me parece quien no se haya probado todo lo que sale de ahí abajo. No lo sé, a mí me parece más o menos lo mismo en hombres que en mujeres, pero en los hombres he visto a menudo un prejuicio tan grande hacia la homosexualidad que les impide explorar su propio cuerpo, porque es el de un tío. Hay un desprecio generalizado hacia el autoerotismo en los hombres hetero, quizá porque el cuerpo de la mujer se suele considerar el verdaderamente erótico. Yo como chica notaba el power de mi cuerpo, lo apreciaba, quizás a un chico hetero le resulte más difícil sentir eso.

¿Es una cosa que probaste en un momento puntual o una práctica habitual?
Fue más habitual durante la pubertad y los primeros años de despertar sexual, entonces la curiosidad era muy intensa y quería conocer todos los matices. Entre los doce y los veintidós o algo así, luego ya me empecé a saber todos los sabores y ya no me llamaba tanto la atención experimentar con eso.

¿Es algo de lo que se hable entre amigos?
En mi círculo es habitual hablar de estas cosas a día de hoy. Al principio no recuerdo hablarlo con nadie, la masturbación femenina era un gran tabú y aunque quisiera sacar el tema me hacían el vacío. A partir de los 17 o así encontré chicas con las que hablar de esto y de otras cosas y los chicos se fueron incorporando al debate más adelante. Actualmente puede ser un motivo de debate mixto.

¿Y a qué conclusiones llegáis?
El resultado suele ser que las chicas tenemos mucha más experiencia mientras que para ellos, haber probado sus propios fluidos, es algo ocasional. Si la conversación se da en un entorno homosexual, los chicos tienen muchísima más experiencia explorando su propio cuerpo en todos los sentidos, tanta como nosotras o incluso más. Yo a los 12 o 13 años ya me había puesto morada de flujos en todos los puntos del ciclo hormonal, había probado mi propia menstruación y hasta mi propio pipí.

Joder, tal y como lo planteas los tíos heterosexuales somos aburridísimos.
Sí, en general sois mucho más cobardes, lentos, vergonzosos y poco curiosos a la hora de exploraros más allá de la polla. Culo, huevos, fluidos, pezones, a todo esto soléis llegar con mucha cautela, si es que alguna vez llegáis. También he conocido muchas tías completamente asqueadas ante la idea de probar su propio flujo, tanto de sus propios dedos como de los dedos de otro como de una polla, de todo hay. Estas chicas tampoco querían saber nada de semen en la boca, ni siquiera en la cara. Y de la regla ya ni hablemos. Tener la regla para montones de chicas es equivalente a que el sexo salga absolutamente de los planes durante esos días y la mera sugerencia es motivo de ofensa.

PATRICIA, CAMARERA, 27 AÑOS

VICE: ¿Has probado tus propios flujos?
Patricia: ¿Es que hay alguien que no lo haya hecho, en serio?

Yo, depositar mi semen en una cuchara y comérmelo, no. Besar a alguien con restos de mi movida, pues sí.
A ver, pero olerte los dedos y probarlo, por curiosidad, yo sí lo he hecho y también todas mis amigas. También el sudor o la cera de los oídos. Si no, ¿cómo sabríamos que el ombligo o el agujero de los pendientes huelen mal? La regla no la he probado pero sí la sangre de cuando me he cortado. Es la curiosidad de ver a qué sabe.

De entre tus colegas, ¿qué tanto por ciento dirías que ha probado su propio flujo? Nunca habría pensado que algún día haría esta pregunta. ¿Crees que es algo más habitual en las tías? Habrá a alguien a quien no le guste catarse a sí mismo.
Yo qué sé, Pol. Pues de mis mejores amigas yo creo que un cien por cien. Nosotras tenemos más aceptado los cambios en el cuerpo. En la adolescencia te salen dos pechos, la regla y tienes contacto mensual con fluidos y dolores hormonales. No sé, quizá está más asimilado lo que es la relación con el cuerpo. Por ejemplo, el flujo es diferente cada semana del mes, tiene diferente espesor y textura y como mujer lo observas y lo tocas. No sé, es la curiosidad de conocernos y entender el cuerpo.

Seguro que hay chicas que dicen “qué asco”. Yo no me considero hippie (tengo una amiga que usa la sangre de su regla para regar las plantas, eso es hippie) pero si que me gusta estar en sintonía con mi cuerpo, como las embarazadas que prueban su leche. Es algo normal, ¿no?

Supongo que ahí fuera hay gente que lo considera como poco higiénico, como comerse la mierda.
Yo no digo que la gente tenga que hacerlo, solo digo que, si le atrae, que lo haga. Y no encuentro asqueroso probar un dedo con flujo personal. Si es de una amiga, me daría asco, claro, pero limitándolo al propio cuerpo no hay problema. Al final, terminas probándolo igualmente durante el sexo, ¿no? He probado el semen de gente que me da más igual que yo, no es asqueroso. Y tú, ¿en serio nunca has probado tu semen? ¿Una gotita?

Directamente no, así lo que es probar conscientemente no nunca he sentido curiosidad. No está en mi agenda.
Lo vas a hacer, pronto. Seguro. Un día te vas a sorprender.

NÉSTOR, PROFESOR, 34 AÑOS

VICE: ¿Por qué llegó ese día en el que probaste deliberadamente tu propio semen? Néstor: Básicamente quise probarlo para saber a qué se atiende una tía. Si a alguien no le gusta el sabor o lo que sea, pues por saber el motivo. Y entiendo que a muchas no les guste.

¿Entonces fue por un tema de empatía?
Claro, empatía. Joder, no puedo pedir algo que yo no haría. En ese momento no pensé en la palabra "empatía", era un mierda de 17 años, pero en el fondo era eso, sí. Lo hice dos veces, con semanas de espaciamiento. Tendría como 16 o 17 años.

¿Cómo lo hiciste? ¿Lo pusiste en la mano y lamiste? ¿Una buena dosis? ¿Qué hace uno después de comerse su propio semen? Claro, paja en la mano y lengua. Un poco, ni una gota ni un montón. Pues no sé qué hace uno después, ¿se bebe agua? Pasó hace casi media vida, es complicado recordarlo.

¿Sabes si es algo que los tíos hagan habitualmente? O sea, ¿conoces más tíos que hayan probado su lefa? A bote pronto no sabría decirte, pero imagino que el ratio será más elevado del que parece.

¿Lo volverías a hacer ahora? Puede que tu semen haya cambiado de sabor. Seguramente habrá cambiado, ahora como mejor. Yo creo que sí que lo probaría. quiero decir, no beberme un chupitazo, pero sí ver qué hostias ahora.

ALEX, 21 AÑOS, REPARTIDOR

VICE: No solo dices que has probado tu propio semen sino que es algo que haces habitualmente. ¿Cómo va eso? Alex: Al principio, cuando me empecé a masturbar, era algo muy excitante. Recuerdo que me empecé a tocar con 10 años, y un tiempo después de empezar, me salió líquido preseminal por primera vez. Me emocioné, y quise probarlo, sabía similar a como lo describían en el hentai que veía ya para entonces.

¿Cómo describían el semen en ese hentai que mirabas y cómo empezaste a tragarte tu propio semen? Recuerdo que en un hentai que leía por esa época, una criada veinteañera se tiraba al chico adolescente de la familia, a petición de la madre. Ella se metía entre las sábanas y lo despertaba chupándole la polla mientras describía su semen como "fresco y dulce con un pequeño toque ácido". Así me supo a mí mi líquido preseminal la primera vez que lo probé, maravilloso. Poco después, al acabar quinto de primaria, ya con 11 años, me hice mi primera paja de verdad, a la manera tradicional de bombeo, pensando en una compañera de clase. Ahí me corrí, con grandes goterones de semen que, desde luego, caté con avidez. Visto en retrospectiva, era como leche con gachas de avena, pero más espesa y menos grumosa, de sabor bastante neutro.


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¿Sigues haciéndolo?
Sí, con el paso del tiempo se fue haciendo más maquinal. Ahora lo como por inercia, al limpiarme el pene tras la paja. Otras veces no lo hago, y me paso el semen por el vientre para que quede bien hidratado. Alguna vez incluso lo he hecho por la cara. El líquido preseminal propio, de chico joven, me sigue sabiendo y oliendo a gloria. En resumen, ¿por qué lo hago habitualmente? Al principio por puro morbo, hoy por hoy, por morbo e inercia.

¿Ves diferencias de sabor durante el mes? O sea, ¿afectan los cambios hormonales o lo que comemos?
De hecho sí, cuando como mucha verdura el semen sabe como más amargo, cuando como más lácteos sabe más suave y salado. En general está en un punto medio. Con carne no sé, hace mucho que no como pero supongo que le daría otro sabor. Hay ocasiones en las que uno está especialmente hormonado en el que el semen tira a dulce y tiene un sabor especial (algo similar a comerle el coño a una chica a la que le pongas mucho y que esté muy mojada).

Una cosa, entiendo que eres bisexual, por lo que dices de probar el “semen de chicos jóvenes” y haberte pajeado con el culo de esa compañera de clase. ¿Crees que hay algún vínculo entre probar el propio semen y la no heterosexualidad? ¿Crees que los héteros tienen algún tipo de complejo al respecto? Los héteros suelen estar más desnaturalizados respecto a su propio cuerpo que los gais y bisexuales, así que podría ser. De todas formas, hay muchos héteros que lo están, tanto en público como en privado, pero también hay muchos otros que solo lo fingen para guardar las apariencias en público, mientras que en privado aman la idea de comer semen (aunque solo sea el suyo propio) y de que les metan cosas por el culo.

Sigue a Pol en @rodellaroficial.

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