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Hablamos con gente que se ha operado para tener abdominales

Parece más fácil que ir al gimnasio.
24.1.19
abdominales
Imágenes cortesía del Instituto Benito

Conseguir unos abdominales perfectos a base de hacer deporte es realmente complicado. Quienes seáis asiduos al gimnasio seguramente sabréis que tres clases semanales no son suficiente para conseguirlos. Hay personas que, por temas fisiológicos, quizás nunca los logren; las características de cada cuerpo son las que son y quizás tengan un cuerpo que no sea compatible con tener un abdomen bien definido. Aun así hay gente que se obsesiona tanto con tenerlos que recurre a esta novedosa técnica para lucir un six pack envidiable.

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Se llama lipoescultura y es una técnica de cirugía que, a diferencia de una liposucción normal y corriente, permite esculpir el cuerpo y tonificarlo sin la necesidad de ir al gimnasio. En su consulta, el doctor Ahmad Saad, cirujano del Instituto Benito, recibe a pacientes que quieren tener esos cuadraditos de chocolate porque se quieren sentir en forma, y él les moldea el cuerpo a su demanda.

Aunque actualmente reside en Barcelona, imparte cursos y realiza operaciones por todo el mundo. De hecho, tiene reservas desde la otra punta del mundo porque tiene la fama de ser uno de los mejores en este tema.


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“La técnica consiste en redistribuir la grasa de la zona del abdomen a través de unas cánulas que he diseñado yo mismo”, explica Saad. “Se trata de una técnica pionera en el mundo porque hasta el día de hoy lo que se hacía era quemar la grasa, provocando mucho dolor en los pacientes. Ahora hacemos pequeños cortes escondidos, ya sea dentro del ombligo o en las ingles, y no hay ningún tipo de corte muscular, por lo que los pacientes en 4 o 5 días ya pueden volver al trabajo”.

El doctor Saad asegura que este tipo de cirugía es un poco más compleja en el caso de los hombres que quieran ponerse un six pack, porque normalmente las mujeres no quieren lucir unos abdominales tan marcados. Ellas, según dice, quieren moldear más la figura en sus laterales. Una vez hecha la intervención el paciente deberá hacer un par de sesiones con un masajista del mismo instituto para que todo vuelva a su sitio.

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Jennifer se practicó la operación de abdomen en septiembre de este año y lo hizo porque no se sentía a gusto con su cuerpo y, a pesar de hacer deporte, explica que nunca conseguía los resultados deseados. "Le expliqué al Doctor Saad que quería un cuerpo que se viera trabajado de gimnasio, abdomen supermarcado, cintura definida y glúteos con más volumen”, me dice.

La operación puede durar entre dos y seis horas, dependiendo de la zona a tratar. “Cuando te despiertas de la operación estás superinflamada. La primera semana es la más difícil, pero a partir de entonces es un cambio constante y día a día te vas viendo increíblemente mejor”. La alimentación también es clave para que las personas operadas conserven sus abdominales.

Para que os hagáis una idea, una operación de este calibre cuesta entre 3000 y 10 000 euros, pero a pacientes como Jennifer les parece una buena inversión. “Gracias a esta operación he logrado sentirme a gusto conmigo misma y además me ha subido la autoestima. Me ha ido bien tanto para mi cuerpo como para mi mente”. Y aunque parezca un anuncio de esos de teletienda, Jennifer recalca que el doctor Saad ha hecho con su cuerpo una auténtica obra de arte.

Otra persona que se ha hecho la operación es Juan*, que quiere preservar su identidad porque dice que no quiere dar explicaciones sobre por qué lo hizo. Su caso es un poco distinto al de Jennifer. Él es médico y se enteró de que el doctor Saad estaba en Barcelona e iba a dar un curso sobre esta técnica, por lo que se interesó en hacer de conejillo de indias para él. “Creo que lo que el doctor Saad buscaba era un paciente que le quedara perfecto, y en mi caso he quedado tan natural que parece increíble”, nos dice.

Explica que antes de hacerse la operación estuvo documentándose muchísimo sobre el tema. Asegura que en Europa en general esta técnica no está muy lograda y que hablando con compañeros suyos cirujanos plásticos llegaron a la conclusión de que el doctor Saad era el mejor. “Es realmente lo mejor que he hecho en mi vida. Me ha cambiado completamente. Me siento más seguro y ligo mucho más, y eso que solo hace tres meses que me lo he hecho y aún no ha llegado el verano”, asegura.

Juan* explica que la primera semana la recuerda que lo pasó bastante mal, se sentía hinchado por todos lados, pero que al cabo de dos semanas ya estaba muy bien y las secuelas que le han quedado han sido un par de puntos en las ingles que desaparecerán en poco tiempo. En su caso, como su índice de masa corporal antes de la operación era considerado “normal”, lo que hicieron fue marcarle los cuadraditos de los abdominales y retirarle la grasa que tenía en la parte baja de la espalda, antes de los glúteos. “Antes de operarme iba mucho al gimnasio, pero justo esta parte nunca me la había podido sacar".

También dice que, por miedo a las críticas, cuando se operó se cogió vacaciones. “No quería estar expuesto a que todo el mundo supiera que me iba a hacer una operación de cirugía estética y a tener que estar respondiendo todas las preguntas que me hubieran hecho. Era la primera operación que me practicaban y creo que en este país no estamos acostumbrados a este tipo de operaciones y mucho menos siendo hombre. No quería enfrentarme a las críticas”, asegura.

En pleno auge de un movimiento del culto al cuerpo "al natural", en el que los pelos en las axilas y exponer las imperfecciones de nuestra silueta es lo más, parece chocante que haya gente dispuesta a entrar en un quirófano para tener algo de forma artificial que hasta ahora solo se había podido conseguir a base de esfuerzo y mucho sudor. Y es que en el momento que alguien quiere algo y tiene el dinero para conseguirlo, enseguida el mercado se adapta a la demanda y aparece un abanico de posibilidades que ofrecen el producto deseado.

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