Estados Unidos

El Colegio Electoral de EE. UU. tira la última barrera que impedía a Trump ser presidente

El Colegio Electoral ratificó este lunes a Donald Trump como próximo presidente. Antes de emitir su sufragio, los 538 súperelectores se enfrentaron a la creciente presión popular de votar en sentido contrario a la elección de noviembre pasado.
20.12.16
Imagen por Tracie Van Auken/EPA

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La última esperanza que tenían los opositores a Donald Trump se ha perdido este lunes.

Esta tarde, al menos 290 de los 538 súperelectores que conforman el Colegio Electoral de Estados Unidos avalaron el triunfo del nominado republicano, quien el próximo 20 de enero se convertirá en el 45 ocupante de la Casa Blanca.

A diferencia del resto de los países del continente, donde el candidato presidencial ganador es quien más votos obtiene, en Estados Unidos el triunfador es quien cosecha primero el posible sufragio de 270 súperelectores o compromisionarios, quienes se ganan en una contienda abierta estado por estado y vigilada por el Colegio Electoral.

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De ese modo, de poco sirvió a Hillary Clinton tener casi 2,9 millones de votos más que su rival, pues el sistema electoral de Estados Unidos le dio el triunfo a Donald Trump con 306 súperelectores.

Este sistema data del siglo 18 y fue creado por los Padres Fundadores de Estados Unidos para garantizar que lo que sociedad eligiera en las urnas pasara por un filtro de "notables", quienes se encargarían de revisar que el voto popular no eligiera a un presidente con "talentos para la baja intriga y las artes pequeñas de la popularidad". Además, la idea de un grupo de súperelectores servía para proteger a Estados Unidos de caso de la elección de un mandatario manipulable por potencias extranjeras.

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Esos mismos argumentos fueron usados por los malquerientes del magnate de bienes raíces, quienes se refirieron a la intromisión de Rusia en las elecciones de 20 de noviembre y la misoginia y racismo del presidente electo para pedir a los súperelectores que emitieran un voto contra Trump, señalado por representar la antítesis de los valores estadounidenses.

En la práctica,el voto de los súperelectores es sólo un formalismo que antecede a la unción presidencial, pero este año sucedió algo inusual en la historia moderna del país: los medios de comunicación, presionados por los ciudadanos, pusieron especial atención a la jornada, creyendo que la creciente demanda popular podría tirar del pedestal a Trump.

Sin embargo, sólo hubo unos pocos súperelectores —alrededor de dos en Texas y uno en Minessota, al menos— que decidieron retirar su apoyo a Donald Trump y sus esfuerzos fueron insuficientes para dar una sorpresa mundial.

La última posibilidad se agotó: oficialmente, ya sólo es cuestión de días para que Donald Trump se convierta en el presidente de Estados Unidos.

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