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Conflicto entre Marruecos y Suecia: manual para montar un armario Ikea en el Sahara

Marruecos ha denegado la autorización de apertura de un establecimiento Ikea argumentando que carecía de un permiso urbano. En realidad, es la reacción del gobierno marroquí a la postura de Suecia sobre el conflicto del Sahara Occidental.
16.10.15
Exterior del Ikea de Casablanca que debía haberse inaugurado. (Imagen por Abdeljalil Bounhar/AP)
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Todo estaba preparado: los sofás Ektörp y las mesas Lack negras y blancas apiladas en forma de pirámide, los zapateros Blissa, el azul y el amarillo de los uniformes de los empleados, las lámparas de mimbre Sinnerlig, que "crean un ambiente cálido y acogedor en tu hogar"; las librerías Billy, que son el superventas de la marca.

Los periodistas marroquíes invitados a un tour, previo a la apertura de la primera tienda Ikea en Marruecos, anotaban, grababan y abrían mucho los ojos. Durante esa mañana, la única polémica de la que se hablaba era de un catálogo con precios algo inflados, pero era un estreno esperado y al fin, todo estaba listo.

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Estaba todo. Hasta un cartel en la zona de menaje de cocina, junto a las cacerolas, en el que se lee "Marhaba. Bienvenidos al cuscús de los viernes", un guiño al público marroquí. Solo que ninguna familia marroquí ha tenido aún la oportunidad de romperse la cabeza y preguntarse, con la llave Allen en la mano, por qué sobran 3 piezas cuando terminas de montar las sillas Börje.

Ikea Marruecos tenía previsto abrir sus puertas el 29 de septiembre pero no lo ha hecho. Un día antes — pocas horas después del tour de presentación — las autoridades de Casablanca, donde se ha construido la tienda, denegaron la autorización argumentando que carecía de un permiso urbano. En realidad, como desveló esa misma tarde el portal Le360, era la primera reacción del gobierno marroquí a la postura de Suecia sobre el conflicto del Sahara Occidental.

Boicot a compañías suecas por el Sáhara Occidental

Lo confirmó a los pocos días el portavoz del gobierno y Ministro de Comunicación, Mustapha el Khalfi, anunciando una campaña de boicot a las compañías suecas como respuesta a la "postura hostil de Suecia" y "en reciprocidad" al boicot que sufren los intereses de Marruecos en ese país. La traducción, que es un secreto a voces en el país, es el temor de que Suecia pueda convertirse en el primer país europeo en reconocer la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Lo que el gobierno marroquí entiende por boicot de sus intereses en Suecia es la decisión de Estocolmo, por razones éticas, de retirar sus inversiones en la empresa canadiense Agrium Inc, que importa fosfatos procedentes del Sahara. Las retiraron en abril. Son las mismas razones que llevaron al Parlamento Europeo a oponerse en 2011 a la prórroga del acuerdo de pesca UE-Marruecos, que el Frente Polisario calificó de ilegal porque Marruecos no ostenta, dijeron, la soberanía del Sahara Occidental.

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Los eurodiputados, entre ellos varios suecos, votaron en contra de la prórroga argumentando que no quedaba demostrado que el acuerdo beneficiara a la población saharaui. Uno de ellos, Christofer Fjellner llegó a asegurar que votó "contra la ocupación marroquí del Sáhara Occidental". Otra eurodiputada sueca, Asa Westlund, dijo que aquello fue "un triunfo para los saharauis".

Por si fuera poco, el gobierno sueco estaba examinando un informe interno sobre la política en esta región, y aunque no ha reconocido la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Marruecos temió que aquello fuera a más e inició una campaña de diplomacia por las bravas.

En la cuestión del Sahara no hay fisuras y en las últimas semanas se han desplazado a Suecia tres delegaciones marroquíes de sindicatos y partidos políticos de todo signo "para precisar los orígenes del conflicto, creado por los adversarios de nuestra integridad territorial", ha dicho a Le360 el ex ministro de Exteriores Saâd Eddine el Othmani, del partido islamista PJD.

"Marruecos teme que la movilización de la Unión Africana empiece a calar en Europa", analiza Brahim Dahan, ex preso político saharaui y presidente de la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones graves de Derechos Humanos (ASVDH). La Unión Africana, un foro en el que Marruecos no está presente, ha nombrado recientemente un Enviado Especial para el Sahara, y está presionando en la ONU para que se celebre un referéndum.

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La otra pata de la ofensiva marroquí ha sido la demostración de fuerza en la calle. El 5 de octubre se convocó una manifestación frente a la embajada de Suecia en Rabat, y fue una de las más numerosas del año. Acudieron, según las cifras de la policía, 30.000 personas. Llegaron en autobuses desde todos los puntos del país, coreaban "¡Sahara marroquí!" y lanzaban vivas al rey, pero pocos sabían decir por qué se estaban manifestando exactamente o cuál era la posición de Suecia en el Sahara.

La convocatoria ha sido objeto de críticas en la prensa marroquí, como la de Abdellah Tourabi en el semanario Tel Quel, que califica la manifestación como "grotesca y ridícula" y apuesta por un debate real de "nuestra causa nacional". Los marroquíes, escribe Tourabi, "merecen conocer la evolución real del dosier" y "no son ni menores ni disminuidos como para imponerles un solo discurso".

En las redes sociales, se han hecho chistes sin fin. Sobre el boicot, @fadelabdellaoui escribía "Marruecos acaba de amenazar el 0,00002 por ciento del PIB sueco. La célula de crisis la forman un becario del ministerio y un ayudante". Suecia no parece preocupada por el boicot y el impacto económico de la crisis diplomática con Rabat. "Hay pocos intereses empresariales suecos en el país y Marruecos es el primer interesado en las relaciones económicas. Además, Ikea pertenece a un conglomerado empresarial de capital kuwaití", precisa a VICE News un diplomático sueco.

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Volvo funciona con capital chino y en realidad Skype, otra de las marcas que fueron objeto de las iras de los manifestantes en Rabat, fue fundada por un danés y un sueco y nació en Estonia. En la tienda de Oriflame, la marca sueca de cosméticos, de la calle Antaki de Tánger, se siguen vendiendo pintalabios y perfumes como si tal cosa. "¿Boicot? ¿Qué boicot?", responde Khadiya en la cola cuando se le pregunta por la crisis sueca. Tampoco es probable que H&M deje de vender ropa en la tienda del Morocco Mall de Casablanca. No parece haber una estrategia clara que desarrolle las amenazas de boicot de las empresas suecas. De hecho, la prensa marroquí ya publica que Ikea Maroc abrirá pronto. http://www.bladi.net/ikea-maroc-casablanca,43283.html

En la parte política, sin embargo, Marruecos suele ganar los pulsos y salvar los muebles. El acuerdo de pesca con la UE acabó ratificándose en 2014. En 2013, Rabat consiguió que Estados Unidos retirase su propuesta de vigilancia de los Derechos Humanos en el Sahara a través de la Misión de Naciones Unidas para el referendo del Sahara (MINURSO). En España, desde hace varias legislaturas, el plan de autonomía que propone Marruecos no se ve con malos ojos. Esta vez, la ministra sueca de Exteriores, Margot Walström, ya ha dicho que el reconocimiento de la RASD "no está en la agenda".

Cuando se trata del Sahara, Marruecos es implacable y capaz de llegar a situaciones surrealistas en la defensa de su "causa nacional". En junio pasado, 15 turistas alemanes que paseaban por la plaza Yamaa al Fna de Marrakech fueron detenidos e interrogados durante varias horas por llevar puestas unas camisetas con un mapa de Marruecos que no incluía el Sahara Occidental. Alemania no quiso comentar el asunto para no darle más importancia. Ahora Suecia se ha visto metida en un camino más intrincado que el recorrido para salir de una tienda Ikea.

Sigue a Elena González en Twitter:@ElenaGlez_