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Milagro Sala, la dirigente social encarcelada que creó un Estado paralelo en Argentina

Tupac Amaru, es el movimiento social liderado por Milagro Sala que ayudó a miles de necesitados. Sin embargo, algunos lo consideran un Estado paralelo que se hizo fuerte en base a prácticas mafiosas. El pasado diciembre Sala fue detenida y encarcelada.
26.2.16
Manifestantes piden la liberación de Milagro Sala. (Imagen por David Fernández/EPA)

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Desde que nacieron en 2001 construyeron barrios enteros, dos centros de salud, escuelas y hasta un parque acuático. Empezaron como una organización barrial y se convirtieron en la Tupac Amaru, un movimiento con más de 75 mil afiliados liderado por una sola mujer: Milagro Sala.

Ella dice que no la quieren por ser una "negra coya", pero desde que se transformó en la jefa territorial de una de las provincias más pobres de Argentina, Sala fue implicada en más de sesenta procesos judiciales por delitos que van desde amenazas y ataques violentos hasta evasión impositiva y enriquecimiento ilícito.

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Nunca pasó nada. Hasta ahora. El 10 de diciembre de 2015 cambió el signo político del Gobierno que la vio nacer, crecer y consolidar su poder. Sala lleva más de un mes detenida en una cárcel común de Jujuy.

Para enfatizar su poder territorial, Sala contó con un puente clave: los millones y millones de pesos que recibió del gobierno de Cristina Kirchner para la construcción de viviendas sociales y obra pública.

El kirchnerismo encontró en la líder social un atajo para llegar a la gente sin pasar por el gobernador de la provincia. Y Milagro lo aprovechó. "Que verguenza, van a mariconear a Buenos Aires. Fellner, no seas cagón. No te querés hacer cargo de lo que pasa en la provincia", le dijo Sala al entonces gobernador, Eduardo Fellner, en 2014.

A través de un sistema de cooperativas que daban empleo a desocupados y personas necesitadas de Jujuy y que durante los primeros años sirvió para arrancar de la miseria a cientos de jujeños, Sala fue convirtiendo la ayuda social en un negocio político y personal. La base de ese poder está en el barrio Alto Comedero de San Salvador de Jujuy, su primera gran obra.

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Al ingresar al barrio, un cartel advierte: "Bienvenidos al Cantri", imitando la fonética de "country" que se usa para nombrar a los barrios privados. Su obra luce imponente con más de 1.500 casas construidas. Sobre los techos, los tanques de agua con la cara de Eva Perón, el Che Guevara y del cacique indígena Tupac Amaru dan cuenta de su adhesión política. Todos respondan a "la flaca", como apodan a Sala.

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Olga Mamani es empleada municipal y nunca militó en la Tupac Amaru. Hace más de cinco años le dieron una vivienda en el barrio Alto Comedero y al poco tiempo fue desalojada. Cambiaron la cerradura de su casa y quedó en la calle con su hija de seis años. Hizo la denuncia pero en la policía le dijeron que si insistía era ella quien iba a terminar presa.

'Está actualmente detenida acusada de los delitos de asociación ilícita, defraudación al estado y extorsión'.

"Había que afiliarse o afiliarse. Para acceder al centro de salud, para la escuela, para que no te saquen de la casa", cuenta Mamani a VICE News y agrega: "Yo no cumplía los requisitos, porque no me afilié a la Tupac y no pegaba los carteles con su candidatura a diputada".

Pese a que los testimonios de vecinas como Mamani se repiten en los barrios humildes de Jujuy y las denuncias contra Milagro se acumulan en los tribunales provinciales y federales, la dirigente social no está sola. Hay quienes confían en su lucha y creen en su trabajo social. En esa nómina figuraría, inclusive, el Papa Francisco, quien le envió un rosario bendecido a la cárcel a través de un legislador porteño.

Sala había viajado a Roma en junio de 2014 y compartido una audiencia privada con el sumo pontífice. La relación del Papa con Sala generó una interna en el gobierno de Macri, que espera ser recibido en el Vaticano el 27 de febrero. En voz baja, los funcionarios aseguran que el Papa le transmitió al presidente argentino que no lo recibiría mientras Sala siguiera en prisión. Esas versiones alentaron los rumores respecto de una posible liberación de la jefa de la Tupac en los próximos días.

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Hasta ahora, sin embargo, la Justicia no dio señales en ese sentido. No les cierra la transformación de Milagro Sala, quien vivió un cambio rotundo. Como ella misma contó muchas veces, pasó de llorar de hambre mirando un pollo al spiedo rotar del otro lado del vidrio a ser una mujer temida, con varias propiedades y autos importados.

Distinto fue el recorrido de quienes se adhirieron a su organización apostando a un postergado ascenso social. Eran cientos de familias que no tenían donde vivir y lo consiguieron a medias. Las casas que Milagro construyó con fondos públicos y cuya entrega se oficializó a través del Instituto de la Vivienda provincial, nunca fueron escrituradas a nombre de sus beneficiarios. Su permanencia en esas viviendas depende del vínculo con Sala.

'No es una presa política, es una política presa'.

Ese sistema de construcción y entrega de viviendas manejado por Sala es lo que hoy la mantiene presa. El fiscal de Estado de Jujuy, Mariano Miranda, precisó que la líder de la Tupac "está actualmente detenida acusada de los delitos de asociación ilícita, defraudación al estado y extorsión" y en declaraciones radiales explicó que existe "un faltante de 29 millones de pesos, con un posible perjuicio de 128 millones de pesos para el estado jujeño, mejor dicho para la gente que estaba esperando una vivienda social".

Ante las críticas y reclamos de organizaciones sociales, políticas y hasta de la Iglesia Católica por la decisión de mantener detenida a Sala sin juicio previo, el fiscal Miranda explicó que la decisión de detener a la dirigente social se basa en que podría perjudicar u obstruir la investigación judicial en esta etapa.

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Distinta es la visión de la Tupac Amaru que viene denunciando persecución política y criminalización de la protesta social. "La detención de Milagro es ilegítima, ella es una presa política del presidente Mauricio Macri por lo cual seguiremos la lucha en todo el país", advirtieron desde la Tupac en un comunicado.

Para ellos, "Milagro tiene que estar libre porque no cometió ningún delito. La verdad es que está acusada de instigar a la violencia. Eso no está penado. Es un invento. Está claro que es una disputa para destruir a una de las organizaciones más importantes de la argentina".

Pero en Jujuy, todos saben quien es Milagro Sala. Un sondeo de opinión de la consultora Aresco reveló que más del 74 por ciento de los jujeños está de acuerdo con la imputación a Milagro Sala y apoya la gestión del nuevo gobernador radical de Jujuy, Gerardo Morales.

Carlos "El Perro" Santillán, reconocido militante social por su lucha durante la década del 90 en pleno gobierno de Carlos Menem, explica a VICE News: "No es una presa política, es una política presa". Incluso dirigentes del peronismo como el ex candidato a presidente, Sergio Massa, y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, afirmaron que Milagro Sala montó una suerte de "estado paralelo".

En diálogo con VICE News, el gobernador Morales, definió la situación: "En Jujuy se dio con claridad una ausencia del Estado y la Tupac Amaru aprovechó esos espacios libres para ocuparlos". Morales detalla que la Tupac "empezó como una organización social pero fue mutando hasta convertirse en un Estado paralelo", y sentencia: "Hoy es una organización delictiva, de mafias, con sistemas establecidos para presionar a la gente, a policías, jueces, fiscales".

Lo que Morales describe, como hombre de la política enfrentado a Sala desde hace años, es lo que la justicia investiga y debe demostrar. Pero es también lo que piensan y denuncian inclusive hombres del peronismo como el ex gobernador Eduardo Fellner. Sí, Milagro Sala supo cosechar odios entre propios y ajenos. Alineado a la política de Cristina Kirchner, la misma que protegía y agigantaba el poder de Milagro, Fellner sufrió en carne propia lo que Morales buscó desarmar apenas asumió: la capacidad de gestión paraestatal y con financiamiento público de la Tupac.

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