Salud

Hay gente que dice que tu propia regla puede colocarte como la LSD

Lo llaman “viajes menstruales”.
18 Septiembre 2019, 3:45am
globos rojos en el cielo
Foto por Avril O'Reilly / Alamy Stock Photo 

¿Y si pudieras colocarte con tu propia menstruación? ¿Y si te dijeran que, si abrazas el periodo, evitas tomar analgésicos y canalizas el dolor, puedes entrar en un estado de ensoñación sobrenatural muy similar al que induce la ingesta de LSD?

Los “viajes menstruales” son una de las perlas de sabiduría que nos regala la experta en salud femenina Maisie Hill en su nuevo libro, Period Power, un superventas de Amazon que contiene recomendaciones sobre cómo obtener el máximo provecho del periodo para mejorar la motivación o la concentración. Según Hill, durante los dos primeros días del ciclo, cuando la producción de oxitocina y endorfinas está en su punto álgido, puedes experimentar de forma natural un subidón con efectos alucinógenos si te encierras en una habitación a oscuras, te colocas las manos sobre el abdomen y te concentras en practicar la respiración meditativa.

Ella misma asegura que es capaz de hacerlo. “Si lograba aislarme y descansar”, señala Hill en su libro, “ese leve subidón se transformaba progresivamente en un estado de ensoñación en el que tenía visiones”. Añade, además, que el dolor menstrual le ayudaba a entrar en ese estado liminar.


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Varias de las mujeres a las que Hill enseñó a experimentar estos “viajes menstruales” afirmaron haber tenido alucinaciones y sensación de euforia. Según Hill, este fenómeno no es común porque, generalmente, la mayoría de nosotras tomamos analgésicos que nos impiden experimentarlo.

Kim Wong-Shing, de 28 años y de Nueva Orleans, afirma tener experiencias “extracorporales” similares a las que describe Hill. “Todos los meses, más o menos durante un día antes de que empiece mi periodo, entro en un estado elevado de ensoñación y me cuesta mantenerme anclada a la realidad”, asegura. “Siento cómo se potencia mi energía espiritual y creativa”.

Lola Méndez, periodista de 29 años, cree que el término “viajes menstruales” define bastante bien su experiencia. “El término sirve para explicar varios de los fenómenos que he vivido durante el periodo”, añade, “que se han vuelto tan frecuentes que ya ni los cuestiono”. Méndez dice que, cuando tiene la regla, nota una fuerte sensación de espiritualidad y halla claridad en la naturaleza en mucha mayor medida que cuando no tiene la menstruación. “He vivido momentos de gran comprensión y sanación”, nos cuenta.

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Lola Méndez. Foto cortesía de Lola vía Periodistas sin Fronteras

La literatura médica, sin embargo, se muestra más escéptica respecto a los viajes menstruales. Hablé con tres obstetras/ginecólogas que dijeron que no eran capaces de hacer comentarios al respecto porque desconocían el término, que, por otro lado, no está aceptado en la comunidad científica; de igual forma, la teoría de Hill no cuenta con ningún tipo de respaldo médico.

Matthew Johnson, profesor adjunto de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta de Johns Hopkins, señala que, pese a no tener conocimiento específico del fenómeno, no son infrecuentes los estados de conciencia alterada que suceden de forma natural. “Pueden estar relacionados con algún proceso psicológico, por lo que no sería sorprendente que una mujer experimentara este estado durante la menstruación", nos contó.

Hablamos con Hill, que nos contó que la ciencia todavía no ha sabido encontrar una explicación para los viajes menstruales. “Hay datos que validan la teoría, solo que todavía no los han relacionado”, asegura, “algo que suele pasar con todas las experiencias que son exclusivas de la mujer”.

“El término sirve para explicar varios de los fenómenos que he vivido durante el periodo que se han vuelto tan frecuentes que ya ni los cuestiono”

Hill afirma que es bastante común encontrar, en la literatura científica, casos de experiencias alucinatorias o euforia en mujeres que dan a luz. “Durante el parto, se segrega una alta cantidad de oxitocina y endorfinas, como resultado de lo cual las mujeres pueden experimentar una sensación sobrenatural”. ¿Por qué iba a ser distinto el periodo menstrual?

Existe un trastorno reconocido clínicamente y denominado psicosis menstrual que provoca debilidad mental y emocional de la persona que lo sufre. ¿Puede que este fenómeno sean los viajes menstruales a los que alude Hill?

Hill dice que no: “La psicosis es un estado mental negativo, mientras que lo que yo describo es más sutil y positivo. El mal humor que se asocia al ciclo menstrual suele producirse en la segunda mitad del mismo, entre la ovulación y el inicio del siguiente periodo”.

Los viajes menstruales, en cambio, generalmente se experimentan durante el periodo, no antes. Hill recomienda a quien quiera probar la experiencia que busque un espacio tranquilo en el que pueda concentrarse, y alude a todas las comunidades indígenas en las que las mujeres disponen de una “choza menstrual” en la que se refugian las mujeres con el periodo y las que acaban de dar a luz.

“Se percibe como un momento sagrado e importante para conectar con una misma y con lo que podríamos definir vagamente como espíritus”, señala. “En algunas comunidades, las mujeres pueden tomar tiempo para sangrar y conectar consigo mismas; a veces incluso tienen visiones o descubren su vocación”.

A fin de cuentas, el concepto de que las mujeres que menstrúan tienen la capacidad de experimentar subidones no es una invención salida de la nada. A lo largo de la historia, las comunidades indígenas han creado órdenes y costumbres sociales en torno al periodo para fomentar la iluminación espiritual y sobrenatural en grupos de población más numerosos de lo que se cree.

“En algunas comunidades, las mujeres pueden tomar tiempo para sangrar y conectar consigo mismas; a veces incluso tienen visiones o descubren su vocación”

Algunas activistas defensoras de los derechos de la mujer señalan que las chozas menstruales pueden convertirse en lugares peligrosamente opresivos. En Nepal, han muerto mujeres y niñas por la práctica del chhaupadi, un ritual por el cual se ven obligadas a permanecer encerradas en una choza en condiciones de insalubridad durante el tiempo que les dure el periodo. En otras culturas, como la del pueblo hualulu, de Indonesia, la choza menstrual es un espacio sagrado en el que deben permanecer las mujeres con la regla, a quienes se percibe como portadoras de un arma peligrosa y poderosa.

Hoskins añade que las mujeres hualulu con las que habló “recalcaban el aspecto creativo y empoderador de las chozas menstruales” y que en ese periodo se sentían “poderosas de alguna forma”.

En cualquier caso, no cabe duda que la forma en que se percibe el periodo dice mucho de nuestra cultura. El hecho de que haya comunidades que celebren, teman, ignoren o rechazan esta función natural es indicativo de cómo se nos trata.

La tendencia a echar mano de los analgésicos y seguir adelante con nuestra ajetreada vida contribuye a reafirmar la desconfianza hacia las tendencias de nuestro cuerpo y posiblemente coarte nuestras capacidades naturales. ¿Y si lo único que necesitáramos fuera un poco de paz y un sitio tranquilo en el que reflexionar? Tal como dice Hill: “Todas podemos alcanzar ese estado. Es una gran oportunidad para conectar con nosotras mismas”.

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